sábado, 27 de septiembre de 2014

Música visual : Tríptico botticelliano (Ottorino Respighi)

Justo al empezar el S.XX viajó a Rusia un joven músico italiano. Allí se ganó la vida como viola en la Orquesta Imperial de San Petersburgo, aprovechando su estancia en dicha ciudad para estudiar con uno de los compositores más importantes de su tiempo: Nikolai Rimsky-Korsakov (1844-1908). Es de él de quien hereda su gran y refinado dominio de los colores orquestales y cierto gusto por las melodías y armonías con cierto regusto oriental. Por otra parte, el nacionalismo musical que practicaba Rimsky-Korsakov, acudiendo al folklore de su país, también fue una fuente de inspiración para él, ya que mantuvo durante toda su vida un vivo interés por la música italiana de la época medieval y renacentista. Este joven italiano no era otro que Ottorino Respighi (1879-1936).

Hoy nos centraremos en una de sus obras más conocidas, tres movimientos que compuso en 1927 cuya inspiración fueron sendos tres lienzos del pintor italiano Sandro Botticelli (1446-1510): el Tríptico botticelliano.

La obra de Respighi surgió como un encargo de la Fundación Elizabeth Sprague Coolidge de EE.UU., después de que el propio compositor hubiera presentado un concierto suyo en una sala de conciertos que la Sra. Coolidge había donado a la Biblioteca del Congreso había donado. Respighi acudió al pasado de su tierra para encontrar en el Renacimiento italiano la inspiración necesaria para acometer la obra. Además, eso le permitió incorporar las músicas de la antigüedad que tanto adoraba.

1. La primavera

 Respighi va a convertir la aparición de la primavera en un despliegue de color y brillo: fulgurantes escalas de flautas y violines, con un brillo especial que surge del pequeño conjunto que forma el piano, la celesta y el arpa (grupo tan importante en esta obra), destellos sobre los que resplandecen las llamadas de las trompas y las trompetas (asociadas al mundo de la naturaleza).

2. La Adoración de los Magos

Respighi va a relacionar este cuadro con una música de carácter procesional vagamente orientalizante, dando la idea de una caravana de personas sabias que vienen de un lejano país al este. Y es así como inicia la pieza, con una meditativa frase cuya sonoridad bien puede hacernos pensar en un viejo sabio, y cuyo ritmo simula una lenta marcha.

3. El Nacimiento de Venus

Para esta escena en la que la belleza pone sus pies sobre la Tierra, Respighi guarda la música más extraña de toda la obra; estática y profundamente meditativa, pero con una belleza que parece desplegarse ante nuestros oídos conforme Venus se acerca a la orilla empujada por las olas.

http://retroklang.wordpress.com/2005/10/31/musica-visual-triptico-botticelliano-ottorino-respighi/

Ottorino Respighi

Estudió en el Liceo Musicale de Bolonia entre 1891 y 1901. Entre 1901 y 1903 visitó Rusia en dos ocasiones y asistió a algunas clases con Rimsky-Korsakov que marcaron crucialmente su estilo orquestal. Con el correr de esa década trabajó activamente como intérprete y comenzó a interesarse en la música italiana del pasado más remoto. Entre 1908 y 1909 estuvo en Berlín, donde absorbió mucho del rico ambiente musical pero poco de las charlas de Bruch a las cuales asistió.

Después de un periodo en Bolonia se estableció permanentemente en Roma en 1913 y fue nombrado profesor de composición en el Liceo de Santa Cecilia. En 1924 fue director de esta institución y renunció dos años después para dedicarse por completo a la composición. Durante la última década de su vida continuó enseñando y dirigiendo sus obras a ambos lados del Atlántico. También acompañaba en piano a su esposa Elsa Olivieri-Sangiacomo, quien además de cantante era compositora y fue más tarde la autora de la biografía de Respighi.

Si bien no fue el principal compositor italiano de su generación, Respighi fue lejos el más exitoso internacionalmente. Las innegables limitaciones de su arte se asocian a su personalidad. Él era un hombre de considerable cultura pero de un corazón simple y casi infantil. Siempre fue muy receptivo a las impresiones visuales y por ello su obra tiende a ser más sensorial en carácter. La mayoría de sus obras tempranas demostraron pocos signos de su real naturaleza.

