lunes, 15 de septiembre de 2014

Vuelve el Poirot de Agatha Christie de la mano de la novelista Sophie Hannah

‘Los crímenes del monograma’ sitúan al famoso inspector belga en el Londres de 1929


El inspector Hércules Poirot no ha resucitado, pero ha vuelto. Agatha Christie le hizo morir de un infarto en diciembre de 1975, semanas antes de que la propia novelista falleciera en la vida real en enero de 1976. Pero ha vuelto de la mano de la novelista y poeta inglesa Sophie Hannah (Manchester, 1971), que ha escrito un nuevo episodio del inspector Poirot, del que Christie había dejado escritas 33 novelas y 54 relatos cortos, que la nueva autora sitúa en el Londres de 1929.
Los crímenes del monograma (Espasa) se publicó el día 9 de septiembre y salió a la venta al mismo tiempo en 30 lenguas y 50 países, como si se tratara del mismísimo Harry Potter o la última versión del gadget electrónico del momento. El proyecto es una iniciativa de los herederos de Christie y sus editores, que lo presentaron este lunes en Londres.
Hannah no ha hecho resucitar a Poirot del infarto que acabó con su vida cuando era ya un personaje anciano y desvalido que tuvo que apoyarse en su amigo Hastings para resolver su último caso. Ella sitúa la nueva trama en el Londres de 1929, aprovechando que en ese momento no se publicó ninguna de las entregas de Christie.
La escritora nacida en Manchester en 1971, que publicó a los 24 años su primer libro de poemas y ha vendido más de 100.000 copias de su primera novela, publicada en 2006, se ha especializado en las novelas psicológicas de crímenes, por lo cual cuando oyó hablar por primera vez de la idea de que alguien escribiera una nueva entrega de Poirot le pareció que era un proyecto imposible.
 “Pensé que nadie que no fuera Agatha Christie podía escribir una novela sobre Poirot”, declara en un video promocional. Cuando supo que detrás del proyecto estaban la familia y los editores de Christie “empecé a pensar, que quizás alguien la escribiría, pero no yo”. “Pero mi agente me dijo que a mí me gustaba mucho Agatha Christie y que tendría que pensar en hacerlo. Y se daba la extraña coincidencia de que desde hacía como dos o tres años tenía en mi cabeza una idea de lo que siempre pensé que era una típica trama de Agatha Christie que no conseguía encajar en uno de mis thrillerspsicológicos contemporáneos porque no era una idea contemporánea, sino una idea muy adecuada para la edad de oro del misterio”, añade.
Cuando se decidió a aceptar el encargo, lo que hizo fue “introducir un personaje nuevo que no está en las novelas de Christie: inventé el personaje del policía llamado Edward Catchpool”. “Él es el narrador y nunca antes ha narrado una de las novelas de Agatha Christie. Y eso era para mí una razón orgánica y justificable por la que el libro no iba estar escrito al estilo de Christie. Desde el punto de vista de la creatividad ha sido el reto más estimulante que he tenido nunca”, asegura Hannah.
El proyecto tiene el pleno apoyo de Mathew Prichard, nieto de Agatha Christie. “La idea de Sophie para la trama era tan adictiva y su pasión por el trabajo de mi abuela fue tan fuerte que tuvimos la certeza de que había llegado el momento de escribir una nueva novela de Christie”, declaró en su momento.
Como explicó la propia Sophie Hannah en la pasada edición deBarcelona Negra, en la que dio algunas pistas sobre su trabajo en el retorno de Poirot, la vigencia del personaje se debe “a su componente de hombre súper listo, que triunfa allí donde se estrellarían otros; la gente no quiere siempre violencia y manos y pies semienterrados aquí y allá”. Aunque es probable que el éxito de la serie de televisión protagonizada por David Suchet tenga también mucho que ver con la supervivencia de Poirot a lo largo del tiempo.
En Los crímenes del monograma, el meticuloso y obsesivo ex policía belga está disfrutando de su solitaria cena en un pequeño restaurante londinense cuando una mujer muy alterada entra en el local y le confía que alguien está a punto de matarla. Cuando unas horas más tarde son asesinadas tres personas en un cercano y elegante hotel, Poirot se pregunta si aquella mujer del restaurante va a ser la cuarta víctima.
La novela llega a España bajo el sello de Espasa. Berta Noy, editora Ejecutiva Ficción Internacional del Grupo Planeta, recuerda que desde el momento en que le hablaron del proyecto, poco antes de la Feria de Francfort de 2013, se propuso conseguirlo por un doble motivo: "Como tanta otra gente, fui en su día una lectora voraz de Agatha Christie y fue una de las autoras que me contagió la pasión por leer. Y sigo siendo una feliz lectora de novela negra, por lo que conocía ya (y me gustaba) el trabajo de Sophie Hannah. Antes de leer una línea, la combinación Christie/Hannah ya me pareció potente. Y el resultado supera todas mis expectativas: Los crímenes del monograma es una novela estupenda, un puzzle perfecto al más puro estilo Agatha Christie que se devora con intriga y pasión".


