jueves, 23 de octubre de 2014

El último deseo.

Dernier Voeu, Théophile Gautier (1811-1872)

Hace ya tanto tiempo que te adoro,
dieciocho años son muchos instantes.
Eres de color rosa, yo soy pálido,
yo soy invierno y tú la primavera.

Lilas blancas como en un camposanto
en torno de mis sienes florecieron,
y pronto invadirán todo el cabello
enmarcando la frente ya marchita.

Mi sol descolorido que declina
al fin se perderá en el horizonte,
y en la colina fúnebre, a lo lejos,
contemplo la morada que me espera.

Deja al menos que caiga de tus labios
sobre mis labios un tardío beso,
para que así una vez esté en mi tumba,
en paz el corazón pueda dormir.

Voilà longtemps que je vous aime:
-L'aveu remonte à dix-huit ans!-
Vous êtes rose, je suis blême;
J'ai les hivers, vous les printemps.

Des lilas blancs de cimetière
Prés de mes tempes ont fleuri;
J'aurai bientôt la touffe entière
Pour ombrager mon front flétri.

Mon soleil pâli qui décline
Va disparaître à l'horizon,
Et sur la funèbre colline
Je vois ma dernière maison.

Oh ! que de votre lèvre il tombe
Sur ma lèvre un tardif baiser,
Pour que je puisse dans ma tombe,
Le coeur tranquille, reposer!

Théophile Gautier (1811-1872)

El último deseo: Théophile Gautier: análisis

El último deseo (Dernier voeu) es un poema del escritor francés Théophile Gautier (1811-1872), publicado en la antología de 1872: Esmaltes y camafeos (Emaux et camées).

El último deseo de Théophile Gautier nos ubica en el lecho de un hombre que agoniza. Desde allí, con la extravagante lógica de los sueños y la poesía, nos dará una exquisita reflexión sobre los deseos.

El moribundo protagonista de El último deseo no ansía ni aplazamientos ni prórrogas; no ruega por nuevos amaneceres ni alivio espiritual; de hecho, ni siquiera se vuelca hacia Dios en esos últimos instantes de vida.
Acaso por ser el artificio de un soñador, el agonizante protagonista de Théophile Gautier sólo tendrá voz y ojos para su amada. Mientras la vida se diluye ante sus ojos todas sus ambiciones y anhelos se convierten en una dudosa cerrazón, y todo lo que alguna vez fue importante, urgente, "vital", será apenas una vana sombra.

Es entonces cuando adquiere conciencia de las cosas que realmente importan en la vida, las que vale la pena desear, por ejemplo, un beso.

http://elespejogotico.blogspot.com.ar/2008/03/poema-gotico-el-ultimo-deseo-theophile.html




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