jueves, 30 de octubre de 2014


La boca – Miguel Hernández

Boca que arrastra mi boca. 
Boca que me has arrastrado: 
boca que vienes de lejos 
a iluminarme de rayos. 

Alba que das a mis noches 
un resplandor rojo y blanco. 
Boca poblada de bocas: 
pájaro lleno de pájaros. 

Canción que vuelve las alas 
hacia arriba y hacia abajo. 

Muerte reducida a besos, 
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante 
dos tremendos aletazos. 

El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio. 

Beso que rueda en la sombra: 
beso que viene rodando 
desde el primer cementerio 
hasta los últimos astros. 

Astros que tiene tu boca 
enmudecido y cerrado, 
hasta que un roce celeste 
hace que vibren sus párpados. 

Beso que va a un porvenir 
de muchachas y muchachos, 
que no dejarán desiertos 
ni las calles ni los campos. 

¡ Cuánta boca ya enterrada, 
sin boca, desenterramos! 

Bebo en tu boca por ellos, 
brindo en tu boca por tantos 
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos. 
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos. 

Hundo en tu boca mi vida, 
oigo rumores de espacios, 
y el infinito parece 
que sobre mí se ha volcado. 

He de volver a besarte, 
he de volver. Hundo, caigo 
mientras descienden los siglos 
hacia los hondos barrancos 
como una febril nevada 
de besos y enamorados. 

Boca que desenterraste 
el amanecer más claro 
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado: 


Vida, Muerte, Amor. Ahí quedan 
escritos sobre tus labios.




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