lunes, 8 de septiembre de 2014

Coloquio de los centauros - Rubén Darío

En la isla en que detiene su esquife el argonauta
del inmortal Ensueño, donde la eterna pauta
de las eternas liras se escucha ?isla de oro
en que el tritón elige su caracol sonoro
y la sirena blanca va a ver el sol? un día
se oye el tropel vibrante de fuerza y de armonía.

Son los Centauros. Cubren la llanura. Les siente
la montaña. De lejos, forman són de torrente
que cae; su galope al aire que reposa
despierta, y estremece la hoja del laurel-rosa.

Son los Centauros. Unos enormes, rudos; otros
alegres y saltantes como jóvenes potros;
unos con largas barbas como los padres-ríos;
otros imberbes, ágiles y de piafantes bríos,
y robustos músculos, brazos y lomos aptos
para portar las ninfas rosadas en los raptos.

Van en galope rítmico, Junto a un fresco boscaje,
frente al gran Océano, se paran. El paisaje
recibe de la urna matinal luz sagrada
que el vasto azul suaviza con límpida mirada.
Y oyen seres terrestres y habitantes marinos
la voz de los crinados cuadrúpedos divinos.

QUIRÓN

Calladas las bocinas a los tritones gratas,
calladas las sirenas de labios escarlatas,
los carrillos de Eolo desinflados, digamos
junto al laurel ilustre de florecidos ramos
la gloria inmarcesible de las Musas hermosas
y el triunfo del terrible misterio de las cosas.
He aquí que renacen los lauros milenarios;
vuelven a dar su lumbre los viejos lampadarios;
y anímase en mi cuerpo de Centauro inmortal
la sangre del celeste caballo paternal.

RETO

Arquero luminoso, desde el Zodíaco llegas;
aun presas en las crines tienes abejas griegas;
aun del dardo herakleo muestras la roja herida
por do salir no pudo la esencia de tu vida.
¡Padre y Maestro excelso! Eres la fuente sana
de la verdad que busca la triste raza humana:
aun Esculapio sigue la vena de tu ciencia;
siempre el veloz Aquiles sustenta su existencia
con el manjar salvaje que le ofreciste un día,
y Herakles, descuidando su maza, en la harmonía
de los astros, se eleva bajo el cielo nocturno...

QUIRÓN

La ciencia es flor del tiempo: mi padre fue Saturno.

ABANTES

Himnos a la sagrada Naturaleza; al vientre
de la tierra y al germen que entre las rocas y entre
las carnes de los árboles, y dentro humana forma,
es un mismo secreto y es una misma norma,
potente y sutilísimo, universal resumen
de la suprema fuerza, de la virtud del Numen.

QUIRÓN

¡Himnos! Las cosas tienen un ser vital; las cosas
tienen raros aspectos, miradas misteriosas;
toda forma es un gesto, una cifra, un enigma;
en cada átomo existe un incógnito estigma;
cada hoja de cada árbol canta un propio cantar
y hay un alma en cada una de las gotas del mar;
el vate, el sacerdote, suele oír el acento
desconocido; a veces enuncia el vago viento
un misterio; y revela una inicial la espuma
o la flor; y se escuchan palabras de la bruma;
y el hombre favorito del Numen, en la linfa
o la ráfaga encuentra mentor ?demonio o ninfa.

FOLO

El biforme ixionida comprende de la altura,
por la materna gracia, la lumbre que fulgura,
la nube que se anima de luz y que decora
el pavimento en donde rige su carro Aurora,
y la banda de Iris que tiene siete rayos
cual la lira en sus brazos siete cuerdas, los mayos
en la fragante tierra llenos de ramos bellos,
y el Polo coronado de cándidos cabellos.
El ixionida pasa veloz por la montaña
rompiendo con el pecho de la maleza huraña
los erizados brazos, las cárceles hostiles;
escuchan sus orejas los ecos más sutiles:
sus ojos atraviesan las intrincadas hojas
mientras sus manos toman para sus bocas rojas
las frescas bayas altas que el sátiro codicia;
junto a la oculta fuente su mirada acaricia
las curvas de las ninfas del séquito de Diana;
pues en su cuerpo corre también la esencia humana
unida a la corriente de la savia divina
y a la salvaje sangre que hay en la bestia equina.
Tal el hijo robusto de Ixión y de la Nube.