Antes de 1910 estaba absorbiendo las influencias de varios compositores, desde Martucci y Sgambati a Strauss. Pero solamente unas canciones de aquellos años, como Nebbie, Nevicata y Stornellatrice, ya tienen la frescura e inevitables elementos personales. Su madurez aparece en una canción más extensa, Aretusa, mientras que en el terreno orquestal recién lo hace con la gran Sinfonía Dramática que aparece como un tributo a Strauss. En 1916 completó su primer y mayor hito, Fuentes de Roma, en donde las influencias de Strauss y Ravel aparecen completamente asimiladas. Aquí Respighi revela un total manejo de su talento y el perfecto conocimiento de sus limitaciones.

Las posteriores obras siguieron un esquema parecido, aunque hay aspectos notables en Pinos de Roma, Tríptico Botticelliano Impresiones Brasileñas y Fiestas Romanas. En esas y otras partituras Respighi buscó siempre nuevas posibilidades pero dentro de la misma estética. En los años venideros surgió un creciente interés por elementos arcaicos, lo que se aprecia en el empleo de motivos gregorianos en Vitrales de Iglesia o en los arreglos de música antigua en las suites Antiguas Arias y Danzas.

Tampoco deben olvidarse aquellas obras más sobrias y abstractas de esos años, que también revelan tales tendencias arcaicas, como el Concierto Gregoriano o el Concierto en Modo Misolidio. Quizás el mejor ejemplo del empleo de material antiguo sea el oratorio Lauda per la Nativitá del Signore. Al final de su carrera Respighi se fue interesando en la ópera y produjo obras mejor estructuradas en los planos pictórico o idílico que en lo dramático o apasionado. Notable es, sin embargo, la obra infantil La Bella Dormente nel Bosco, concebida originalmente para marionetas y más tarde adaptada para mimos infantiles acompañados por cantantes fuera del escenario.

http://www.hagaselamusica.com/clasica-y-opera/compositores/ottorino-respighi/


viernes, 26 de septiembre de 2014

Amor eterno - Rabindranath Tagore

Te amé de tantas maneras y de tantas formas,
 de vida en vida, de época en época,
siempre…

Mi corazón hechizado,
hizo una y otra vez un collar de canciones
que tomaste como un regalo y usaste alrededor de tu cuello,
a tu modo y de tantas formas,
de vida en vida, de época en época,
siempre…

Donde quiera que escucho
las viejas historias de amor,
su antiguo dolor y ese viejo cuento
de estar juntos o separados,
me detengo y una y otra vez,
miro al pasado y al final de todo,
emerges tú,
revestida con la luz de una estrella polar,
traspasando la oscuridad del tiempo,
y te conviertes en una imagen
que recordaré por siempre.

Tú y yo flotamos aquí,
en la corriente de un corazón lleno de amor
de uno por el otro.

Jugamos al amor
al lado de millones de amantes,
hemos compartido la tímida dulzura
del primer encuentro,
las mismas lágrimas de angustia
en cada despedida.

El viejo amor,
el que se renueva una y otra vez,
siempre…

Hoy, este amor está a tus pies,
encontró su morada en ti.

Ese amor,
el amor cotidiano de todos los hombres,
el amor del pasado, el amor de siempre,
el regocijo universal, la pena universal,
la vida misma,
la memoria de todos los hombres,
las canciones de todos los poetas
del pasado y de siempre,
se funden en este amor,
que es el nuestro.


UNA LLAMA ETERNA - The Bangles

Cierra tus ojos, dame tu mano, querida.
¿Sientes latir mi corazón?
¿Entiendes?
¿Sientes tú lo mismo?
¿O sólo estoy soñando?
¿Es este fuego
Una llama eterna?

Creo que es algo inevitable, querida.
Te miro cuando duermes.
Me perteneces.
¿Sientes tú lo mismo?
¿O sólo estoy soñando?
¿Es este fuego
Una llama eterna?

Di mi nombre.
El sol brilla a través de la lluvia
De toda la vida, tan solitaria
Y viene y calma el dolor.
No quiero perder este sentimiento.
Oh...

Di mi nombre.
El sol brilla a través de la lluvia
De toda la vida, tan solitaria
Y viene y calma el dolor.
No quiero perder este sentimiento.
Oh...

Cierra tus ojos, dame tu mano, querida.
¿Sientes latir mi corazón?
¿Entiendes?
¿Sientes tú lo mismo?
¿O sólo estoy soñando?
¿Es este fuego
Una llama eterna?


La ley del dar - Deepak Chopra

La segunda ley espiritual del éxito es la ley del dar. También podría llamarse la ley del dar y del recibir porque el universo opera a través de un intercambio dinámico. (…) Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir y el recibir engendra el dar. (…) En realidad, recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo de alguno de los dos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.”

