viernes, 12 de septiembre de 2014

El Ojo del tigre - Survivor

De nuevo en la calle 
Tomó mi tiempo, tomó mis posibilidades 
Fue a la distancia 
Ahora estoy de vuelta en mis pies 
Sólo un hombre y su voluntad de sobrevivir 
Así que muchas veces, que pasó demasiado rápido 
Que el comercio de su pasión por la gloria 
No perder su control sobre los sueños del pasado 
Usted debe luchar sólo para mantenerlos vivos 
1-es el ojo del tigre 
Es la emoción de la lucha 
a la altura del desafío 
De nuestros rivales 
Y el último superviviente conocido 
Acecha a su presa en la noche 
Y su fortuna debe ser siempre 
Ojo del tigre 
Cara a cara, en el calor 
duro, stayin' hambrientos 
Que pila de la Casa 
Todavía tenemos a la calle 
Para el matar con la habilidad para sobrevivir 
hasta recto a la parte superior 
Tuvo el coraje, consiguió la gloria 
Fue a la distancia 
Ahora no me va a detener 
Sólo un hombre y su voluntad de sobrevivir 
''El ojo del tigre''



Padre Brown: un sacerdote detective

El relato de detectives tiene numerosas estrellas, C.A. Dupin, de E.A. Poe, Sherlock Holmes, de Conan Doyle, John Silence, de Algernon Blackwood; pero una de ellas, acaso la menos conocida, es al mismo tiempo la más extravagante de todas: el Padre J. Brown, el sacerdote detective pensado por G.K. Chesterton.

C.A. Dupin resuelve sus casos mediante la lógica pura, Holmes a causa de sus profundos análisis e investigaciones, John Silence gracias a sus conocimientos sobre lo paranormal, y el Padre Brown, como ningún otro antes de él, utilizando la intuición.

El Padre Brown ocupó unas cincuenta historias detectivescas. Tanto su personalidad inquieta como su honda intuición del espíritu humano están basados en un sacerdote real, el Padre John O'Connor (1870-1952), párroco de Bradford, Yorkshire, hombre relacionado con la conversión al catolicismo de G.K. Chesterton en 1937.

Lejos de la estética de sus camaradas narrativos, en su mayoría austeros e imponentes, elPadre Brown es un hombre obeso, de aspecto bondadoso, que rechaza el razonamiento lógico para resolver los crímenes más atroces, ya que éstos -postula- carecen de razón. Más aún, su asistente no es policía, ni un hombre de mundo dedicado a desentrañar misterios por placer, sino un ex convicto, Flambeau, cuyo pasado le impide conseguir un trabajo convencional.

El método del Padre Brown es nétamente intuitivo. La deducción -elevada al nivel de culto por Dupin y Holmes- no entra en su cánon de habilidades. En cambio, aplica una suerte de "empatía criminal". Su mente, equilibrada y bondadosa, logra ponerse en el lugarde los cráneos homicidas más escandalosos, como él mismo lo explica en uno de sus relatos:


Verá usted, yo los he asesinado por mí mismo... He planeado cada uno de los crímenes muy cuidadosamente y con qué disposición de ánimo o estado mental pudo un hombre hacerlo realmente. Y cuando estaba bastante seguro y me sentía exactamente como el asesino mismo, entonces, por supuesto, sabía de quién se trataba.


El mejor resumen de su modus operandi queda revelado en el relato La cruz azul (The Blue Cross), cuando es interrogado por Flambeau a causa de su infalibilidad para resolver los asesinatos más terribles. el Padre Brown responde:


¿Nunca se le ha ocurrido pensar que un hombre que casi no hace otra cosa que oír los pecados de los demás no puede dejar de estar al corriente de la maldad humana?


El cuento de detectives alcanza con el Padre Brown -y el debate moral y religioso de G.K. Chesterton- un nivel nunca antes conocido. Por lo general, la mente del asesino contrasta ferozmente con la luminosa racionalidad de su perseguidor, pero aquí las cosas se confunden, se mezclan, y la personalidad cándida de este sacerdote penetra en las regiones más oscuras del ser humano, y recién a partir de allí logra resolver los crímenes brutales -e irracionales- a los que se ve enfrentado. La empatía criminal, casi una prefiguración de los perfiles psicológicos, nace con el Padre Brown; aunque sus vástagos son innumerables.

