El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.
El sol como un vidrio redondo y opaco
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.
Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.
Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.
La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.
En medio del humo que forma el tabaco
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín...
La siesta del trópico. El lobo se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.
La siesta del trópico. La vieja cigarra
ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín.
Concierto de la Orquesta Sinfónica de Santa Fe – 03/10/2014
Robert Schumann: Sinfonía Nº 4 en re menor, op.12
La versión de 1851 tiene cinco movimientos que se presentan uno tras otro, sin pausa entre ellos:
1. Ziemlich langsam - Lebhaft (re menor)
2. Romanze: Ziemlich langsam (la menor)
3. Scherzo: Lebhaft (re menor)
4. Etwas zurückhaltend - Langsam (sol menor)
5. Lebhaft (re mayor)
La versión de 1841 consta de cuatro movimientos y usa la notación italiana de los tempi:
1. Andante con moto - Allegro di molto (re menor? re mayor)
2. Romanza: Andante (la menor)
3. Scherzo: Presto (re menor)
4. Largo - Finale: Allegro vivace (re mayor)
Aunque la producción sinfónica de Schumann ha sufrido grandes críticas, sobre todo en lo referente al manejo de la orquestación, no se deben desconocer las virtudes presentes en la estructuración formal de sus cuatro sinfonías.
La Cuarta debe más su denominación al hecho de haber sido la última de las sinfonías de Schumann en ser revisada que a su orden de composición, puesto que realmente fue la segunda en ser escrita.
Esta obra fue compuesta en 1841. Su estreno se llevó a cabo en Leipzig, el 6 de diciembre del mismo año, bajo el título de Fantasía Sinfónica, hecho que muestra el propósito de Schumann de romper con la tradición clásica.
La versión definitiva se escuchó por primera vez en Düsseldorf, logrando una gran acogida, en 1853. Los movimientos, comenta François-René Tranchefort, “se encadenan y los temas circulan a través de ellos; es ya la puesta en marcha del principio cíclico”.
El carácter de esta sinfonía, de acusada melancolía aunque enérgico, está ya definido en la lenta introducción.
El tema principal, semejante a un arabesco, es de un admirable atrevimiento, presentándose como una figura que se eleva, para descender a continuación, en una dinámica ondulante que domina todo el primer movimiento y del que dependen los numerosos motivos secundarios.
La atmósfera exaltada de la conclusión, en modo mayor, es interrumpida súbitamente por un acorde en re menor que da entrada a una melancólica romanza.
Concierto de
la Orquesta Sinfónica de Santa Fe – 03/10/2014
El Op.15 de
Brahms (concierto para piano nº1)
Quiero
empezar con elOp.15de
Brahms, el concierto para piano nº1 en re menor, ya que desde que lo escuchara
por primera vez en una impetuosísima versión con Barenboim y Sir John
Barbirolli, se convirtió en una de las piezas que más me turbaron y me
incitaron a seguir explorando en el repertorio. Recuerdo el gran impacto que me
causaba el inicio del concierto, tan oscuro, tan dramático que me sobrecogía,
después el movimiento lento, como un oasis de calma lleno de lirismo y
melancolía, para volver a desatarse en el último movimiento, que es como una
danza frenética e impetuosa.
El
Concierto para Piano Número 1 fue compuesto entre 1854 y 1858. Brahms fue el
solista del estreno, que dirigió Joseph Joachim en Hanover, el 22 de enero de 1859.
Se puede afirmar que la emocionalidad del concierto es su rasgo más
interesante, porque fue el último trabajo de la etapa temprana y apasionada de
Brahms. Nunca más permitió él que su espíritu romántico se expresara con tanta
libertad.
Johannes
Brahms tenía recién 20 años cuando por primera vez le mostró algunas de sus
composiciones a Robert Schumann. Este se sintió tan impresionado que salió de
su retiro como crítico musical para escribir un artículo especial en alabanza
de Brahms. En su crítica profetizaba que el joven compositor “revelaría su
maestría no por el desarrollo gradual sino que brotaría como una fuente, así
como salió Minerva, completamente armada, de la cabeza de Júpiter… “.
