martes, 16 de septiembre de 2014

María Callas

(Maria Anna Sofia Cecilia Kalogeropoulos; Nueva York, 02/12/1923-París, 16/09/1977)

Soprano estadounidense de origen griego. Convertida en un mito que sobrepasa con mucho el estrecho círculo de los amantes de la ópera, a ello han contribuido, sin duda, su portentosa voz, capaz de los matices y colores más insospechados, y su personal forma de abordar la interpretación de los personajes en escena. Verista, sensual y moderno, su estilo revolucionó los usos y costumbres de los grandes divos y divas de su época, mucho más estáticos en sus movimientos. También ayudaron a la gestación del mito, en buena medida, su desdichada vida privada y su prematura muerte.

Hija de un emigrante griego, María Callas regresó con su familia a Atenas cuando contaba trece años. Poco después ingresó en el Conservatorio de la capital helena, donde tuvo como profesora de canto a Elvira de Hidalgo. Su formación fue lenta y nada había en ella que permitiera presagiar a la futura diva; miembro de la compañía de la Ópera de Atenas desde 1940 hasta 1945, tuvo oportunidad de familiarizarse con los grandes papeles de su cuerda y de ganar experiencia escénica. El estreno de la ópera de Manolis Kalomiris El contramaestre, uno de los pocos títulos del repertorio contemporáneo que abordó en su carrera, y los papeles titulares de Suor Angelica y Tosca de Puccini y de Leonora del Fideliobeethoveniano, fueron algunos de los títulos que interpretó en esta primera época.

Tras rechazar un contrato en el Metropolitan Opera House de Nueva York, marchó a Italia, donde debutó en la Arena de Verona en 1947 con La Gioconda de Ponchielli. El éxito que obtuvo en esas representaciones atrajo sobre ella la atención de otros prestigiosos teatros italianos. Su carrera estaba desde entonces lanzada: protegida por el eminente director de orquesta Tullio Serafin, cantóTurandot, de Puccini, Aida y La forza del destino, de Verdi, e incluso Tristán e Isolda, de Wagner, ésta en versión italiana.

Su personificación de la protagonista de la Norma de Bellini en Florencia, en 1948, acabó de consagrarla como la gran soprano de su generación y una de las mayores del siglo. La década de 1950 fue la de sus extraordinarios triunfos: en absoluta plenitud de sus medios vocales, protagonizó veladas inolvidables, muchas de ellas conservadas en documentos fonográficos de inestimable valor, en las que encarnó los grandes papeles del repertorio italiano belcantista y romántico para soprano.

Además, inició la recuperación de algunas obras olvidadas de autores como Cherubini (Medea, una de sus creaciones más impresionantes y cargadas de dramatismo), Gluck (Ifigenia en Tauride), Rossini (Armida) o Donizetti (Poliuto), práctica esta que sería imitada por otras insignes sopranos como Joan Sutherland o Montserrat Caballé. En esos años, el director de cine y teatro Lucchino Visconti firmó para ella algunos de sus montajes más importantes, comoLa Traviata que pudo verse en 1955 en la Scala de Milán o la Anna Bolena que en la misma escena se representó en 1957.

Su vida personal, sin embargo, distó mucho de ser afortunada: su primer matrimonio (1949) con el empresario G. B. Meneghini se rompió al cabo de diez años, y su posterior relación con el millonario griegoAristóteles Onassis tampoco le aportó la felicidad ni la estabilidad necesarias para proseguir su carrera.
Ésta perdió fuerza en la década de 1960, y en 1965 anunció que se retiraba de los escenarios a consecuencia de su frágil salud. No obstante, no abandonó el canto, y así, en 1974 realizó junto al tenor Giuseppe Di Stefano una gira de conciertos por Europa, Estados Unidos y Extremo Oriente. En estos años se dedicó también a la enseñanza musical en la Juilliard School. Su muerte repentina, a causa de un ataque cardíaco, dejó un hueco en el mundo de la lírica que ninguna otra soprano ha sido capaz de ocupar.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/callas.htm


Callas for ever - película
http://www.youtube.com/watch?v=v-xDtEiQ5Rs


                                                           María Callas - Una voz leyenda


Una canción diferente - Celeste Carballo

Dame amor,
dame tu corazón,
dame tiempo para respirar
está muriendo el sol,
dame música para crear
una nueva canción.