Telón: Ultimo caso de Poirot


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Aislamiento - Alphonse de Lamartine

A menudo en el monte, bajo algún viejo roble,
viendo el sol que se pone tristemente me siento;
dejo que todo el llano mis miradas abarquen,
el cambiante paisaje que se extiende a mis pies.

Aquí el río con olas espumosas murmura,
serpentea y se pierde en oscuros confines;
allí inmóvil el lago es un agua dormida,
con la estrella de Venus adornando su azul.

En la cima, que bosques muy sombríos coronan,
el crepúsculo pone su fulgor postrimero;
y el brumoso carruaje que conduce las sombras
emblanquece, elevándose todo el amplio horizonte.

De la gótica flecha surge entonces un son
religioso que invade todo el aire; el viajero
se detiene y escucha la campana que mezcla
a los últimos ruidos de aquel día su canto.

Pero halagos así no conmueven mi alma,
que parece insensible, incapaz de emoción;
y contemplo la tierra como un vago fantasma:
no calienta a los muertos este sol de los vivos.

De colina en colina pongo en vano mis ojos,
desde el norte hasta el sur, de la aurora al poniente,
y me digo: «No existe ni un lugar en el mundo
donde pueda pensar que me espera la dicha».

¿Qué me importan los valles, los palacios, las chozas?
Sus encantos son vanos, para mí nada cuentan.
Ríos, montes y bosques, soledades amadas,
sólo un ser está ausente y todo es un desierto.

Miraré indiferente los caminos del sol,
qué más da si en su inicio o en su parte final;
si se pone o si nace entre nubes o azul,
¿a mí el sol qué me importa? Nada espero del día.

Si pudiera seguirle en su larga carrera
por doquier yo vería el vacío y el páramo.
Nada quiero de todo lo que el sol ilumina,
nada quiero tener del inmenso universo.

Mas tal vez más allá de su curva celeste,
donde el sol verdadero otros cielos alumbra,
si pudiera dejar mis despojos aquí
lo que tanto he soñado se mostrara a mis ojos.

Allí me embriagaría en la fuente deseada
y volviera a encontrar esperanza y amor,
ese bien ideal al que aspiran las almas
y que no tienen nombre aquí abajo en la tierra.

¡Si pudiera en el carro de la Aurora elevarme
vago fin de mis ansias, en el cielo hasta ti!
¿Por qué aún sigo atado a esta tierra de exilio?
Entre la tierra y yo nada existe en común.

Cuando la hoja del bosque cae sobre los prados,
cuando el viento nocturno la arrebata a los valles,
yo quisiera también ser esa hoja caída:
¡Arrastradme como ella, aquilones, borrascas!