QUIRÓN

Sus cuatro patas bajan; su testa erguida sube.

ORNEO

Yo comprendo el secreto de la bestia. Malignos
seres hay y benignos. Entre ellos se hacen signos
de bien y mal, de odio o de amor, o de pena
o gozo: el cuervo es malo y la torcaz es buena.

QUIRÓN

Ni es la torcaz benigna, ni es el cuervo protervo:
son formas del Enigma la paloma y el cuervo.

ASTILO

El Enigma es el soplo que hace cantar la lira.

NESO

¡El Enigma es el rostro fatal de Deyanira!
MI espalda aun guarda el dulce perfume de la bella;
aun mis pupilas llaman su claridad de estrella.
¡Oh aroma de su sexo! ¡O rosas y alabastros!
¡Oh envidia de las flores y celos de los astros!

QUIRÓN

Cuando del sacro abuelo la sangre luminosa
con la marina espuma formara nieve y rosa,
hecha de rosa y nieve nació la Anadiomena.
Al cielo alzó los brazos la lírica sirena,
los curvos hipocampos sobre las verdes ondas
levaron los hocicos; y caderas redondas,
tritónicas melenas y dorsos de delfines
junto a la Reina nueva se vieron. Los confines
del mar llenó el grandioso clamor; el universo
sintió que un nombre harmónico sonoro como un verso
llenaba el hondo hueco de la altura; ese nombre
hizo gemir la tierra de amor: fue para el hombre
más alto que el de Jove; y los númenes mismos
lo oyeron asombrados; los lóbregos abismos
tuvieron una gracia de luz. ¡VENUS impera!
Ella es entre las reinas celestes la primera,
pues es quien tiene el fuerte poder de la Hermosura.
¡Vaso de miel y mirra brotó de la amargura!
Ella es la más gallarda de las emperatrices;
princesa de los gérmenes, reina de las matrices,
señora de las savias y de las atracciones,
señora de los besos y de los corazones.

EURITO

¡No olvidaré los ojos radiantes de Hipodamia!

HIPEA

Yo sé de la hembra humana la original infamia.
Venus anima artera sus máquinas fatales;
tras sus radiantes ojos ríen traidores males;
de su floral perfume se exhala sutil daño;
su cráneo obscuro alberga bestialidad y engaño.
Tiene las formas puras del ánfora, y la risa
del agua que la brisa riza y el sol irisa;
mas la ponzoña ingénita su máscara pregona:
mejores son el águila, la yegua y la leona.
De su húmeda impureza brota el calor que enerva
los mismos sacros dones de la imperial Minerva;
y entre sus duros pechos, lirios del Aqueronte,
hay un olor que llena la barca de Caronte.

ODITES

Como una miel celeste hay en su lengua fina;
su piel de flor aun húmeda está de agua marina.
Yo he visto de Hipodamia la faz encantadora,
la cabellera espesa, la pierna vencedora;
ella de la hembra humana fuera ejemplar augusto;
ante su rostro olímpico no habría rostro adusto;
las Gracias junto a ella quedarían confusas,
y las ligeras Horas y las sublimes Musas
por ella detuvieran sus giros y su canto.

HIPEA

Ella la causa fuera de inenarrable espanto:
por ella el ixionida dobló su cuello fuerte.
La hembra humana es hermana del Dolor y la Muerte.

QUIRÓN

Por suma ley un día llegará el himeneo
que el soñador aguarda: Cenis será Ceneo;
claro será el origen del femenino arcano:
la Esfinge tal secreto dirá a su soberano.

CLITO

Naturaleza tiende sus brazos y sus pechos
a los humanos seres; la clave de los hechos
conócela el vidente; Homero con su báculo,
en su gruta Deifobe, la lengua del Oráculo.

