martes, 21 de octubre de 2014

Misión: Imposible (serie de 1966)

Misión: Imposible (Mission: Impossible, en inglés) es una serie de televisión estadounidense, emitida por la cadena CBS entre los años 1966y 1973.

Reseña

Inspiración y creación

En plena Guerra Fría surgieron infinidad de películas y seriales de espionaje, en parte inspirados por el fenómeno fílmicoJames Bond, agente 007, y por otro lado, como una expresión social frente a la amenaza atómica de las dossuperpotencias (Estados Unidos y la URSS) en constante carrera armamentista.

Innovaciones

Los grandes méritos de la serie fueron varios:
1 - Rotación de los actores.
2 - Comienzo y fin de la historia en cada capítulo o a lo sumo 2 capítulos, manteniendo un hilo común.
3 - El uso de tecnología, así como máscaras y otros elementos que hacían atractiva la serie.
4 - La música de Lalo Schifrin, la cual es usada en distintos tonos a lo largo de cada capítulo y dependiendo de la situación.

Visión general de la serie

La serie en sí fue desarrollada en plena guerra fría. En dichos años eran muy comunes las películas y seriales de agentes secretos.

Contexto general de las misiones

La serie comienza con el Sr. Briggs (Steven Hill temporada 1) y Jim Phelps (Peter Graves temporada 2 en adelante), dirigiéndose a un lugar donde escucha una cinta, o disco, y ve fotos de la misión a realizar. Luego de escuchada la cinta o disco, en la cual el gobierno se desentiende de la misión encomendada, la misma se autodestruye. Luego en una habitación toma una carpeta negra identificada como IMF (Impossible Mission Force) y selecciona a las personas con las cuales realizará la misión. En general la mayoría de las veces y habiendo visto la misma, uno ya identifica a quiénes va a seleccionar. A partir de allí se realiza una reunión de coordinación para la misión. Cada personaje ocupa un puesto determinado : en este caso por ejemplo, en la segunda temporada Peter Graves (el jefe), Greg Morris (el técnico), Martín Landau (el actor), junto a Barbara Bain (la mujer), Peter Lupus (trabajos que involucren fuerza). Dicho formato de presentación con el tiempo se cambia a una introducción del capítulo, y a continuación la recepción de la cinta, en la que se le indica al Sr. Phelps la tarea a realizar. En algún caso excepcional Jim Phelps o alguno de sus colaboradores es capturado por un grupo radical y no se cumple la secuencia de escucha de grabación, selección, etc. A lo largo de los años la cinta fue cambiando por distintos objetos, también se usaron discos en la segunda temporada por ejemplo. También los actores y medios tecnólogicos fueron variando; así el lugar de Martin Landau lo ocupó Leonard Nimoy.

Atractivos

Como otras de las importantes obras occidentales realizadas en la Guerra Fría (el ya citado James Bond, las series británicas Los Vengadores, El prisionero, Cita con la muerte etc.) un aspecto destacadísimo y muy atractivo era el del know how o conocimiento y tecnología de punta, a esto se sumaba cierto glamour (la belleza de Barbara Bain por ejemplo), un glamour femenino que dejaba de ser pasivo y llegaba hasta a ser agresivo; así como el uso de una estética (en vestidos, decorados, muebles, automóviles) sesentistas que resultaban futuristas para su época. Completaban todo este atractivo dos ingredientes: un introito vertiginoso y tenso con la música de Lalo Schifrin (acompañada visualmente por el dibujo animado de una mecha que se iba consumiendo sobreimpresa a los títulos), la casi ritual aparición del jefe (Mr. Briggs) del grupo cuando iba a recibir - en un lugar casi siempre al aire libre y a plena luz del día, pero alejado del resto de la gente - las instrucciones en un minigrabador que se "autodestruía" a los pocos segundos de dar las órdenes, y - como el título de la serie lo señala - la tensión del trabajo al parecer imposible de realizar (que siempre concluía exitosamente).

