viernes, 22 de agosto de 2014


LA MÚSICA QUE INSPIRÓ EDGAR ALLAN POE

En la madrugada del 3 de diciembre de 1849, un tipógrafo descubrió en una calle de Baltimore el cuerpo inanimado de Edgar Allan Poe. Llevado al hospital, murió allí cuatro días más tarde minado por el alcohol pero, sobre todo, por una terrible angustia. El año anterior, el joven poeta Charles Baudelaire había publicado su primera traducción de un cuento de Poe titulado Revelación magnética. Entusiasmado con el poeta norteamericano, en el cual reconocía un verdadero hermano de elección, Baudelaire, poco a poco, traduciría su obra en prosa que aparece publicada entre 1856 y 1865. Sin embargo, Baudelaire muere dos años después sin haber logrado traducir los poemas con excepción de tres de los más célebres, incluidos El cuervo y El palacio atormentado. El desafío es retomado por Mallarmé, quien había emprendido entre 1862 la traducción de Ulalume. A través de las traducciones, la obra de Poe adquirió en Francia una audiencia superior a aquella de que gozaba en su país de origen.

Muy pronto, los compositores se sintieron atraídos por la potencia de su universo poético. La mayor parte de estas partituras musicales, incluyendo la Sinfonía de las campanas, de Rachmaninoff, aparecen en las dos primeras décadas del presente siglo. En el ámbito francés, encontramos tres obras unidas por el núcleo que será C. Debussy: de A. Caplet, confidente y asistente cercano es la pieza titulada Cuento fantástico F. Schmitt se inspira, a su vez, en el poema Palacio atormentado que aparece, igualmente, en la ópera breve de Debussy titulada La caída de la casa de Usher. Caplet fue el único y auténtico discípulo de Debussy y una de las historias más terroríficas de Poe encuentra en este músico un exégeta sensible e inspirado en un estudio sinfónico para arpa cromática y orquesta de cuerdas, que presiente el cercano cataclismo de la Primera Guerra Mundial.
Su maestro, por su parte, había trabajado durante quince años en un proyecto de dos óperas en un acto con textos de Poe, el cual fue abandonado después de Pélleas y Melisande. Durante 60 años, los fragmentos de la partitura inconclusa permanecieron olvidados hasta los 400 compases que reconstruye el chileno J.A. Blin estrenados en Francfort en 1979. Debussy convierte el relato de Poe en un libreto de virtudes eminentemente teatrales. 
En nuestros días, la influencia de Poe se manifiesta en la suite de Guy Reibel. 
En alguna ocasión el propio Poe escribiría: La música es la perfección del alma .



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