Se abren espacios en
el medio de la jungla,
son nuestras voces
que se escuchan juntas.

 Dame amor,
estoy de muy mal humor,
me revolqué por la realidad
ahora estoy destruída.

Necesito tu amor
ya no me aguanto una mentira más,
yo con mi cuerpo de mujer
voy a dar la verdad.

 Si todo el mundo vive
haciéndonos la guerra
necesito que me dés tu paz,
necesito arrancar
 todo lo que me hiere,
necesito amor,
necesito más...
más libertad....



JUEGOS Y JUGUETES DEL ANTIGUO EGIPTO

A pesar de que la civilización actual ha pintado demasiadas veces a los antiguos egipcios como personas
dedicadas en su vida cotidiana y casi por entero a trabajar poco menos que como esclavos para el Faraón y a pensar el resto del tiempo en lo que habría de ser su vida de ultratumba, la realidad es que pocas culturas
(tanto del más remoto pasado como de nuestros días) han sabido ser tan amantes de la vida, las diversiones y los placeres como ellos. Así pues era lógico que juegos y juguetes formasen una parte sustancial de su existencia a los que dedicaban una buena porción de sus energías, sobre todo considerando que el concepto de juego casi siempre aparecía asociado a otros aspectos existenciales, desde los culturales a los funerarios. Múltiples y variados fueron los pasatiempos lúdicos que desarrolló y de los que disfrutó esta gran civilización. No obstante hubo uno que a juzgar por los restos arqueológicos que nos han llegado hasta hoy predominó sobre todos los demás: el Senet, (por su estructura formal posiblemente un lejano antepasado de juegos más actuales como el ajedrez o las damas), nombre que viene a significar “pasaje” o “tránsito”.

Disfrutado desde la Época Predinástica hasta la Greco-Romana por todas las clases sociales, tanto reyes y nobles como humildes campesinos, el Senet era un juego de mesa que consistía en un tablero dividido en 30 casillas (3 x 10) o "escapes", y sobre el que se situaban 12 fichas de factura similar a los peones del ya citado ajedrez, 5 con forma cilíndrica, y 7 con forma cónica. En cuanto a sus reglas de uso y manejo nos son por desgracia desconocidas, pues ni siquiera expertos matemáticos han sido capaces de desentrañarlas.
Las noticias sobre este juego nos han llegado de las más variadas fuentes, desde las escritas, (aparece mencionado por ejemplo en el capítulo XVII del Libro de los Muertos, titulado “Para salir del Más Allá y poder retornar a él”), hasta las pictóricas, (encontrándose jugadores de Senet bellamente dibujados
en multitud de tumbas, siendo una de las escenas mas conocidas la de la reina Nefertari, esposa principal de Ramsés II, a quien se puede contemplar "compitiendo con un enemigo invisible" en el muro de la izquierda que hay nada mas entrar en su tumba). En cuanto a ejemplares físicos de estos objetos empleados para el solaz y la diversión, destacar que se puede ver uno en el Museo de Turín, varios en el Museo Británico, así como un magnífico ejemplar procedente de la tumba de Tutanjamón, y que expuesto en el Museo Egipcio de El Cairo, está conformado por un bello mueblecito de oro que a su vez se sustenta sobre un trineo.

A pesar de su amplia implantación el Senet no fue el único juego de mesa del que disfrutaron los egipcios, existiendo bastantes mas, como el “Juego de las Veinte Casillas”, en el que se empleaban cuatro peones, dos con cabeza de chacal (representación del dios Anubis), y dos con cabeza del dios enano Bes.
Para su desarrollo se usaba un hueso del pié, el Astrágalo, que hacía las
funciones de dado, y unos palitos que lanzándose contra los peones trataban
de derribarlos.