Era una
gran alabanza para un compositor joven que no había escrito más que música de
cámara y algunas obras para piano. Brahms súbitamente se encontró empujado
frente al mundo musical, teniendo que mantener una reputación. Sintió que tenía
la obligación de intentar componer una sinfonía, y así se lo escribió a
Schumann en enero de 1854: “He estado entrenando mi mano en una sinfonía el
pasado verano e incluso he orquestado el primer movimiento y compuesto el
segundo y el tercero.”
Al mes
siguiente, Schumann, que padecía de una enfermedad mental, se arrojó al Rhin.
Fue rescatado, pero debió pasar los dos años y medio restantes de su vida en un
manicomio. Brahms quedó desolado. Se mudó a la casa de Schumann para tratar de
ayudar a cuidar a Clara Schumann y sus hijos. Desarrolló un profundo
sentimiento respecto de Clara, de la que se enamoró, pero quien al mismo tiempo
representaba para él también una figura maternal. Continuó trabajando en su
sinfonía e hizo un retrato musical de Clara en el movimiento lento.
Brahms
recibió ayuda de su amigo Julius Grimm para la orquestación. Sin embargo, el
compositor no estaba satisfecho. Sentía que todavía no estaba preparado para
intentar una forma tan monumental como la sinfonía. Su verdadera primera
sinfonía no habría de quedar concluida hasta 22 años más tarde. Modificó la
sinfonía inicial y parcialmente terminada y la convirtió en una sonata para dos
pianos, que interpretó con Clara. También se la escuchó interpretar junto con
Grímm. Pero todavía se sentía insatisfecho. Grimm le sugirió combinar sus dos
ideas y hacer un concierto para piano. La idea parecía posible y el compositor
se puso a trabajar nuevamente en la revisión. Volvió a escribir los primeros
dos movimientos para piano y orquesta, pero sustituyó el tercer movimiento con
un final nuevo. El movimiento desechado finalmente se convirtió en el coro de
“Ved toda la carne” del Réquiem Alemán.
Para la
primavera de 1858 el concierto estaba casi listo. Brahms tuvo oportunidad de
probarlo en un ensayo. Introdujo otras modificaciones. Seguía sin estar
totalmente conforme y dudó en presentarlo ante el público, pero finalmente se
decidió a seguir adelante con dos presentaciones programadas para enero de
1859. En el estreno, dirigido por Joseph Joachim, la audiencia escuchó
cortésmente, pero con poca comprensión o apreciación. Cinco días más tarde
Brahms lo ejecutó en Leipzig y le escribió a Joachim sobre su fracaso:
“Mi
concierto ha sido un brillante y decisivo… fracaso… El primer ensayo no
despertó ningún tipo de sentimiento ni en los ejecutantes ni en la audiencia.
Al segundo no acudió público alguno y a ningún ejecutante se le movió siquiera
un músculo de la cara… Por la noche… el primero y segundo movimientos se
escucharon sin que surgiera la menor demostración de sentimiento. Al final tres
pares de manos se unieron muy lentamente, en tanto que un silbido perfectamente
reconocible de ambos lados prohibió cualquier otro tipo de demostración… Este
fracaso no me impresionó en absoluto. Después de todo, sólo estoy
experimentando y sintiendo mí forma. De todos modos, el silbido fue demasiado.
A pesar de todo, el concierto hallará aprobación cuando yo haya mejorado su
estructura corporal y el próximo va a sonar muy diferente.”