Tema Musical

Música por Lalo Schifrin

Elenco estable

En orden alfabético :
·                    Barbara Anderson como Mimi Davis (temporada 7)
·                    Barbara Bain como Cinnamon Carter (temporadas 1 - 3)
·                    Sam Elliott como Dr. Doug Robert a.k.a. Lang (temporada 5 y un episodio de temporada 6)
·                    Lynda Day George como Lisa Casey (temporada 6 - 7)
·                    Peter Graves como Jefe de Equipo, Jim Phelps (temporadas 2 - 7)
·                    Steven Hill como Jefe de Equipo, Dan Briggs (temporada 1)
·                    Bob Johnson como la voz de los mensajes de la secretaria (voz solamente, no aparecía en los créditos)
·                    Martin Landau como Rollin Hand (temporadas 1 - 3 ; Landau fue considerado como estrella invitada durante la primera temporada)
·                    Peter Lupus como Willy Armitage (temporada 1 - 7)
·                    Greg Morris como Barney Collier (temporada 1 - 7)
·                    Leonard Nimoy como El Gran Paris (temporadas 4 - 5)
·                    Lesley Ann Warren como Dana Lambert (temporada 5)
Nota: El elenco cambió considerablemente durante la programación de las 7 temporadas. Los personajes listados no aparecían necesariamente al mismo tiempo y en todos los episodios, esto dependía en ciertas oportunidades del contenido de la misión. En la temporada 4 los personajes femeninos fueron representados por diferentes actrices. Lee Meriwether fue una de las actrices notables, quien participó en 6 episodios. El personaje de Lisa Casey no ostentaba su primer nombre en pantalla, hasta que fue utilizado en un episodio de la segunda época de la serie en 1980.

Wikipedia




Tecnología en la antigua Roma

Los romanos desarrollaron una agricultura sofisticada, mejoraron la tecnología del trabajo con hierro y de albañilería, mejoraron la construcción de carreteras (métodos que no quedaron obsoletos hasta el siglo XIX), la ingeniería militar, la ingeniería civil, el hilado y el tejido con muchas máquinas diferentes como la cosechadora, que ayudaron a incrementar la productividad de muchos sectores de la economía romana.

Los ingenieros romanos fueron los primeros en construir arcos monumentales, anfiteatros, acueductos, baños públicos, puentes de piedra y criptas. Algunas invenciones romanas notables fueron el códice, el vidrio soplado y el hormigón. Como Roma está situada en una península volcánica cuya arena contiene granos cristalinos, el hormigón romano fue especialmente resistente al tiempo. Algunas de sus edificaciones se han mantenido en pie más de dos mil años.

La civilización romana estaba altamente urbanizada para los estándares pre-modernos. Muchas ciudades del Imperio tenían más de 100 000 habitantes, siendo Roma la más poblada de la antigüedad. Los rasgos de la vida urbana romana comprendían edificios de varios pisos, calles pavimentadas, retretes de cisterna públicos, ventanas de vídrio y calefacción en suelos y paredes. Los romanos entendieron la hidráulica y construyeron fuentes y obras hidráulicas, especialmente acueductos. Algunas termas se han conservado hasta la actualidad. Los romanos desarrollaron muchas tecnologías que se perdieron en la Edad Media y no se reinventaron hasta el siglo XIX y el XX.

Para desvelar los misterios de la tecnología de Roma, basta con fijarse en una ciudad como Nueva York. Dinámica, bulliciosa, ocupada por millones de personas. La vida de la gente depende de la tecnología: calefacción central, dobles ventanas, retretes y agua potable en todos los grifos. La ciudad presume de un complejo entramado de carreteras, apartamentos, estadios deportivos y servicios médicos de última generación, pero ninguna de estas ideas es nueva; todas fueron desarrolladas por los romanos 2.000 años antes. En muchos sentidos, sin el ingenio romano la vida moderna no sería todo lo moderna que hoy es.

El Imperio Romano dominó Europa durante más de 500 años, desde el año 31 a.C. hasta su caída en el 476 d.C. pero para que Roma y su imperio sobrevivieran los romanos debieron de resolver muchos de los problemas que hoy afronta cualquier ciudad moderna; fue así como pusieron los cimientos del futuro.

Imaginemos que nos encontramos dentro de un inmenso estadio deportivo, rodeados de miles de seguidores que animan a su jugador preferido. Para el hincha apasionado es una cuestión de vida o muerte. En el Coliseo romano el ambiente no debía de ser muy distinto; la diferencia es que allí la muerte súbita no era un mero juego de palabras. Lo único que podía ser distino a cualquier evento deportivo actual es el olor, porque lo que se olía allí era sangre real.