Wolfgang Amadeus Mozart

 (Austria, 1756-1791)

Compositor austriaco del periodo clásico. Uno de los más influyentes en la historia de la música occidental. Nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, y lo bautizaron con el nombre de Johannes Chrysostomus Wolfgang Amadeus Mozart. Estudió con Leopold Mozart, su padre, conocido violinista y compositor que trabajaba en la orquesta de la corte del arzobispo de Salzburgo.
A los seis años Mozart era ya interprete avanzado de instrumentos de tecla y eficaz violinista, a la vez que hacía gala de una extraordinaria capacidad para la improvisación y la lectura de partituras. Todavía hoy se interpretan cinco pequeñas piezas para piano que compuso a esa edad. En 1762 Leopold comenzó a llevar a su hijo de gira por las cortes de Europa. Durante este periodo compuso sonatas, tanto para clave como para violín (1763), una sinfonía (1764), un oratorio (1766) y la ópera cómica La finta semplice (1768). En 1769 fue nombrado Konzertmeister del arzobispado de Salzburgo, y en La Scala de Milán el Papa le hizo caballero de la Orden de la Espuela Dorada. Ese mismo año compuso Bastien und Bastienne, su primer singspiel (tipo de ópera alemana con partes recitadas). Al año siguiente le encargaron escribir su primera gran ópera, Mitrídates, rey del Ponto (1770), compuesta en Milán. Con esta obra su reputación como músico se afianzó todavía más. Mozart volvió a Salzburgo en 1771. El cargo de Mozart en la ciudad no era remunerado, pero le permitió componer un gran número de obras importantes durante seis años, eso sí, en detrimento de su situación económica. En 1777 obtuvo permiso para dar una gira de conciertos, y se fue a Munich con su madre.
A la edad de veintiún años Mozart buscaba en las cortes europeas un puesto mejor remunerado y más satisfactorio, pero sus deseos no se cumplieron. Marchó a Mannheim, capital musical de Europa por aquel entonces, con la idea de conseguir un empleo en su orquesta, y allí se enamoró de Aloysia Weber. Leopold envió a su esposa e hijo a París. La muerte de su madre en la capital francesa en 1778, el rechazo de Weber y el desprecio de los aristócratas para quienes trabajaba hicieron que los dos años transcurridos entre su llegada a París y su regreso a Salzburgo en 1779 fueran un periodo negro en su vida. Ya en su ciudad natal, Mozart compuso dos misas y un buen número de sonatas, sinfonías y conciertos. Estas obras revelan por primera vez un estilo propio y una madurez musical extraordinaria. El éxito de su ópera italiana Idomeneo, rey de Creta, encargada y compuesta en 1781, hizo que el arzobispo de Salzburgo le invitara a su palacio, en Viena, pero se sintió explotado y decidió marcharse. Se dedicó entonces a dar clases en una casa que alquilaron para él unos amigos. Allí compuso el singspiel, El rapto en el serrallo, encargada en 1782 por el emperador José II. Ese mismo año se casó con Constanze Weber, hermana menor de Aloysia; juntos vivieron acosados por las deudas hasta la muerte de Mozart. Las óperas Las bodas de Fígaro (1786) y Don Giovanni (1787), con libretos de Lorenzo Da Ponte, aunque triunfaron en Praga, no fueron bien recibidas en Viena. 
Desde 1787 hasta la creación de Così fan tutte (1790, también con libreto de Da Ponte), Wolfgang no recibió nuevos encargos de óperas. Para la coronación del emperador Leopoldo II en 1791 compuso La clemenza di Tito, con libreto de Metastasio. Las tres grandes sinfonías de 1788 nº 39 en mi bemol, nº 40 en sol menor y nº 41 en do (Júpiter) nunca se interpretaron bajo su dirección. Mientras trabajaba en La flauta mágica (1791, con libreto de Emmanuel Schikaneder), el emisario de un misterioso conde Walsegg le encargó una misa de réquiem. Esta obra, inacabada por la muerte de Mozart, fue su última composición, que terminó Franz Süssmayr, discípulo suyo. Mozart murió en Viena el 5 de diciembre de 1791, se cree que por una dolencia renal crónica. Sólo unos pocos amigos fueron a su funeral. La leyenda por la cual el compositor italiano Antonio Salieri pudo haber asesinado a Mozart carece de todo fundamento.
A pesar de su corta vida y malograda carrera, Mozart se encuentra entre los grandes genios de la música. Su inmensa producción (más de 600 obras), muestra a una persona que, ya desde niño, dominaba la técnica de la composición a la vez que poseía una imaginación desbordante. Sus obras instrumentales incluyen sinfonías, divertimentos, sonatas, música de cámara para distintas combinaciones de instrumentos, y conciertos; sus obras vocales son, básicamente, óperas y música de iglesia. Sus manuscritos muestran cómo, salvo cuando hacía borradores de pasajes especialmente difíciles, primero pensaba la obra entera y luego la escribía. Su obra combina las dulces melodías del estilo italiano, y la forma y contrapunto germánicos. Mozart epitomiza el clasicismo del siglo XVIII, sencillo, claro y equilibrado, pero sin huir de la intensidad emocional. Estas cualidades son patentes sobre todo en sus conciertos, con los dramáticos contrastes entre el instrumento solista y la orquesta, y en las óperas, con las reacciones de sus personajes ante diferentes situaciones. Su producción lírica pone de manifiesto nueva unidad entre la parte vocal y la instrumental, con una delicada caracterización y el uso del estilo sinfónico propio de los grandes grupos instrumentales.  © M.E.