El Padre Brown, un sacerdote detective.
G.K. Chesterton (1874-1936)

El fantasma de Gideon Wise (The ghost of Gideon Wise)
Libro I: La inocencia del Padre Brown (The Innocence of Father Brown, 1911)
La cruz azul (The Blue Cross Garden, 1910)
El jardín secreto (The Secret Garden, 1910)
Las pisadas misteriosas (The Queer Feet, 1910)
Las estrellas errantes (The Flying Stars, 1911)
El hombre invisible (The Invisible Man, 1911)
El honor de Israel Gow (The Honour of Israel Gow, 1911)
La forma equívoca (The Wrong Shape, 1910)
Los pecados del príncipe Saradine (The Sins of Prince Saradine, 1911)
El martillo de Dios (The Hammer of God, 1910)
El ojo de Apolo (The Eye of Apollo, 1911)
El signo de la espada rota (The Sign of the Broken Sword, 1911)
Los tres instrumentos de la muerte (The Three Tools of Death, 1911)
Libro II: La sabiduría del Padre Brown (The Wisdom of Father Brown, 1914)
La ausencia de Míster Glass (The Absence of Mr Glass)
El paraíso de los bandidos (The Paradise of Thieves)
El duelo del Dr Hirsch (The Duel of Dr Hirsch)
El hombre del pasaje (The Man in the Passage)
El error de la máquina (The Mistake of the Machine)
La cabeza del César (The Head of Caesar)
La peluca roja (The Purple Wig)
El fin de los Pendragon (The Perishing of the Pendragons)
El dios de los gongs (The God of the Gongs)
La ensalada del Coronel Cray (The Salad of Colonel Cray)
El extraño crimen de John Boulnois (The Strange Crime of John Boulnois)
El cuento de hadas del Padre Brown (The Fairy Tale of Father Brown)
Libro III: La incredulidad del Padre Brown (The Incredulity of Father Brown, 1926)
La resurrección del Padre Brown (The Resurrection of Father Brown)
La saeta del cielo (The Arrow of Heaven)
El oráculo del perro (The Oracle of the Dog)
El milagro de Moon Crescent (The Miracle of Moon Crescent)
La maldición de la cruz dorada (The Curse of the Golden Cross)
El puñal alado (The Dagger with Wings)
El sino de los Darnaways (The Doom of the Darnaways)
El espectro de Gideon Wise (The Ghost of Gideon Wise)
Libro IV: El secreto del Padre Brown (The Secret of Father Brown, 1927)
El secreto del Padre Brown (The Secret of Father Brown)
El espejo del magistrado (The Mirror of the Magistrate)
El hombre de las dos barbas (The Man With Two Beards)
La canción del pez volador (The Song of the Flying Fish)
La actriz y su doble (The Actor and the Alibi)
La desaparición de Vaudrey (The Vanishing of Vaudrey)
El peor crimen del mundo (The Worst Crime in the World)
La luna roja de Meru (The Red Moon of Meru)
La penitencia de Marne (The Chief Mourner of Marne)
El secreto de Flambeau (The Secret of Flambeau)
Libro V: El escándalo del Padre Brown (The Scandal of Father Brown, 1935)
El escándalo del Padre Brown (The Scandal of Father Brown)
El rápido (The Quick One)
La ráfaga del libro (The Blast of the Book)
El hombre verde (The Green Man)
La persecución del señor azul (The Pursuit of Mr Blue)
El crimen del comunista (The Crime of the Communist)
La punta del alfiler (The Point of a Pin)
El problema insoluble (The Insoluble Problem)
La vampiresa de la aldea (The Vampire of the Village)
El asunto Donnington (The Donnington Affair)
La máscara de Midas (The Mask of Midas)

http://elespejogotico.blogspot.com.ar/2012/04/padre-brown-un-sacerdote-detective.html

El candor del Padre Brown
https://www.shu.edu/catholic-mission/upload/El-Candor-del-Padre-Brown.pdf

Espero que disfruten la lectura o los videos tanto como yo: tengo sus libros desde hace muchos años, y los releeo de vez en cuando...