El universo opera mediante un flujo dinámico. Dar y Recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos, mantendremos la abundancia en el universo circulando por nuestras vidas. La ley espiritual del éxito es la Ley del Dar. También podría llamarse la Ley del Dar y Recibir, porque el universo opera por medio de un intercambio dinámico; nada estático.

Nuestro cuerpo está en un constante estado dinámico con el cuerpo del universo, nuestra mente mantiene una interacción dinámica con la mente del cosmos. El flujo de la vida no es otra cosa que la interacción armoniosa de todos los elementos y las fuerzas que estructuran el campo de la existencia. Esta interacción de las fuerzas y los elementos de la vida opera a través de la Ley del Dar. Puesto que nuestro cuerpo, nuestra mente y el universo mantienen un constante y dinámico intercambio, frenar la circulación de la energía es como frenar el flujo sanguíneo. Cuando la sangre deja de circular comienza a coagularse y estancarse.

Por eso debemos dar y recibir a efecto de mantener la afluencia y la riqueza, o cualquier otra cosa que deseemos en la vida, circulando permanentemente. La palabra afluencia viene de la raíz affluere, que significa fluir hacia. La palabra afluencia significa fluir en abundancia. El dinero es un símbolo de la energía vital que intercambiamos y de la energía vital que utilizamos como consecuencia del servicio que le prestamos al universo. Al dinero también se le llama moneda corriente, nombre que refleja igualmente la naturaleza fluida de la energía. La palabra corriente viene del latín cúrrere que significa correr o fluir. Por tanto si impedimos la circulación del dinero y nuestra única intención es acaparar el dinero y aferrarnos a él, impediremos también, puesto que el dinero es energía vital, que éste vuelva a circular en nuestra vida. Para que esa energía fluya constantemente hacia nosotros debemos mantenerla constantemente en circulación. Al igual que un rio el dinero debe mantenerse en movimiento o de lo contrario comienza a estancarse, a obstruir a sofocar y a estrangular su propia fuerza vital; la circulación lo mantiene vivo y vital.

Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir y el recibir engendra el dar. Lo que sube debe bajar y lo que se va debe volver. En realidad recibir no es lo mismo que dar porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo, aunque muy complementarios; si detenemos el flujo de alguno de los dos obstaculizamos el flujo de la inteligencia de la naturaleza. En toda semilla esta la promesa de miles de bosques pero la semilla no debe de ser acaparada; ella debe dar su inteligencia al suelo fértil, a través de su acción de dar su energía invisible fluye para convertirse en una manifestación material. Cuanto más demos más recibiremos porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. En realidad todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado. Lo que no se multiplique a través del dar, ni vale la pena darlo, ni vale la pena recibirlo.

Si al dar sentimos que hemos perdido algo, entonces el regalo no ha sido dado en realidad y no generará abundancia. Cuando damos a regañadientes, no hay energía positiva detrás de nuestra acción de dar. En el dar y recibir lo más importante es la intención, la intención debe de ser crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sustenta y sostiene la vida, y por tanto, genera abundancia. La retribución es directamente proporcional a lo que se da, cuando el acto es incondicional y sale del corazón. Por eso el acto de dar debe ser alegre; la actitud mental debe ser tal que se sienta en el acto la alegría de dar. De esa manera la energía que hay en el acto de dar aumenta muchas veces más. En realidad practicar la ley del dar es muy sencillo: si.

Escrito por Deepak Chopra

http://gloriaramirez.com/laleydeldaryrecibir


Leonardo da Vinci : El visionario de la ciencia

En los miles de páginas de sus cuadernos, Leonardo recogió sus investigaciones sobre todos los dominios del saber, como la anatomía, la mecánica o la óptica
Jordi Pigem. Filósofo de la Ciencia y Escritor,

Leonardo da Vinci, el gran artista del Renacimiento, modelo del uomo universale, fue también un genio científico. Aparte de su obra pictórica, tan exquisita como escasa, hubo un Leonardo dedicado a la observación rigurosa, el experimento y la formulación exacta de principios generales a partir de la experiencia empírica. En los miles de páginas de sus cuadernos de notas, que sólo han empezado a ser estudiados a fondo en las últimas décadas, encontramos anticipaciones de muchos desarrollos posteriores de la ciencia moderna. Sus contemporáneos sabían que Leonardo dedicaba buena parte de su tiempo al estudio de la filosofía natural, que es como se llamaba a la ciencia entonces (el término inglés scientist no apareció hasta 1840) y asimismo tenemos constancia de que Leonardo planeaba publicar numerosos tratados científicos con los materiales recogidos en sus cuadernos. Pero pese a su enorme dedicación, nunca consiguió llevar a buen término su propósito.