CAUMANTES

El monstruo expresa un ansia del corazón del Orbe,
en el Centauro el bruto la vida humana absorbe,
el sátiro es la selva sagrada y la lujuria,
une sexuales ímpetus a la harmoniosa furia.
Pan junta la soberbia de la montaña agreste
al ritmo de la inmensa mecánica celeste;
la boca melodiosa que atrae en Sirenusa
es de la fiera alada y es de la suave musa;
con la bicorne bestia Pasifae se ayunta,
Naturaleza sabia formas diversas junta,
y cuando tiende al hombre la gran Naturaleza,
el monstruo, siendo el símbolo, se viste de belleza.

GRINEO

Yo amo lo inanimado que amó el divino Hesiodo.

QUIRÓN

Grineo, sobre el mundo tiene un ánima todo.

GRINEO

He visto, entonces, raros ojos fijos en mí:
los vivos ojos rojos del alma del rubí;
los ojos luminosos del alma del topacio
y los de la esmeralda que del azul espacio
la maravilla imitan; los ojos de las gemas
de brillos peregrinos y mágicos emblemas.
Amo el granito duro que el arquitecto labra
y el mármol en que duermen la línea y la palabra...

QUIRÓN

A Deucalión y a Pirra, varones y mujeres
las piedras aun intactas dijeron: "¿Qué nos quieres?"

LÍCIDAS

Yo he visto los lemures florar, en los nocturnos
instantes, cuando escuchan los bosques taciturnos
el loco grito de Atis que su dolor revela
o la maravillosa canción de Filomela.
El galope apresuro, si en el boscaje miro
manes que pasan, y oigo su fúnebre suspiro.
Pues de la Muerte el hondo, desconocido Imperio,
guarda el pavor sagrado de su fatal misterio.

ARNEO

La Muerte es de la Vida la inseparable hermana.

QUIRÓN

La Muerte es la victoria de la progenie humana.

MEDÓN

¡La Muerte! Yo la he visto. No es demacrada y mustia
ni ase corva guadaña, ni tiene faz de angustia.
Es semejante a Diana, casta y virgen como ella;
en su rostro hay la gracia de la núbil doncella
y lleva una guirnalda de rosas siderales.
En su siniestra tiene verdes palmas triunfales,
y en su diestra una copa con agua del olvido.
A sus pies, como un perro, yace un amor dormido.

AMICO

Los mismos dioses buscan la dulce paz que vierte.

QUIRÓN

La pena de los dioses es no alcanzar la Muerte.

EURITO

Si el hombre ?Prometeo? pudo robar la vida,
la clave de la muerte serále concedida.

QUIRÓN

La virgen de las vírgenes es inviolable y pura.
Nadie su casto cuerpo tendrá en la alcoba obscura,
ni beberá en sus labios el grito de la victoria,
ni arrancará a su frente las rosas de su gloria...

* * *

Mas he aquí que Apolo se acerca al meridiano.
Sus truenos prolongados repite el Oceano.
Bajo el dorado carro del reluciente Apolo
vuelve a inflar sus carrillos y sus odres Eolo.
A lo lejos, un templo de mármol se divisa
entre laureles-rosa que hace cantar la brisa.
Con sus vibrantes notas de Céfiro desgarra
la veste transparente la helénica cigarra,
y por el llano extenso van en tropel sonoro
los Centauros, y al paso, tiembla la Isla de Oro.


 'SOLES'  - Marilina Ross

 El sol de mi guitarra huyó
desolada quedé,
y sola sin el SOL
en Mi traté de descubrir
adonde el Sol se fue
y el Mi se fue con él.

El Fa no pudo contestar
de soledad tal vez
vivía entre los dos.
El Si, por fin dijo no sé
ni el Do, ni el La, ni el Re
pudieron responder.

De repente una mañana
de mi pecho se escapó
una voz que me decía
por aquí esta el Sol
y empezamos andar
entre telarañas de un viejo disfraz
y rostros de amores que ya no están.