El Coliseo romano era un elegante edificio de cuatro pisos. Los romanos no hacían nada a medias; en sus 487 metros de largo por 155 de ancho podrían aparcarse cuatro aviones Jumbo. Su capacidad era de 50.000 espectadores y es el más grande de los anfiteatros romanos. Si se construía otro mayor, se corría el riesgo de que los espectadores de la última fila no tuviesen una visión perfecta del espectáculo, así que el Coliseo es tan grande como lo permite la vista. Incluso para los estándares actuales se trata de un gran proyecto arquitectónico. En él se emplearon alrededor de nueve años, miles de trabajadores, cien mil toneladas de piedra caliza y trescientas toneladas de hierro para sostenerlo todo. Los muros interiores y exteriores están hechos a base de roca. Buena parte de su fortaleza estructural se debe a lo moderno y avanzado del hormigón utilizado.

Los romanos no inventaron el hormigón; tomaron prestada la idea, al igual que muchas otras, de civilizaciones a las que conquistaron, como los etruscos, quienes mezclaban cal, agua, arena y pequeñas piedras para hacer mortero de cal, aunque no era muy duradero, con el tiempo acababa derrumbándose. Los romanos solucionaron esto añadiendo un nuevo ingrediente que hacía su hormigón más consistente; un ingrediente forjado en el corazón de un volcán: la puzolana, una ceniza volcánica que se encuentra en las laderas del Vesubio, al sur de Italia. Al añadir puzolana al mortero de cal las moléculas de calcio quedan perfectamente ligadas. La prodigiosa técnica romana creó una mezcla tan versátil que incluso solidificaba bajo el agua. Los romanos llamaron a su milagroso compuesto caementum, es decir, cemento. Incluso si se le añadía un conglomerado de piedra a la mezcla se podía fabricar un hormigón más resistente y adaptable.

Los cimientos que sostienen el Coliseo, hechos de cemento y piedra tienen una profundidad de 12 metros. Los espectadores accedían al anfiteatro por una de sus 76 entradas, un sistema bastante parecido al de los estadios actuales. El laberinto de túneles y jaulas bajo el suelo de madera del estadio permitía albergar miles de fieras y gladiadores que aguardaban para entregarse a una lucha a vida o muerte. El perfeccionamiento del hormigón es uno de los avances tecnológicos más significativos que los romanos legaron al mundo.

Sin embargo, la ingeniería romana llegó a superarse a sí misma y alcanzó su mayor logro con el Panteón. Algunos expertos consideran que esta es una de las edificaciones más trascendentales de la historia. Construido en el año 118 d.C. como templo dedicado a dioses que hoy nadie venera, pero que todavía nos sobrecoge y sorprende. Cuando los arquitectos del emperador Adriano comenzaron a diseñar un nuevo templo dedicado a los doce dioses más importantes del culto romano, tuvieron que idear una estructura imponente. Se decidieron por una vasta cúpula de 43 metros de diámetro, que en el siglo II debió suponer una tarea ingente. Una cúpula maciza hecha de hormigón uniforme podría resultar demasiado pesada para sostenerse por sí misma; se necesitaba un material lo suficientemente ligero y resistente como para cubrir ese enorme hueco. Para construirla, un equipo de carpinteros elaboró un armazón de madera. A continuación los albañiles lo cubrieron con hormigón que ellos mismos alzaban en moldes circulares desde la base. Una vez retirado el armazón de madera se corría el riesgo de que la estructura se derrumbase, sobre todo si se utilizaba hormigón normal. Gracias a su pericia, los albañiles romanos llegaron a una ingeniosa solución: añadir al hormigón piedras cada vez más ligeras a medida que la cúpula ascendía, reduciendo así el peso de la carga. En la parte más alta se añadió piedra pómez, una roca volcánica capaz de flotar en el agua. En el vértice se dejó un agujero de 9 metros llamado oculus. El Panteón es uno de los edificios más extraordinarios jamás construidos.