Otro digno de ser citado era el “Juego de la Serpiente”, antepasado por lo que parece de nuestro popular juego de la Oca, y que se desarrollaba sobre un tablero con el dibujo (tal como indica su nombre) de una serpiente enrollada sobre sí misma y con el cuerpo dividido en compartimentos. En él podían intervenir hasta 6 jugadores, y su mecánica consistía en recorrer la longitud del ofidio desde la cola hasta la cabeza (situada en el centro) con unas fichas de marfil y formas variadas, (perros, leones o bolas).

Para finalizar con este tipo de entretenimientos, citar que durante el Reino Medio fue muy popular un juego que consistía en un tablero al que se le habían practicado de 30 a 60 agujeros, en los cuales se introducían unas especies de clavijas sobre las que se habían tallado cabezas de diversos animales como perros o chacales, aunque por desgracia y como en los anteriores desconocemos las reglas de uso.

Al margen de los juegos de mesa los egipcios disponían de muchos otros entretenimientos, en especial dentro de los ámbitos deportivos y masculino: carreras pedestres, salto de altura, lanzamiento de peso, lanzamiento de jabalina, tiro con arco, ejercicios gimnásticos, boxeo y lucha. Y una forma adicional mas de deporte muy extendido sería la caza de aves, para la que usaban con sorprendente habilidad lo
que se ha dado en llamar un “bastón de lanzamiento”, un artefacto que tanto por estructura como forma de uso era bastante similar al boomeran australiano.

Sobre los juegos femeninos al aire libre existen en Beni Hassan ciertas tumbas con imágenes que nos muestran algunos. Así, tenemos el  "juego de la estrella" o el "tiovivo", en el que dos muchachas apoyadas indistintamente sobre las plantas de los pies o los talones giran alrededor de otras compañeras quienes por su parte las sujetan de las manos o las muñecas. En otras escenas, algunas chicas, bien a
caballo o en pié, se lanzan unas a otras pelotas confeccionadas en fibra vegetal o goma vidriada hueca, debiendo recogerlas antes de que tocasen el suelo. El conjunto se completaba con una amplia variedad de bailes y danzas.

Por supuesto, en la diversión de los infantes nunca faltaban como compañeros altamente valorados los animales, en especial perros, gatos y monos.

Entre los juguetes que han llegado hasta nuestros días o de los que tenemos noticias se pueden enumerar una extensa colección de ellos: aparte de las ya citadas pelotas, existían peonzas de loza vidriada, muñecas de trapo, o artefactos articulados, (como un león de madera que abre y cierra sus fauces), u otro más elaborado y que consiste en tres enanos bailarines que danzan sobre un eje al tirarse de una cuerdecita, muchos de los cuales se pueden contemplar en el Museo Británico.

http://juegosyjuguetesdelaabuela.blogspot.com.ar/2010/09/juegos-y-juguetes-del-antiguo-egipto.html















Europe, The final countdown

Estamos saliendo (partiendo) juntos,
pero aún así es una despedida,
y quizás volvamos,
a la Tierra, ¿quién sabe?

Supongo que no hay nadie a quien culpar,
estamos dejando el suelo -dejando el suelo-
¿Alguna vez volverán las cosas a ser lo mismo?
Es la última cuenta atrás,
la última cuenta atrás.

Nos dirigimos a Venus,
y aún así estamos seguros de nosotros mismos
porque quizás ellos nos hayan visto
y nos den la bienvenida a todos,
con tantos años luz que recorrer,
y cosas por encontrar -por encontrar-,
estoy seguro de que todos la echaremos de menos.

Es la última cuenta atrás,
la última cuenta atrás,
la última cuenta atrás -la última cuenta atrás-.
Es la última cuenta atrás,
la última cuenta atrás,
la última cuenta atrás


Armonía de la tarde - Charles Baudelaire

He aquí que llega el tiempo en que vibrante en su tallo
Cada flor se evapora cual un incensario;
Los sonidos y los perfumes giran en el aire de la tarde,
¡Vals melancólico y lánguido vértigo!

Cada flor se evapora cual un incensario;
El violín vibra como un corazón afligido;
¡Vals melancólico y lánguido vértigo!
El cielo está triste y bello como un gran altar.

El violín vibra como un corazón afligido,
¡Un corazón tierno que odia la nada vasta y negra!
El cielo está triste y bello como un gran altar;
El sol se ha ahogado en su sangre coagulada.