Siento que remonto vuelo
y voy planeando en espiral
sobre muertos no olvidados
sobre el bien y el mal
y la niña que fui
se alegra de verme llegar al final
donde el Sol
va a dar a luz el amor.

Y canta ...
Aunque no lo veamos
el sol siempre está.


La columna de hierro Taylor Caldwell

Taylor Caldwell fue una famosa escritora británica que pasó la mayor parte de su vida en los Estados Unidos, país al que llegó a admirar profundamente, y no digo esto último porque sea un especialista en su biografía -poco me importan las vidas de mis escritores favoritos-, sino porque en su obra pueden verse los sentimientos que la unían a su segunda patria.
La columna de hierro es su novela más valorada hoy en día, fue publicada en 1965 y dedicada al infortunado presidenteJohn F. Kennedy. Se trata de una biografía novelada de Marco Tulio Cicerón, el gran abogado romano de los últimos tiempos de la Republica. He conocido a muchas personas que tienen esta obra entre sus libros favoritos, y también ocupa un lugar de honor en mi biblioteca, pero no  precisamente por su valor como obra literaria -en ese aspecto la calidad es poca-, su importancia radica en que se trata de una excelente critica al descomunal deseo del Estado por acapararlo todo, y aun sin ser tan directa como Rebelión en la granja, tiene páginas totalmente magistrales.
La novela inicia poco antes del nacimiento de Cicerón, un acaudalado niño romano que es educado, sin ser patricio, como tal, con preceptor particular y con un rígido adiestramiento para que perfeccionara  el griego y el latín, requisitos obligatorios en todo romano culto. Desde la niñez Cicerón conoce a dos personajes que serán cruciales en su vida, sobre todo en su carrera política: Lucio Sergio Catilina y Julio César. El primero lo adoptaría como enemigo a muerte y el segundo como su hermano mayor. Al llegar a ser un prominente abogado, Cicerón no duda en acosar a los poderosos y si salva la vida es porque la mano de su amigo César lo protege desde la oscuridad.
El Cicerón que Caldwell nos ofrece en sin duda mucho mejor que el original -aun siendo el original digno de admiración-: abogado de las víctimas del Estado, luchador incansable para que las instituciones no fueran absorbidas por el ejército y por alargar la vida de la desahuciada Republica. Tanto Cicerón como César sabían que el uno era un peligro para el otro y aunque tuvieron cada uno en su momento el poder para destruirse no lo hicieron. El uno no imaginaba su vida sin la Republica y el otro quería ser emperador; se obstaculizaban y se espiaban y sin embargo se querían bien, siempre tratándose entre ellos como “Julio” y “Marco”.  Esta amistad entre los dos titanes es, entre otras cosas, de lo que más bien logró Caldwell en la novela.
Pero sin duda lo mejor de la novela son las causas por las que tanto lucha Cicerón; sus discursos en contra del Estado megalómano y las leyes perversas son magistrales. En su amplia correspondencia con sus amigos, familiares y enemigos se esconde una filosofía que hace ver como un hombre de nuestro tiempo a aquél que vivió hace bastantes siglos.
Me llamó mucho la atención el desprecio que Cicerón muestra por los romanos de ocasión, hijos de aventureros que se acercaban a la poderosa Roma sólo por ser tal pero sin tener ningún vínculo con ella. Es evidente que allí se esconde una crítica de Caldwell a los norteamericanos hijos de emigrantes que en su tiempo desconocían hasta los nombres de los Padres Fundadores, porque ya en el prologo de la extensa novela nos avisa del parecido histórico entre la Republica romana y los Estados Unidos.
No es ésta una gran obra literaria, ya lo dije, su enorme extensión y el hecho de tener que apegarse fielmente a sucesos históricos provocaron que Caldwell cometiera errores, pero si la valoramos únicamente como obra filosófica su importancia es infinita.
http://elcriticodelrincon.blogspot.com.ar/2012/02/la-columna-de-hierro.html