http://www.epdlp.com/compclasico.php?id=1067



Louis Spohr

 (Alemania, 1784-1859)
 
1808 - Concierto para clarinete nº 1, op. 26 -  1º Mov. 
1809 - Concierto para violín nº 6, op. 28 -  2º Mov. 
1814 -  Fantasía y Variaciones, op. 81 
1824 - Dúo Concertante, nº 2, op. 67 -  III-Rondo Vivace 
1838 - 6 Lieder soprano, clarinete y piano, op. 103 -  nº 2 
 
 Fausto (1816 - 1 de febrero)


Otras Obras:
Concierto para violín No. 8 en La m, Op. 47 'In modo di scena cantante' 
Concierto para clarinete No. 2, Op. 57
Concierto para violín No. 11, Op. 70
Doble cuarteto de cuerda No. 2, Op. 77
Concierto para violín No. 12, Op. 79
Potpurrí para clarinete y orquesta, Op. 80
Sinfonía No. 4 en Fa menor, Op. 86 'Die Weihe der Töne'
Quinteto para cuerda No. 4, Op. 91
Sonata para violín y arpa, Op. 114
Fantasía sobre temas de Danzi y Vogler, Op. 118
Sexteto, Op. 140
Concertante para violín y arpa, WoO 13



Biografía:

    Violinista, compositor y director de orquesta alemán. Fue considerado uno de los mayores compositores germanos de principios del siglo XIX. Nació en Brunswick, sus obras destacan por el dominio técnico, por su peculiar cromatismo y por un estilo característico de transición entre el clasicismo y el romanticismo. Entre sus obras destaca la ópera Jessonda (1823). Compuso más de 200 obras, entre ellas 10 óperas, 9 sinfonías y 15 conciertos para violín. Su Concierto para violín nº 8 (Gesangszene) aún es interpretado en ocasiones; sus oratorios El Juicio Final y El Calvario fueron bien apreciados. Fue de los primeros directores de orquesta que utilizó batuta para dirigir. Gran admirador de Richard Wagner, dirigió El buque fantasma en 1842 y Tannhäuser en 1853. Murió en la ciudad de Kassel.  © M.E.



http://www.epdlp.com/compclasico.php?id=4009


Johann Friedrich Fasch



El 15 de Abril de 1688 nació en Buttelstedt, cerca de Weimar, el compositor alemán Johann Friedrich Fasch, uno de los más importantes músicos contemporáneos de J. S. Bach, cuyas obras orquestales determinan la transición entre el estilo barroco tardío y el clasicismo de Haydn yMozart.