Se conservan más de seis mil páginas de los cuadernos de Leonardo. Contienen miles de dibujos y gráficos acompañados de textos deliberadamente crípticos; por ejemplo, algunos fragmentos están escritos de derecha a izquierda, de modo que hay que leerlos con un espejo. Estos cuadernos se hallan esparcidos por toda Europa formando parte de colecciones privadas; muchos de ellos fueron a menudo olvidados y más de la mitad se han perdido irremediablemente, aunque alguno ha reaparecido como por milagro, como es el caso de los dos códices que se descubrieron entre polvorientos legajos en la Biblioteca Nacional de Madrid en 1965.
Los tratados que Leonardo tenía la intención de publicar abarcan todo tipo de disciplinas, desde las matemáticas a la anatomía. El florentino les puso títulos provisionales como Libro sobre perspectiva, Tratado sobre la cantidad continua y La geometría como juego, Tratado sobre los nervios, los músculos, los tendones, las membranas y los ligamentos, y Libro especial sobre los músculos y los movimientos de los miembros. En estos tratados también se recogen algunos descubrimientos científicos relativos a materias como la óptica, la acústica, la mecánica, la dinámica de fluidos, la geología, la botánica y la fisiología.

El rastro de los cuadernos
En sus estudios sobre el dinamismo y la forma, con su extraordinaria capacidad de observar en profundidad y dibujar con absoluta precisión, Leonardo refleja concordancias entre fenómenos y procesos que en apariencia son totalmente inconexos. Los miles de dibujos que recogen sus cuadernos sorprenden en la actualidad por sus numerosos detalles y por su uso de perspectivas múltiples. De hecho, a menudo estos dibujos son modelos teóricos. Como ha señalado el investigador Daniel Arasse, cuando Leonardo quiere crear imágenes realistas difumina los contornos de las figuras con la técnica del sfumato para reflejar cómo se muestran realmente los objetos a nuestra percepción. En cambio, cuando Leonardo dibuja objetos con perfiles nítidos lo que hace es representar procesos naturales, como por ejemplo, la turbulencia que genera un chorro de agua al caer en un estanque.
Leonardo sentía una especial fascinación por los movimientos del agua, cuya fluidez consideraba como una característica fundamental de todo lo viviente. Anticipó la dinámica de fluidos, siendo el primero en analizar y describir detalladamente la dinámica de los vórtices de agua. Cabe decir que a día de hoy, ni tan sólo con la ayuda de ecuaciones no lineales podemos simular y analizar completamente la dinámica de los flujos turbulentos.

Mucho más que un pintor
Leonardo sintió fascinación por temas muy diversos. Por ejemplo, más de cuatrocientos años antes de que su obra fuera redescubierta por los estudiosos, Leonardo estableció los principios básicos de la dendrocronología, es decir, el uso de los anillos de crecimiento de los árboles para determinar su edad y las variaciones climáticas que han experimentado a lo largo de su existencia. En su famoso Tratado de la pintura, único texto de Leonardo en circulación antes del siglo XIX, el artista florentino hace una digresión para dejar constancia de este descubrimiento: «Los círculos de los troncos de los árboles cortados muestran el número de sus años y si han sido más húmedos o más secos, según sea su grosor mayor o menor». Leonardo también llegó a entender correctamente la forma en que las plantas despliegan sus formas en respuesta a la gravedad terrestre (geotropismo), así como de qué modo cambian su orientación en función de la luz del sol (fototropismo).

Los fósiles llamaron asimismo la atención de Leonardo. En su época, los fósiles marinos que se descubrían en lo alto de las montañas eran comúnmente considerados restos del diluvio universal. Leonardo observó, por ejemplo, que algunos fósiles de moluscos bivalvos mantienen unidas las dos mitades de su caparazón. Dado que en vida ambas mitades se encuentran unidas por un tejido elástico que se descompone rápidamente tras su muerte, Leonardo concluyó correctamente que tales moluscos no podían haber sido arrastrados a lo alto de las montañas por el diluvio, pues sus mitades se habrían separado, sino que habían quedado sepultados en el mismo lugar donde vivían, que luego emergería como montaña. De hecho, como explicó el eminente biólogo Stephen Jay Gould, Leonardo anticipó conceptos que la paleobiología sólo ha establecido rigurosamente en el siglo XX. Por otra parte, también describió correctamente el proceso de erosión, sedimentación y acumulación que hoy los geólogos conocen como el ciclo de las rocas.