El
carácter turbulento y dramático de la pieza resulta evidente de inmediato. El
vigoroso motivo de la apertura, aunque está ausente durante gran parte del
primer movimiento, hechiza incluso los temas secundarios más líricos, de modo
que no podemos estar muy convencidos de la aparente paz. Durante la mayor parte
de la exposición, el piano y la orquesta tienen temas separados. El proceso del
desarrollo es en parte el proceso de la integración. El segundo tema es
particularmente bello y se lo escucha primero solo en piano. Aunque este vasto
movimiento atraviesa muchos estados de ánimo, su pasión meditativa y subyacente
se experimenta a lo largo de toda su extensión.
El
segundo movimiento intenta, mediante su suavidad expansiva, disipar la
intensidad del primero. Pero queda una corriente subterránea de tensión
recordada, porque el movimiento lento está moldeado en la métrica del
movimiento de apertura (6/4) y la clave (Re mayor como opuesta a Re menor,
aunque el primer movimiento dedica largo tiempo a la clave mayor justo antes
del final). El ritmo constante sugiere un himno.
El final
es un rondó gitano húngaro, con varios temas, dos cadencias y un fugato de
desarrollo. En la coda se produce una transformación del tema principal en
marcha lenta en modo mayor.
Pasé por el tamiz de todos
los dolores
Y estoy purificada.¡Clamo por vida nueva!
¡Una vida que sea como un ritmo de seda!
¡Dulzura y más dulzura! La quietud de una tarde.
Deliciosa y de sol, la casita con hiedras
y un pedazo de cielo que el alma se enreda.
Ningún anhelo más que un anhelo infantil,
tener las golondrinas de una quietud eterna
¡y sentirme tan buena…¡tan hondamente buena!...
No leer nada, nada, más que en el libro pródigo,
infinito y precioso de la naturaleza
¡y sorber sus verdades con la esperanza abierta!...
Surgir a vida nueva. Realizar el milagro
de cubrir con jazmines la herida de mis venas
y hacer un canto blanco con restos de tragedia.
Tener el corazón hecho un lampo de luz,
tener el corazón hecho un nido de gemas
para que siempre se abran otras corolas nuevas.
Ir cruzando la vida con alas en el alma,
con alas en el cuerpo, con alas en la idea
y un ligero cariño a la muerte que llega.
Perdonar, perdonar, no tener rencor;
Darlo todo al olvido y llorar en la quieta
soledad de la noche con un llanto de perlas.
Perlas de anunciación, de olvido, de alegría,
de dulzura, y de gozo de sentirse serena
y comprender la vida como un ritmo de seda.
Hoy lo deseo así... hoy que es día de fiesta
y que tengo en el alma mucho de Noche Buena...
Canciones con historia - "Put Your Head on My Shoulder" - Paul Anka
Paul Anka (nacido en Ottawa, 30 de julio de 1941) es un cantante, controlador de equipo en CSAV, compositor y actor canadiense nacido en el seno de una familia de origen libanés
"Put Your Head on My Shoulder" es una canción escrita por el cantautor que fue lanzada como single por ABC-Paramount en 1959 con el número de catálogo 4510040.
Fue arreglada y dirigida por Don Costa. La cara B era "Don't Ever Leave Me".
"Put Your Head on My Shoulder" se convirtió en un gran éxito, alcanzando el número 2 en el Billboard Hot 100.
Apoya tu cabeza sobre mi hombro
Apoya tu cabeza sobre mi hombro
estrechame entre tus brazos,
nena
estrújame, oh, bien fuerte
demuéstrame
que tú también me amas
Pon tus labios cerquita de los míos, cariño
¿no me darás un beso?
nena
un simple beso de buenas noches,
Quizás
tu y yo nos enamoremos
La gente dice
que el amor es un juego
un juego en el que simplemente
No se puede ganar
si hay una manera
la encontraré algún día
y entonces este locuelo
se lanzará
Apoya tu cabeza sobre mi hombro
susúrrame al oído,
nena
esas palabras que quiero oír,
dime,
dime que tu también me amas.
Apoya tu cabeza sobre mi hombro
susúrrame al oído,
nena
esas palabras que quiero oír,
nena
Apoya tu cabeza sobre mi hombro.