                                                      El Padre Brown - El detective 1954

David Lanz

David Lanz (Seattle, Washington, 28 de junio de 1950) es un pianista estadounidense de new age. Es uno de los músicos de new age de más éxito. Su álbum más popular, Cristofori's Dream, entró en las listas de ventas de Estados Unidos en 1988, llegando al número 1 en la de Billboard-New Age, donde permaneció 27 semanas, logrando además el disco de platino. Otro de sus discos, Natural States, se situó el #125 en la lista general de ventas de Billboard.

Historial

Lanz comenzó su carrera como instrumentista, siendo adolescente, en los años 1960. Tocó los teclados en el éxito de Terry Jacks, "Seasons in the Sun". A final de los años 1970, Lanz era el director musical de una banda de Seattle, "The Sweep", co-liderada junto a Ken McCann, que era el cantante, y con Peter Pendras (guitarra), Glenn Ayers (batería, y Hugh Gerrard(bajo eléctrico). El saxofonista Robbie Jordan se unió al grupo tras una actuación en Boise (Idaho). Un amigo de la infancia de Lanz Jeff Simmons, tocó en ocasiones también con la banda.
Tras la separación del grupo, Lanz comenzó a tocar piano solo en clubs locales. En un club de Seattle, Lanz comenzó a interpretar sus propias composiciones. "Fue el primer piano-bar de new age del mundo" comentó Lanz al respecto.
Durante los años 1980, Lanz comenzó a evolucionar desde el rock hacia el jazz, comenzando a grabar una serie de álbumes, donde mostró su especial sensibilidad para crear "viñetas domésticas, basadas en melodías folkies", jugando con los tempos. El mismo Lanz señaló que su música buscaba crear una atmósfera similar a la lograda por Steven Halpern, aunque más popular.

Wikipedia


Historia del “Eco” y la ninfa condenada a repetir las últimas sílabas



Muchas veces hemos jugado a escuchar nuestra propia voz desde un lugar ajeno a nosotros (y no precisamente de una grabación), si bien para llegar a ello primero tuvimos que vociferar alguna frase que se expandiera en el espacio. Pero para que dicha recreación tuviese éxito, debimos encontrarnos en una zona propicia, ya sea un túnel, una montaña o un valle. Por ende, situados en alguno de estos parajes, al pronunciar aunque sea una palabra cualesquiera percibimos las últimas sílabas de la misma y se ha dado a conocer esta singularidad con el nombre de Eco.
Efectivamente, el Eco es un fenómeno acústico que se origina cuando una onda rebota y regresa a su emisor. No obstante, para que ello sea percibido por nuestro oído, se debe superar la denominada persistencia acústica, es decir, el fenómeno por el cual el cerebro humano percibe dos sonidos distintos como uno solo. Pero si ciertamente, la onda acústica supera a la mencionada persistencia acústica, se producirá el fenómeno del eco.
¿Pero de dónde nace la palabra con la que se designa a este fenómeno? En la mitología griega, había precisamente una ninfa llamada Eco, que además de poseer las virtudes de una belleza cabal, era una mujer muy simpática y parlanchina. Se decía de ella que era la ninfa más alegre y que conquistaba a todos los mortales de los que ella apetecía menos por su belleza que por sus seductoras conversaciones… y no era de esperar que el semental Zeus, dios del rayo, posara sus libidinosos ojos en ella. Ergo, en una determinada oportunidad, el dios se apareció ante ella con sólo una porción de su esplendor (toda su magnificencia hubiese fulminado a la ninfa) y la sedujo. Eco, conquistada inmediatamente por semejante virilidad, digamos que mucho no se resistió y juntos se apartaron para hacer el amor de forma desenfrenada . Pero la pasión no terminaría adecuadamente, ya que Hera, esposa de Zeus, que había seguido a su marido tal vez sospechando de sus pretensiones, los sorprendió en pleno acto sexual y su enojo fue tal, que arrancó violentamente a Eco de los brazos ardientes de su infiel esposo y la arrojó por los aires. La ninfa golpeó su cabeza contra un árbol y se desvaneció por unos segundos. Hera, diosa irascible como ninguna, sin contentarse por el brutal golpe sufrido por la ninfa, la exhortó a vivir en montes, montañas y cuevas y la condenó a que no pudiese expresar las cosas que quisiera decir: “Si tu arma de seducción es la locuacidad, ahora ya no podrás conquistar a los hombres de otras mujeres”. Zeus, preocupado por el castigo impuesto por su esposa, palió la desgracia de Eco al otorgarle la posibilidad de que al menos pudiese repetir las últimas sílabas de las palabras pronunciadas por otros.
De esta manera, cuando nos encontramos en una montaña o tal vez en un túnel que simula una cueva, sabemos que Eco estará merodeando por ahí, esperando que alguien pronuncie palabra alguna para saciar sus incontrolables ansias de hablar, aunque sea unas simples y ulteriores sílabas…
Mauro Gago