La columna de hierro - Taylor Caldwell
http://tgabogadosbufetejuridico.bligoo.com.mx/media/users/10/544054/files/60419/Taylor_Caldwell_Janet_-_La_Columna_de_Hierro.pdf








La muerte de Cicerón
Marco Tulio Cicerón

       (Italia, -0106 aC--0043 aC)

Escritor, político y orador romano. Aunque su carrera política fue notable, Cicerón es especialmente conocido como el orador más elocuente de Roma y como hombre de letras. Nació en Arpinum (actualmente Arpino, Italia) y en su juventud estudió derecho, oratoria, literatura y filosofía en Roma. Tras una breve carrera militar y tres años de experiencia como abogado que defendía a ciudadanos privados, viajó a Grecia y Asia, donde continuó sus estudios. Regresó a Roma en el 77 a.C. y comenzó su carrera política. En el 74 a.C. fue elegido miembro del Senado. Aunque la familia de Cicerón no pertenecía a la aristocracia romana, los patricios más ricos y poderosos de Roma le apoyaron en su candidatura al consulado en el 64 a.C. por el gran desagrado que les producía el otro candidato, aristocrático pero menos respetable, Lucio Sergio Catilina. Fue elegido Cicerón, y Catilina volvió a intentarlo al año siguiente con los mismos resultado. Entonces, airado, organizó una conspiración para derribar el gobierno. Cicerón controló la situación, detuvo y ejecutó a a varios de los partidarios de Catilina y a éste lo expulsó del Senado con una ardiente soflama conocida como Catilinarias.Julio César y otros senadores romanos sostuvieron que Cicerón había obrado con excesiva dureza, sin proporcionar las debidas garantías legales a los conspiradores. Como resultado de esto, en el 58 a.C., Cicerón se vio obligado a exiliarse. Tras un año en Macedonia fue perdonado por el general romano Pompeyo el Grande. Cicerón se dedicó a la literatura hasta el 51 a.C., cuando aceptó el encargo de gobernar la provincia romana de Cilicia como procónsul. Regresó a Roma en el 50 a.C. y se unió a Pompeyo, que se había convertido en el mayor enemigo de Julio César. Cuando César derrotó a Pompeyo, en el 48 a.C., Cicerón comprendió que continuar con la resistencia a César era inútil, y aceptó su amistad, aunque mientras César fue dictador de Roma, Cicerón vivió apartado de la vida política dedicándose a escribir. Después del asesinato de César, en el 44 a.C., Cicerón retornó a la política. Esperando ver la restauración de la República, apoyó al hijo adoptivo de César, Octavio, más tarde el emperador Augusto, en sus luchas contra el cónsul romano Marco Antonio. Sin embargo, Octavio y Marco Antonio se reconciliaron, y Cicerón fue ejecutado como enemigo del Estado, el 7 de diciembre del 43 a.C. 

Cicerón creó un elaborado estilo prosístico que combina claridad y elocuencia, y que se ha convertido en uno de los modelos por medio de los que se juzga toda la demás prosa latina. Su obra contribuyó mucho al enriquecimiento del vocabulario de su propio lenguaje. Los escritos de Cicerón tratan sobre muchos temas. Sus obras filosóficas revelan su creencia en Dios y en el libre albedrío. Casi todos sus trabajos filosóficos se basan en fuentes griegas y, por lo tanto, aparte de su valor intrínseco, tienen uno añadido como es el de haber divulgado y preservado la filosofía griega que de no haber sido por él, tal vez, se hubiera perdido. A partir del 45 a.C. y de la muerte de su hija Tulia, Cicerón se retiró de la política para dedicarse por completo a sus escritos literarios y filosóficos. Destacan sus tratados De Legibus (Sobre las leyes), De Officiis (Sobre el deber), y De Natura Deorum(Sobre la naturaleza de los dioses). Su obra influyó mucho en el poeta italiano Petrarca y en otros escritores del renacimiento. Sus obras retóricas, escritas en forma de diálogo, en especial De Oratore (Sobre la retórica), tienen gran valor como modelos de una consumada retórica y como una rica fuente de material histórico. La más famosas de sus piezas de oratoria son las cuatro contra Catilia, conocidas por Catiliniarias, y las catorce contra Marco Antonio conocidas por Filípicas. Entre las obras menores de Cicerón, los tratados De Senectute (Sobre la vejez) y De Amicitia (Sobre la amistad) siempre han sido admirados por su estilo cultivado. Muy importantes son cuatro colecciones de cartas escritas por Cicerón a sus conocidos y amigos. Estas cartas constituyen una revelación espontánea de su autor y una excelente fuente de información sobre la política y las costumbres de la antigua Roma, y se ocupan de temas que van desde la filosofía y la literatura a las cuestiones familiares.  © eMe
Sobre la República
Sobre la retórica
http://www.epdlp.com/texto.php?id2=2608