Ya empieza tu sonrisa,
como el son de la lluvia en los cristales.
La tarde vibra al fondo de frescura,
y brota de la tierra un olor suave,
un olor parecido a tu sonrisa,
y a mover tu sonrisa como un sauce
con el aura de abril; la lluvia roza
vagamente el paisaje,
y hacia adentro se pierde tu sonrisa,
y hacia dentro se borra y se deshace,
y hacia el alma me lleva,
desde el alma me trae,
atónito, a tu lado.
Ya tu sonrisa entre mis labios arde,
y oliendo en ella estoy a tierra limpia,
y a luz, y a la frescura de la tarde
donde brilla de nuevo el sol, y el iris,
movido levemente por el aire,
es como tu sonrisa que se acaba
dejando su hermosura entre los árboles...
Ozymandias
Ozymandias es un soneto de Percy Bysshe Shelley, publicado el 11 de enero de 1818, y es probablemente el poema más famoso del poeta romántico, y quizás uno de los más claros ejemplos de la tendencia política de su movimiento literario. Además de la potencia de sus temas e imágenes, el poema es notable por su virtuosa dicción. El esquema de la rima del soneto es inusual y crea un efecto sinuoso y entrelazado.
Origen
Ozymandias era un alias de Ramsés el Grande, faraón de la decimonovena dinastía del antiguo Egipto. El apodo viene de una transliteración griega de Ramsés hecha durante su reinado (User-maat-re Setep-en-re). El soneto parafrasea la inscripción en la base de una estatua, dado por Diodoro Sículo en su Bibliotheca historica, como "Rey de reyes soy yo, Osymandias. Si alguien quiere saber cuán grande soy y donde yazco, que supere alguna de mis obras"
El tema central de "Ozymandias" es la inevitable decadencia de todos los líderes y de los imperios que estos construyen sin importar cuan poderosos fueron en su tiempo.
A menudo se dice que el poema de Shelley fue inspirado por la llegada de una estatua colosal de Ramsés II a Londres en 1821, adquirido por el Museo Británico de las manos del aventurero italiano Giovanni Belzoni en 1816. Rodenbeck y Chaney, sin embargo, señalan que el poema fue escrito y publicado antes de que la estatua llegara a Gran Bretaña, y por lo tanto que Shelley no podría haberla visto.
Su reputación en Europa Occidental precedió a su llegada real a Inglaterra (por ejemplo, Napoleón había intentado previamente adquirirla para Francia sin conseguirlo), por lo que pudo haber sido su reputación o la noticia de su inminente llegada, en lugar de la visión de la estatua, lo que proporcionó la inspiración.
Poema
Conocí a un viajero de una tierra antigua
que dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y perded la esperanza!"
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»
Ozymandias
I met a traveller from an antique land,
Who said—“Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. . . . Near them, on the sand,
Half sunk a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them, and the heart that fed;
And on the pedestal, these words appear:
My name is Ozymandias, King of Kings;
Look on my Works, ye Mighty, and despair!
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal Wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away.”
Influencia cultural
Ozymandias es el seudónimo de Adrian Alexander Veidt, uno de los personajes principales de la afamada historietaWatchmen también representado en la película homónima. En el capítulo dedicado al personaje, tras llevar a cabo hechos terribles, se muestra al lector el fragmento del poema que dice "My name is Ozymandias, king of kings: Look on my works, ye Mighty, and despair!", dándole al texto una versión diferente a la pretendida en el poema.
El episodio 14 de la quinta y última temporada de la serie de televisión estadounidense Breaking Bad fue titulado "Ozymandias" y mostró a su protagonista Walter White colapsando en la arena como se dice que ocurrió con el monumento de Ozymandias. Su fortuna e imperio rápidamente decaen. En julio de 2013, Breaking Bad lanzó un corto promocional en el que Bryan Cranston leía el poema completo.