http://paleorama.wordpress.com/2013/01/03/historia-del-eco-y-la-ninfa-condenada-a-repetir-las-ultimas-silabas/










Pienso En Ti Amor - Paganini

Pienso en ti, amor
Cuando el resplandor del sol
Brilla sobre el mar.
Pienso en ti, amor
Cuando cada rayo de la luna
Pinta las fuentes.
Yo te veo
Cuando en las calles lejanas
Se levanta el polvo
Cuando por el camino estrecho
Tiembla el caminante
En la noche profunda
En la noche profunda
Te siento, amor
Cuando con un sonido oscuro
Se mueven las olas
En el plácido bosque querido
A menudo me siento a escucharlo
Estoy contigo
Incluso si estás lejos
Estás cerca a mí
Incluso si estás lejos
O estás aquí

O estás aquí




ASTEROIDES Y OTROS CUERPOS

Nos llaman indistintamente
planetas menores, igual que planetoides.
Conformamos una gran familia
dentro y fuera del Sistema Solar,
y orbitamos, pequeños y rocosos,
entre Júpiter y Marte en torno a Helios.

Hijos pródigos de cielos misteriosos,
el mundo que habitamos es complejo
y nuestro grupo también;
somos de 500.000 a 1´000.000,
siendo Hilda, Tule y los Troyanos
los más reconocidos actualmente.

Viajamos a la Tierra para quemarlo todo
con el poder que los dioses nos otorgan;
unos mueren devorados por la atmósfera
mientras otros pisamos suelo firme,
como en el "caso Tunguska"
y aquel que acabó los dinosaurios.

Sabemos por qué se producen los vacíos
o generan las llamadas "resonancias",
y rechazamos que el amante de Selene
despeine nuestro pelo con su aliento,
que la toldilla terrestre, traicionera,
calcine o fragmente nuestros cuerpos
como pavesas perdidas en el cosmos.

Los semiesféricos: Ceres, Vesta y Palas;
los alargados: Camila, Eunomia y Davida.
Betulia, Héctor y Castalia son bizarros;
Gaspra tien cráteres, roca menuda y polvo fino
sobre su antigua y desigual espalda.

A Eros le lanzaron un cohete
con modernos instrumentos electrónicos,
pero éste resistió el impacto,
hecho normal en nosotros los viajeros
que surcamos decididos el espacio.

Sería bueno descargar sin previo aviso,
sobre ese puntito azul desperdigado
en un rincón de su galaxia madre,
una lluvia torrencial de fuego
contra la turba de caníbales que intenta
conquistar el universo con su técnica,
mientras se niega a convivir en paz.

Quieran los dioses que mañana caiga
sobre la testa de esa burda especie
una sarta de cometas y asteroides,
como partes de guerra iluminados
por un Sol de abrasantes aleluyas.