Igualmente, sus observaciones anatómicas fueron rompedoras en su tiempo. Contra el parecer de las autoridades médicas de su época, Leonardo dejó constancia, en el llamado Manuscrito G, de que el corazón es un músculo y de que no tiene dos cavidades, sino cuatro. Desde Galeno, el insigne médico del siglo II d.C., se creía que el movimiento activo del corazón era la diástole, es decir, cuando el corazón se expande, llenándose de aire procedente de los pulmones, según se creía entonces. Leonardo fue el primero en comprender que el movimiento activo del corazón no es su expansion, sino su contracción durante la sístole, que expulsa la sangre hacia los vasos sanguíneos. Dicho movimiento coincide, como observó Leonardo, con el pulso y con la percusión del corazón sobre la pared torácica.

Leonardo también describió correctamente el funcionamiento de las válvulas cardíacas, y realizó unos precisos dibujos de la válvula que abre y cierra la arteria aorta, asombrosamente parecidos a las fotografías contemporáneas obtenidas a alta velocidad. Pero pese a todos sus avances, Leonardo no logró analizar la circulación de la sangre como la entendemos desde que el médico británico William Harvey describiera correctamente este proceso en el siglo XVII. El florentino no observó nada que contradijera la teoría imperante establecida por Galeno, que sostenía que tanto venas como arterias llevan sangre del corazón a la periferia y viceversa, en un continuo movimiento de ida y vuelta (al igual que la inspiración y la espiración se llevan a cabo a través de los mismos conductos respiratorios).

Los principios de la naturaleza
Leonardo también se sintió atraído por los procesos que rigen la luz y el sonido. Entendió que tanto la luz como el sonido se propagan a través de ondas, y también comprendió correctamente la disipación de la energía, constatando, por ejemplo en el Manuscrito A, cómo una bola en movimiento pierde paulatinamente su potenza. Reconoció la relatividad del movimiento: «El movimiento del aire contra un objeto quieto equivale al movimiento de un objeto móvil contra el aire quieto», escribió en el Códice Arundel. Y en manuscritos como el Códice atlántico describió lo que hoy conocemos como tercera ley de Newton: «A cada acción corresponde una reacción igual y opuesta», anotando, por ejemplo, que tanta fuerza ejerce el ala del águila contra el aire como el aire contra el ala del águila.

Sin embargo, Leonardo no enunció ninguna de estas observaciones como «ley de la naturaleza», concepto que era completamente extraño a su época. Las llamadas leyes de la naturaleza, como las formularon en el siglo XX filósofos como Whitehead y Wittgenstein, no están en la naturaleza sino en nuestra mente. Históricamente derivan de la creencia en un Dios soberano que decreta «leyes» universales. Ni siquiera Copérnico o Galileo hablan jamás de leyes de la naturaleza: Copérnico habla de simetrías y armonías; Galileo de proporciones y principios. Descartes, en cambio, ya menciona explícitamente las «leyes que Dios ha introducido en la naturaleza». Sólo dos siglos después de Leonardo, cuando los nacientes estados europeos centralizan cada vez más sus leyes políticas, se empieza a hablar de «leyes» para definir los diferentes procesos naturales, como hicieron Robert Boyle para explicar las transformaciones de las sustancias químicas e Isaac Newton para describir el movimiento de los planetas.

Vegetariano de mente omnívora, Leonardo se adentró en todo tipo de ámbitos: pintura, escultura, arquitectura, geografía, cartografía, mecánica, geometría, astronomía, anatomía, óptica, botánica… Y aprendió sobre todo de la observación del mundo natural. Pero aunque no habló nunca de «leyes de la naturaleza», en los cuadernos conservados en la biblioteca del castillo de Windsor, Leonardo elogia las «obras maravillosas de la naturaleza» (opere mirabili della natura) y escribe que «nunca se encontrará invento más bello, más sencillo o más económico que los de la naturaleza, pues en sus inventos nada falta y nada es superfluo».