Johann Friedrich Fasch, perteneció al coro infantil de Weissenfels y tuvo como maestro de música aJohann Kuhnau en laThomasschule de Leipzig. A los 13 años ingresó a laThomasschule y sus primeras composiciones siguieron el estilo de su amigo Telemann. Siendo estudiante en la Universidad de Leipzig fundó un Collegium Musicum, una de las primeras sociedades organizadoras de conciertos públicos, que rivalizó en importancia con la Thomasschuledentro de la vida musical de la ciudad.
En esta ciudad cosmopolita encontró los conciertos deVivaldi, y si bien no tenía una instrucción regular en composición, pronto logró fama como tal y recibió encargos para los festivales Peter-Paul de Naumburg en 1711 y 1712.


Con intenciones de estudiar, Fasch realizó un largo viaje a través de varias ciudades. Eventualmente llegó a Darmstadt y estudió composición conGraupner y Grünewald. Entonces ocupó diversos cargos, incluyendo el de violinista en Bayreuth (1714), organista en Greiz (hasta 1721) y Kapellmeister para el Conde Morzinen Lukavec. En 1722 aceptó el puesto de Kapellmeister en Zerbst, y al no lograr el cargo de Thomaskantor en Leipzig, permaneció por el resto de su vida en Zerbst. Durante los 36 años que pasó allí, Fasch se ocupó sobre todo de componer cantatas para la iglesia y música festiva para el conde. Su fama como compositor se extendió más allá de Sajonia y sus obras se hicieron conocidas en varias cortes e iglesias desde Hamburgo hasta Praga e incluso Viena. Disfrutó de cercanas relaciones con la Hofkapelle de Dresden en donde el Kapellmeister Pisendel interpretó numerosas partituras suyas, a través de su hijo Carl Friedrich Christian Fasch, clavecinista en la corte de Federico el Grande en Berlín desde 1756

El hecho interesante es que el repertorio de Fasch, tal vez más que el de cualquier otro compositor barroco, marca la transición del barroco al rococó y a los principios clásicos. Fue un iniciador y marcó el desarrollo de la ruptura de los moldes del estilo fugado en favor de un impulso temático hacia la escritura romántica que iba a emerger. Murió a los 70 años el 5 de diciembre de 1758, en Zerbst, dejando el legado de un músico muy interesante.
Ninguna partitura de Fasch se publicó mientras él vivió. La extensa cantidad de manuscritos se distribuyó ampliamente y dificultó el acceso, perdiéndose la mayor parte de su creación vocal (que incluía 12 ciclos completos de cantatas, al menos 16 misas y cuatro óperas) pero conservándose casi toda la producción instrumental. De ella solamente se han examinado profundamente los conciertos, las sinfonías y las sonatas, quedando aún por investigar más de 90 suites-oberturas y mucha música litúrgica, que aparentemente contienen su escritura más progresista. Las obras de Fasch, de puño y letra, se encuentran dispersas en numerosas bibliotecas en toda Europa.