Un corazón tierno, que odia la nada vasta y negra,
¡Del pasado luminoso recobra todo vestigio!
El sol se ha ahogado en su sangre coagulada...¡
Tu recuerdo en mí luce como una custodia!



Suites para orquesta (Bach)

Las Suites para orquesta, BWV 1066-1069 (llamadas ouvertures por su autor) son cuatro piezas de Johann Sebastian Bach, compuestas probablemente entre 1725 y 1739 en Leipzig.

Historia
El término ouverture alude sólo en parte al movimiento de apertura en el estilo de la obertura francesa, en el que una sección inicial majestuosa en ritmo con puntillo relativamente lento en compás binario es seguida por una rápida secciónfugada en compás ternario, luego completada con una breve recapitulación de la música introductoria. En un sentido más amplio, el término se empleaba en la Alemania del Barroco para hacer referencia a una serie de piezas de danza en estilo barroco francés precedida por una ouverture de este tipo. Este género fue extremadamente popular en Alemania en la época de Bach, si bien, el compositor mostró mucho menos interés en él de lo habitual. Conforme a Robin Stowell "se conservan 135 ejemplos de Telemann, que [representan] sólo una parte de los que se sabe que escribió";1 Christoph Graupner dejó 85; y Johann Friedrich Fasch unas 100.
Asimismo Bach escribió un gran número de ouverture (suites) para instrumentos solistas. Destaca la Suite para violonchelo n.º 5, BWV 1011, que también se encuentra en la autógrafa Suite para laúd en sol menor, BWV 995, la Partita para teclado n.º 4 en re, BWV 828 y la Overture en estilo francés, BWV 831 para teclado. Las dos piezas para teclado se encuentran entre las pocas que Bach publicó. Preparó la suite para laúd para "Monsieur Schouster", presumiblemente por un precio, por lo que las tres pueden dar fe de la popularidad de la forma.
Los estudiosos creen que Bach no concibió las cuatro Suites para orquesta como un conjunto (en la forma en que concibe los Conciertos de Brandeburgo), puesto que las fuentes son diversas, tal como se detalla a continuación.

Análisis

Suite para orquestra n.º 1 en do mayor, BWV 1066
La fuente es un conjunto de piezas de Leipzig de 1724–45 copiado por C. G. Meissner.
1. Ouverture
2. Courante
3. Gavotte I/II
4. Forlane
5. Minuet I/II
6. Bourrée I/II
7. Passepied I/II
Instrumentación: oboe I/II, fagot, violín I/II, viola, bajo continuo

Suite para orquestra n.º 2 en si menor, BWV 1067
La fuente es un conjunto de piezas de Leipzig de 1738–39 parcialmente autógrafo, Bach escribió las piezas para flauta y viola.
1. Ouverture
2. Rondeau
3. Sarabande
4. Bourrée I/II
5. Polonaise (Lentement) - Double
6. Minuet
7. Badinerie
Instrumentación: flauta solista, violín I/II, viola, bajo continuo
La badinerie se ha convertido en una pieza de programa para los solistas de flauta, debido a su ritmo rápido y dificultad.

Suite para orquesta n.º 3 en re mayor, BWV 1068
La fuente es un conjunto de piezas de 1730 parcialmente autógrafo, Bach escribió las primeras partes de violín y continuo, C.P.E. Bach escribió las partes de trompeta, oboe y timbales; mientras que el alumno de J.S. Bach Johann Ludwig Krebs escribió las partes de los violines II y de viola. Rifkin ha afirmado que la original era una versión solamente para cuerda y bajo continuo.
1. Ouverture
2. Air
3. Gavotte I/II
4. Bourrée
5. Gigue
Instrumentación: trompeta I/II/III, timbales, oboe I/II, violín I/II, viola, bajo continuo
El aire es una de las piezas más famosas de la música barroca. Un arreglo de la pieza hecho por el violinista alemán August Wilhelmj (1845-1908) llegó a ser conocido como Aria para la cuerda de sol.