Leonardo, el precursor
Como señaló el historiador del arte británico Ernst Gombrich, Leonardo tenía un «apetito voraz de detalles». Dominaba y admiraba la geometría, pero para él la complejidad de la naturaleza no podía reducirse a cifras y análisis mecánicos. Su atención especial a las cualidades, al dinamismo y a la visión de conjunto son una parte esencial de su ciencia, que hoy resuena con los actuales enfoques sistémicos y la teoría de la complejidad. Leonardo describió y dibujó a fondo los mecanismos del cuerpo humano, pero dejó claro que el cuerpo es mucho más que una máquina. Lejos de convertir el mundo en algo mecánico, integró principios orgánicos y metabólicos en sus diseños arquitectónicos y urbanísticos. Para él, el mundo no estaba regido por principios abstractos ni por Dios, sino por la incesante creatividad de la naturaleza. Encontró ritmos ondulatorios comunes en el agua, la tierra, el aire y la luz, y reflejó la interdependencia y autoorganización que caracterizan a todo ser viviente. Leonardo llegó a intuir lo que hoy llamamos «cadenas alimentarias» y ciclos tróficos, tal como apunta en este fragmento del Códice atlántico: «El hombre y los animales son un medio para el tránsito y la conducción de los nutrientes». También comparó a los organismos con sistemas abiertos que mantienen su identidad a partir de un continuo intercambio dinámico con el medio, como expresa bellamente en un largo pasaje de sus Estudios anatómicos titulado «Cómo el cuerpo del animal continuamente muere y renace».

 Por todo ello, hoy se considera a Leonardo un precursor de la percepción cualitativa y holística que resulta esencial para comprender la complejidad y la belleza del mundo.

http://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/8277/leonardo_vinci.html

                                                    Hombres de ciencia - Leonardo da Vinci


Discos con historia: Abbey Road  - Los Beatles y la leyenda tras su portada
A mediados de los años 60, la carrera de los Beatles estaba en pleno apogeo. Habían copado varios números uno en las listas de éxitos tanto del Reino Unido como de EEUU, e iban camino de convertirse en la banda musical más famosa de todos los tiempos.
Según la leyenda, el 9 de noviembre de 1966 Paul McCartney abandonó el estudio de grabación de Abbey Road tras una fuerte discusión con sus compañeros. Paul, furioso, conducía su Aston-Martin a toda velocidad sin prestar atención a la carretera hasta que, al llegar a un cruce, no prestó atención a los semáforos y fue arrollado por un camión.
Brian Epstein, por aquel entonces manager de los Beatles, fue avisado inmediatamente del accidente. Supuestamente, la cabeza de Paul había quedado tan desfigurada que fue necesario acudir a la muestra dental para identificarlo. Misteriosamente, Brian consiguió que la policía no hiciese referencia a la muerte de Paul. El informe policial dejó constancia simplemente de que un hombre joven había perecido en el accidente.
Buscando a un Sustituto
Los Beatles no podían permitirse perder a un miembro de la banda en su momento de mayor popularidad. La muerte de Paul suponía un conflicto de intereses, ya que éste era, junto a Lennon, el miembro mas popular del grupo y el preferido entre las mujeres. Lennon y McCartney eran el alma del grupo y los compositores de la mayor parte de las canciones. Por ello, y tras superar el shock de su muerte, Epstein tuvo una idea descabellada: buscar un sustituto, un doble con gran parecido físico con Paul que pudiera reemplazarle en sesiones fotográficas y actuaciones. Para su voz en las grabaciones, se utilizarían a distintos dobles que pudieran imitarla.
Finalmente el supuesto elegido fue un joven llamado William Campbell, que tenía un gran parecido con Paul pero contaba con dos importantes diferencias: era diestro (Paul era zurdo) y sólo sabía tocar la guitarra, no el bajo. Tras unos meses de entrenamiento en el manejo del bajo con al mano izquierda y un par de retoques estéticos, estuvo listo para su presentación en público.
Surge la Sospecha
El rumor de la supuesta muerte y reemplazo de Paul McCartney apareció por primera vez en 1969. Todo comenzó con una llamada que alguien llamado “Tom” hizo a Russ Gibb, un famoso Radio DJ de la WKNR-FM. El Disc Jockey narró por radio una de las leyendas urbanas más memorables de todos los tiempos: la supuesta muerte de McCartney y el posterior encubrimiento.
Poco después, Fred Labour, un estudiante de la Universidad de Michigan, publicó un curioso análisis en el periódico de la Universidad sobre “Abbey Road”, el disco publicado por los Beatles en ese mismo año. Fred aseguraba que en la portada y las letras del disco se encontraban numerosas pistas que delataban la existencia de una conspiración para ocultar la muerte de Paul.
Y así surgió la leyenda. En unos meses, los fans de todo el mundo habían encontrado cientos de referencias ocultas al trágico suceso.
Supuestamente los Beatles, descontentos con el secretismo creado alrededor de la muerte de su compañero, se dedicaron a dejar pistas dispersas aquí y allá sobre lo que realmente había sucedido. El gran secreto de los Beatles sólo sería revelado para aquel que supiera seguir las claves dejadas por el grupo en sus obras posteriores a 1966.