'CAN'T HELP FALLING IN LOVE-  Elvis Presley




Los sabios dicen 
que solo los tontos se enamoran tan rapido 
pero no me puedo conteneral enamorarme de ti 
deberia de quedarme...? 
podria ser un pecado 
Si no puedo contenerme al enamorarme de ti. 

Como un rio que fluye al mar 
amor, asi es va mi amor 
algunas cosas estan destinadas a pasar 
toma mi mano, toma toda mi vida tambien 
por que no puedo contenerme al enamorarme de ti 

Como un rio que fluye al mar 
amor, asi es va mi amor 
algunas cosas estan destinadas a pasar 
toma mi mano, toma toda mi vida tambien 
por que no puedo contenerme al enamorarme de ti 
por que no puedo contenerme al enamorarme de ti




 

NUESTRO SATÉLITE

Pretendes escapar de tus raíces
para viajar por esos mundos
desolados y terribles,
llamados "universo" por los hombres.
Pequeña y desvalida para tales aventuras,
proteges sin embargo a poetas y pintores.

Tus audacias no irán a parte alguna
porque existen lugares ignorados
donde viven unos monstruos espantosos:
brujos, ogros, duendes y demonios
que te harán estremecer cuando estés sola.

No es inteligente abandonar tu casa
ni guardar en tu calva el virus de la huida;
si fuiste desvirgada con un 69
y violada repetidas veces;
¿qué más quieres ahora
muchachita presumida y crédula?

Nadie querrá vivir contigo,
pues tu vientre de síntomas estériles
te hace yerma, displicente y frígida,
como algunas mujeres de la Tierra
que desprecian los goces de Cupido.

Muéstranos, mejor, tu cara oculta,
y la manera de vivir que tienes,
las posibles diferencias que hay
frente a la estulta población terrestre.

¿Es tan fea que asusta a los humanos?
¿O piensas que actuando con misterio
nos pondrás de rodillas ante ti?
¿Tus dudas y prejuicios cuáles son
María Lunita descocada y cruel?
¿Si hay gente a tu favor por qué persistes
obstinada en tus berrinches necios?

No te arriesgues por oscuras sendas
donde pueden violarte nuevamente
(talvez te agrade repetir el hecho).
Júpiter y Saturno asaltarán tu ruta
como astutos piratas siderales
o piaras de bandidos cuando vagan
por inhóspitos lugares del planeta.

No tendrás operaciones "Jaque"
que te libren de sus garras posesivas
en tu nueva migración por el espacio,
donde marcan tu destino y tu final
sus grandes rostros y tus suaves pasos.

 

 

Suite de las naciones modernas – Telemann

 

En Alemania, y bajo el influjo del rococó francés y su correspondiente musical, el estilo galante, Georg Telemann, que murió en 1767, se entusiasmó con la idea de un atlas musical. Y allí empezó a componer sus caprichosas series de danzas, como la llamada "Suite de las naciones antiguas y modernas" o su "Geografía musical", prueba incontestable de que el tema había prendido en su espíritu y en el de sus oyentes.




http://www.lanacion.com.ar/497821-atlas-sonoro-del-mundo