Durante el siglo XIX la música de Fasch fue ensombrecida por el estudio de Bach y solamente en 1900, una vez que Hugo Riemann conoció algunas de sus oberturas, se le reconoció como uno de los innovadores más importantes en el periodo de transición entre Bach y Haydn. Posterior investigación ha reafirmado esta sentencia. De hecho, el aspecto más sorprendente de la obra de Fasch es la naturaleza transitiva y la síntesis de los estilos barroco y clásico con un gradual incremento en los elementos “modernos”.
Entre sus obras principales se incluyen los conciertos para diferentes instrumentos que se conservan, como por ejemplo su Concierto en Re mayor (Musica Antiqua Köln,Reinhard Goebel), las sinfonías y la música de cámara. Gozó de gran consideración entre sus contemporáneos y Johann Sebastian Bach, por ejemplo, poseía partituras suyas manuscritas.
Los conciertos demuestran claramente el desarrollo del barroco al temprano estilo clásico. Todos tienen tres movimientos según el tipo de Vivaldi y llaman la atención por un inusual tratamiento de los instrumentos orquestales, sobretodo los de viento, ya que además de combinaciones desacostumbradas, muchos conciertos empleaban pares de instrumentos de viento como solista. En el caso de las suites para orquesta, Suite en Si bemol mayor Obertura(Das Kleine Konzert, dir. Hermann Max), Fasch sigue el modelo de una obertura francesa seguida por movimientos de danza. En las sinfonías y sonatas la tendencia es más clásica con la estructura repetitiva en la mayoría de los movimientos allegro.





domingo, 14 de septiembre de 2014

Te espero – Mario Benedetti


Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas,
lo sé, sé que no vendrás.

Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
sé que ya no estás.

Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor,
pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
pues sé que no vendrás.

Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá,
yo aquí,
añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
quizás por el resto de nuestras vidas.

Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
y la luna oculta ese sol tan radiante,
me siento sólo, lo sé;
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.

Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.

Mi aire se acaba como agua en el desierto,
mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?,
te preguntarás...
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí,
porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no sólo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo sólo así?
¿Por qué no sólo...?



I don't wanna miss a thing  - Aerosmith

Podría estar despierto solo para oírte respirar,
mirar tu sonrisa mientras estás dormida,
mientras estás lejos y soñando,
podría gastar mi vida en esta dulce rendición,
podría estar perdido en este momento para siempre,
en dónde cada momento gastado contigo,
es un momento que atesoro (treasure).
No quiero cerrar los ojos,
no quiero caer dormido,
porque te echaría de menos cariño,
y no quiero perderme una sola cosa,
porque incluso cuando sueño contigo,
el sueño más dulce nunca evitaría
que todavía te echara de menos, cariño,
y no quiero perderme una sola cosa.
Recostado cerca de ti,
sintiendo los latidos de tu corazón,
y me pregunto qué estarás soñando,
me pregunto si es a mí a quien estás viendo,
entonces beso tus ojos y 
doy gracias a Dios porque estamos juntos.
Y solo quiero estar contigo,
en este momento, para siempre, para siempre jamás.
No quiero cerrar los ojos,
no quiero caer dormido,
porque te echaría de menos cariño,
y no quiero perderme una sola cosa,
porque incluso cuando sueño contigo,
el sueño más dulce nunca evitaría
que todavía te echara de menos, cariño,
y no quiero perderme una sola cosa,
no quiero perderme una sola sonrisa,
no quiero perderme un solo beso.
Bueno, solo quiero estar contigo,
justo aquí contigo, justo así,
solo quiero tenerte cerca,
siento tu corazón tan cerca del mío,
y estar aquí en este momento,
por el resto del tiempo.
No quiero cerrar los ojos,
no quiero caer dormido,
porque te echaría de menos cariño,
y no quiero perderme una sola cosa,
porque incluso cuando sueño contigo,
el sueño más dulce nunca evitaría
que todavía te echara de menos, cariño,
y no quiero perderme una sola cosa.
No quiero cerrar los ojos,
no quiero caer dormido,
porque te echaría de menos cariño,
y no quiero perderme una sola cosa,
porque incluso cuando sueño contigo,
el sueño más dulce nunca evitaría
que todavía te echara de menos, cariño,
y no quiero perderme una sola cosa,
no quiero cerrar los ojos,
no quiero caer dormido,
no quiero perderme una sola cosa.