La Portada
La portada supuestamente esta cargada de referencias a la muerte de Paul. Los cuatro Beatles aparecen en fila, como escenificando un cortejo fúnebre. John Lennon va vestido de blanco: es el predicador, Ringo va de luto, es el amigo del difunto. George Harrison, a su vez, va vestido con un ropa vaquera e informal: es el enterrador. Paul es el único de los cuatro que va descalzo y camina con los ojos cerrados. En muchas culturas orientales, los difuntos son quemados descalzos. Además, su paso está descoordinado respecto al resto de los Beatles, como si no perteneciera a la procesión. Por último, el coche negro aparcado a la derecha, en segundo plano, parece un coche fúnebre.
El resto de detalles son más sutiles, pero claramente reveladores. Hay dos claves que son especialmente importantes. La primera es que Paul está fumando… con la mano derecha. Recordemos que Paul McCartney era zurdo mientras que William Campbell, su supuesto sustituto, era diestro, aunque aprendió a tocar el bajo con la mano izquierda para disimular esta “pequeña” diferencia.
El segundo detalle es la matrícula del coche blanco aparcado en segundo plano, en la que se puede leer “28 IF” (28 SÍ…) 28 años es la edad que tendría Paul McCartney en el momento de la publicación del disco… SI estuviera vivo.
Explicación a la leyenda
Abbey Road es la calle en donde se ubicaban los estudios, una calle con bastante tráfico, ello generó que el tiempo que tendrían para tomarse las fotos correspondientes iba a ser muy limitado. Y la idea era tomar unas 6 fotos de las cuales tenía que salir la portada del álbum.
No hubo una razón especial para elegir el escenario, solamente buscar lo más cómodo para el grupo: el paso de cebra que estaba situado justo enfrente de la puerta de los estudios de grabación. No tendrían que trasladarse a otro lado y estaban cerca del estudio.
En cuanto al vestuario, los cuatro beatles aparecieron en la foto tal como iban vestidos aquel día, como solían usar por aquella época. Paul, que vivía muy cerca de los estudios de grabación, había llegado ese mismo día de la foto con sandalias al trabajo, y en algunas de las otras fotos tomadas ese día puede vérsele caminando llevándolas consigo puestas.
Había un Volkswagen Escarabajo que aparecía en la foto y que solía estar aparcado en ese sitio con frecuencia, y era propiedad de alguien que vivía en los pisos de al lado del estudio. Antes de la sesión fotográfica, la policía trató de quitarlo de la acera, pero no pudo hallar a su dueño. La policía había cortado el tráfico previamente, y de hecho en la portada del disco se puede ver una camioneta policial estacionada en la acera derecha. No hubo, sin embargo, restricción para el tráfico peatonal, y la foto muestra algunas personas que estaban en la calle en ese preciso momento.
La sesión de fotos duró sólo 10 minutos. Los cuatro Beatles salieron del estudio de Abbey Road a las 10:00 am en punto, el viernes 8 de agosto de 1969, con la ropa que llevaban puesta. El fotógrafo Ian McMillan se subió a una escalera en la mitad de la calle y les pidió que cruzaran normalmente y sin actuar. Cruzaron cuatro veces y se hicieron seis tomas. Y la elegida fue la quinta toma. Desde el punto de vista técnico, la foto no tiene ningún misterio, fue tomada del modo más simple, sin flash, sin trípode, sin filtros, sin teleobjetivos sofisticados. Apenas con un lente de 28 mm. McMillan hizo el encuadre sin perder el protagonismo de ellos cuatro y sin descuidar el entorno. John Lennon, Ringo Starr, Paul McCartney y George Harrison caminando de izquierda a derecha, sin mirar a la cámara: esa fue la única consigna. Tras la sesión fotográfica, los Beatles se reunieron para tomar algo en casa de Paul, que vivía a poco más de 50 metros del lugar de la fotografía. Así nació una de las portadas más famosas de la historia del rock.