                                               Asteroides y otros cuerpos - Verano Brisas

"Adiós Nonino", historia de su nacimiento y sus variaciones


Hubo pocos músicos tan exigentes con la propia obra como Astor Piazzolla. Por eso, su entusiasmo en el verano del 69 al hablar de la introducción que había escrito para un nuevo arreglo de "Adiós Nonino" creó grandes expectativas, totalmente satisfechas por la hermosa sonatina de dos minutos y medio presentada en el álbum Trova del mismo título. Obedientemente leída por Dante Amicarelli, un versátil pianista de confitería a quien -igual que hizo con Jaime Gosis- el compositor le permitía mostrar por una vez su desperdiciado talento, resultó un clásico instantáneo.
* * *
Vicente Piazzolla había muerto diez años antes en Mar del Plata como consecuencia de un tonto accidente de bicicleta mientras el hijo compartía con Copes y Nieves un show de tango en Puerto Rico. De vuelta en Manhattan, en lo que parecen haber sido jornadas que mezclaban variadas desesperaciones, creó su gran tango-homenaje, en realidad una revisión de "Nonino", compuesto en París cinco años antes para orquesta de cuerdas y al que recién volvió a prestar atención en 1961, cuando hizo convivir ambas piezas en "Piazzolla interpreta a Piazzolla", su primer gran álbum con quinteto.
Desde el comienzo, "Adiós Nonino" estuvo ligado a ese formato instrumental: era inevitable escucharlo con el bandoneonista rodeado de violín, guitarra, piano y contrabajo, pero pasaba a segundo plano en proyectos más numerosos. Lo mismo, la pieza adquirió vida propia y fue grabada por diversos directores -Leopoldo Federico, Francini-Pontier, Atilio Stampone, Aníbal Troilo- convirtiéndose en un standard del tango.
Esta popularidad no autorizada puede haber sido lo que impulsó a Piazzolla a reformularlo, una advertencia de que él seguía siendo el dueño de esa música, aunque los que la recrearan fueran sus amigos más queridos y de los pocos que respetaba en el ámbito del tango. Seguramente también hubo una actitud artística noble, la idea de rescatar el carácter íntimo con el que la pieza había nacido, un emotivo tributo final al ser querido, no el pretexto para bailarines seguidores de buenas orquestas.
Aquel prólogo de piano sólo estrenado por Amicarelli quedó incorporado para siempre a "Adiós Nonino", y con distinta sensibilidad lo interpretaron Osvaldo Manzi, Osvaldo Tarantino (su versión en el CD "La muerte del ángel" basta para justificar la leyenda nacida alrededor de este músico) y durante diez años Pablo Ziegler, integrante a partir de 1978 del quinteto más estable y por eso el más adecuado a su música de todos los que Piazzolla condujo.
* * *
El grupo murió de causas naturales diagnosticadas prematuramente por el director, que poco más tarde se lanzaba a organizar un sexteto como el de Julio De Caro. La gran travesura fue que, en lugar de un pianista sumiso a la manera del hermano Francisco, convocó al único compositor argentino con obra equiparable a la suya y además gran improvisador, no con la picardía oportunista del jazz sino en el espíritu de los virtuosos románticos: Gerardo Gandini.
Con él, la introducción pianística de "Adiós Nonino" vigente durante más de dos décadas comenzó a decir adiós; cada concierto un tratamiento distinto hasta culminar en el encuentro del Sexteto Nuevo Tango con la orquesta de Osvaldo Pugliese, cuando llegado el momento de tocar la famosa obertura el pianista prefirió seguir jugando a recomponer "La yumba".
Fue en 1989 y el concierto tuvo lugar en un teatro de Amsterdam, la misma ciudad desde donde hace apenas un par de semanas, gracias a la espléndida boda real con novia argentina, "Adios Nonino" se hizo escuchar en todo el mundo, no como gentileza folklórica sino con el carácter de elevada música ceremonial soñado por su compositor que, fiel a su temperamento, se hubiera declarado tan dichoso como ofendido por la elección. 
http://www.lanacion.com.ar/373132-adios-nonino-historia-de-su-nacimiento-y-sus-variaciones