Suite para orquestra n.º 4 en re mayor, BWV 1069
La fuente se ha perdido, pero las partes que se conservan datan de cerca de 1730. Según Rifkin la versión original perdida fue escrita durante la estancia de Bach en Cöthen, donde carecía de trompetas y timbales, y que Bach añadio tales partes al adaptar la Ouverture para el primer movimiento coral de su cantata de navidad de 1725 Unser Mund sei voll Lachens, BWV 110 ("Nuestras bocas están llenas de risas"). Las voces vienen a la obertura de la giga de fuga, por lo que su canto de Lachen (risas) suena como "ja ja ja". Esta técnica es empleada por Bach en otras de sus obras vocales.
1. Ouverture
2. Bourrée I/II
3. Gavotte
4. Menuet I/II
5. Réjouissance
Instrumentación: trompeta I/II/III, timbales, oboe I/II/III, fagot, violín I/II, viola, bajo continuo

Wikipedia


EL OBOE BARROCO

Para introducirnos correctamente en la interpretación barroca y clásica del oboe hay que tener muy en cuenta que la música fue escrita para un instrumento completamente distinto al actual. Es muy interesante conocer las cualidades esenciales de los instrumentos antiguos para poder relacionarlos con los actuales y hacernos una idea del sonido original que debieron escuchar las personas de la época barroca.

Por fortuna tenemos referencias acerca del oboe barroco documentadas por compositores y fabricantes de la época, como Hoteterre y Quantz.

El Oboe Barroco era más pausado y suave en su sonoridad y por tanto no tan penetrante ni capaz de estridencias del oboe moderno.
Hoteterre explica las complejas relaciones entre las articulaciones y el fraseo, probando más sutileza de lo que suele ser atribuido a la interpretación barroca.
Garnier dice que el vibrato se producía con los labios. También la embocadura adquiere una nueva forma de actuar. Al carecer de llave de octava estas se realizaban mediante un aumento en la presión.
La madera de BOJ caracterizaba la calidad sonora de todos los oboes hasta el SXIX. Esta madera exigía al intérprete un esfuerzo para controlar el sonido.
Los oboes barrocos carecían de casi todas las llaves y las lengüetas utilizadas presentaban raspados más incisivos. Era de forma casi triangular, más ancha y corta que la del oboe actual y atada sobre un tudel metálico sin corcho.
En 1695, John Bannister podía describir su verdadera calidad sonora como "algo viva y valiente ... todos los que tocan este instrumento con grado de perfección razonable saben que con una buena lengüeta suena tan fácil y suave como una flauta"
En 1713, Matheson lo describe así: "EL oboe próximo a la flauta alemana, recuerda más a la voz humana cuando se toca ingeniosamente y se maneja como la voz" Esta descripción explica por qué gustaba tanto a Bach o Haëndel en oratorios, cantatas u óperas.
G. Fischer "el tono adecuado del oboe debe ser igual y claro, desde las notas más bajos hasta la más altas y no muy distante del elegante tono producido por el arco más capaz del violín"

EL OBOE EN LA ORQUESTA BARROCA

El oboe vivió una época de esplendor durante todo el SXVIII como solista y como miembro de la orquesta, cosa que luego cambiaría en el SXIX en que el piano y los instrumentos de cuerda eclipsarían a los vientos.

Los más grandes compositores del Barroco, como Bach, Vivaldi o Haëndel tuvieron al oboe entre sus instrumentos preferidos.

EL OBOE COMO SOLISTA

La casi totalidad de los grandes compositores del SXVIII compusieron conciertos para oboe, logrando que fuera un momento de explendor y riqueza en cuanto a la literatura de este instrumento

TELEMANN (1681-1767) Compuso numerosos conciertos, entre los que destacamos:
Conciertos en Re, Mi, Fa, Do menor
Concerto grosso en sol menor para dos oboes.

MÚSICA DE CÁMARA BARROCA PARA OBOE

TELEMANN
Su música de cámara es muy numerosa: él mismo afirmaba que sería incapaz de elaborar un catálogo. Cito lo más destacado. Supo conjugar el estilo francés y el italiano. Destacan sus melodías, naturales y armoniosas.
Duos (para flauta u oboe), Sonatas para oboe y continuo, tafelmusik, sonatas metódicas...

http://historiadeloboe.blogspot.com.ar/p/barroco.html