Detalles Curiosos
Sobre la derecha de la imagen se ve a un hombre de pie. Su nombre era Paul Cole -quien murió a los 96 años, en febrero de 2008- y estaba de vacaciones en Londres con su esposa. Ella quería entrar a un museo, pero él no y prefirió salir a caminar y tomar un poco de aire. Fue así como paseando por el barrio llegó casualmente hasta la puerta de Abbey Road, donde vio que un policía estaba cortando la calle y que cuatro jóvenes caminaban por el paso cebra y que un tipo subido a una escalera les sacaba fotos. La camioneta que está al lado de Cole es una unidad policial. Cole observó la secuencia y no le dio importancia. Un año más tarde Cole vio la tapa del disco en su propia casa, su esposa estaba aprendiendo a tocar una canción de George Harrison en el piano. No salía de su asombro y le contó la historia a ella y a sus hijos. Tras una razonable incredulidad, fueron en busca de una lupa y disiparon las dudas. Había salido en la carátula del “ABBEY ROAD”.
Pero también esta carátula dio lugar a que se esparcieran aquellos absurdos rumores que hablaban acerca de que Paul había muerto y que había sido suplantado por un doble. Y se estas suposiciones se basaban en el hecho que en el Volkswagen blanco se podía leer en su matrícula LMW 281F, e interpretaban esta placa de la siguiente manera: “LMW” significaba Linda McCartney Waits (Linda McCartney espera) y 28IF, se la interpretaba como 28 if, que en inglés era una referencia a que si Paul viviese tendría 28 años, ya que “if” significa “si” como condicional. Pero hay una cosa muy cierta, si como se decía, en 1966 Paul hubiera muerto, nunca hubiera conocido a Linda Mc Cartney, entonces ¿por qué tendría que esperar Linda a quien nunca conoció?
Pero la verdad era otra, ya que ese auto pertenecía a un hombre que vivía en un piso exactamente al lado del estudio. También se llegó a afirmar que Paul había muerto, porque era el único que estaba descalzo, con un cigarro en la mano derecha siendo zurdo y con el paso cambiado. Pero, con respecto a lo de los zapatos, Paul comentó que aquel día hacía calor y que en un momento determinado se los quitó sin más. De hecho, en fotos desechadas de la misma sesión, aparece calzado con unas sandalias.
Cosas que NO sabías de Abbey Road de The Beatles
El último álbum lanzado por The Beatles oficialmente fue Let It Be, sin embargo, fue Abbey Road el último en grabarse (durante los primeros meses de 1969), es por eso que este, aunque fue lanzado en 1969, es considerado el último disco de The Beatles. Let It Be fue lanzado en mayo de 1970, poco tiempo después que la banda anunció su disolución definitiva.
Durante parte de la grabación del álbum John Lennon no estuvo presente debido a un accidente. Sumado a lo anterior, el ambiente adentro del estudio era demasiado tenso, a menudo cada integrante de la banda grababa sus canciones con músicos de estudio.
En Here Comes The Sun, John Lennon por primera vez no toca ningún instrumento. La canción fue grabada en su ausencia.
Ringo Starr también grabó una de sus más importantes composiciones para este álbum. Ayudado por George Harrison e inspirado durante una visita a la costa después de renunciar a la banda por unos pocos días mientras se grababa el White Album, Starr escribe Octopus’s Garden.
Ringo es nuevamente protagonista durante el final del medley presente en el “Lado B” del disco, considerado el mejor de todos los tiempos. La última canción del medley es “The End”, canción que tiene la particularidad de tener el único solo de batería que Ringo grabó jamás. Además la canción cuenta con 3 solos de guitarra seguidos, primero McCartney, luego Harrison y finalmente Lennon. Al finalizar la canción se pronuncia la frase que marca el final de la banda más importante de todos los tiempos: “and in the end, the love you take is equal to the love you make” (“en el final (o en conclusión), el amor que recibes es igual al amor que das”).
El disco inicialmente se llamaría Everest y se estaba organizando un viaje a los Himalaya para la realización de una sesión fotográfica.
Desechada la idea anterior, The Beatles decidió nombrar el disco Abbey Road, en honor a la calle donde estaba ubicado el estudio de grabación.
El automóvil Volkswagen Escarabajo que aparece estacionado detrás, placa patente LMW 281F, fue subastado en 1986 en un precio millonario.
Tanto la placa patente del automóvil, como el cartel de la calle Abbey Road en Londres, fueron por décadas robados por los fanáticos de la banda. Hoy el cartel no existe y el mismo está pintado en una pared.
 Aún quedan más historias sobre las portadas de los discos, pero esas las explicaremos en otra entrega.