Los arquitectos romanos fueron los primeros en resolver un problema al que se enfrentan la mayoría de urbanitas actuales: la falta de espacio. La mayoría de ciudades romanas se construían dentro de murallas defensivas, lo que limitaba el espacio disponible para construir, por lo que la única salida era construir hacia arriba. Ya en las primeras épocas de la historia de Roma había edificios de apartamentos de varias plantas. Una vez más, el elemento clave es el hormigón. Los pisos de los romanos, por dentro guardaban mucho parecido con los actuales. Los mejores tenían cocina, salón y un retrete, pero el gran invento de los romanos es el cristal en las ventanas. No habría sido posible sin la invención del soplado de vidrio que tiene lugar a mediados del siglo I a.C., pero no se conformaron con eso. Si se tiene un sólo cristal, la luz entra pero el calor se escapa, así que los romanos inventaron la doble ventana.

El término 'plomería' (fontanería) proviene de la palabra latina 'plumbus' que significa 'plomo'. Los técnicos romanos descubrieron una forma de fabricar tuberías moldeando láminas de plomo batido en un molde de madera. Los baños romanos cuentan con otro invento muy conocido: los retretes.
La intimidad no era demasiado importante en tiempos de los romanos y las letrinas eran tanto para hombres como para mujeres; se sentaban unos al lado de otros sin ningún tipo de separación. La limpieza sí que era importante, y aunque no disponían de papel higiénico se limpiaban con una esponja húmeda atada a un palo; lo que no se sabe es si cada uno se llevaba su propia esponja o si la compartían.

La creciente demanda de agua en el año I sirvió de acicate a los romanos para lograr sus mayores descubrimientos en ingeniería. Necesitaban una forma de llevar a la ciudad el agua de los manantiales que se encontraban a varios kilómetros y se sirvieron de la gravedad. Ya en el año 97 d.C. nueve acueductos transportaban casi 950 millones de litros de agua al día desde los manantiales de las montañas. En los acueductos, el agua se mueve únicamente por el efecto de la gravedad. El extremo que estaba en la fuente tenía que estar más alto que el de la ciudad y tenía que haber un plano inclinado constante durante todo el trayecto; la pendiente media rondaba en torno al 0,5%. Casi toda el agua fluía por túneles y depresiones, pero cuando encontraba algún obstáculo en el terreno construían partes elevadas para mantener el grado de inclinación correcto y permitir que el agua fluyera libremente. Sólo 47 kilómetros de los 418 que miden los acueductos de Roma son subterráneos. En los acueductos romanos el agua no fluye por una acequia abierta en lo alto, sino que lo hace por un canal cubierto que la protege de la contaminación.

En la antigua Roma el sistema de recogida de aguas fecales creado por los ingenieros eliminaba la amenaza de las enfermedades.

Los romanos tenían una industria médica, con el mismo tipo de técnicas que tenemos en la actualidad: anestesia e incluso cirugía plástica.
La medicina romana se dividía en diferentes especialidades como farmacia, medicina y cirugía.
Tenían incluso anestesistas que usaban opio y mandrágora blanca sintetizadas de flores y raíces. Puede que sus conocimientos de la anestesia fueran limitados, pero su capacidad para diseñar y construir instrumentos quirúrgicos no lo era. El instrumental romano es la base de todo el instrumental moderno. Los romanos realizaban operaciones de cataratas, del cerebro y extirpaban venas varicosas. Practicaban la cesárea, no como se hace ahora sino con un procedimiento más rudimentario para extraer el bebé a una madre moribunda, no la inventaron ellos como se cree erróneamente.

Para proteger al Imperio Roma entrena al ejército más disciplinado y eficaz que haya visto el mundo y lo equipa con el armamento más avanzado. Los ingenieros militares daban forma a metales y maderas para crear devastadoras armas de guerra. El arma principal del soldado de infantería romano era una temida espada llamada gladius. La hoja de doble filo medía casi 46 cm. de longitud y acababa en una afilada punta, pero si una espada podía ser letal de cerca, su lanza, el pilum, podía matar a cierta distancia. Era un arma diseñada para atravesar a la gente, para atravesar la armadura y los escudos.

Proteger a los soldados era tan importante como equiparlos para el ataque. Los primeros soldados romanos llevaban unas cotas de malla llamadas lorica hamata, hileras de arandelas macizas de bronce o hierro que se unen a unas anillas ribeteadas dispuestas horizontalmente, pero que eran muy vulnerables. Los armeros romanos inventaron un tipo de protección muy superior; se trataba de placas articuladas llamadas lorica segmentata, y eran unas placas de hierro superpuestas fijadas con tiras de cuero, bastante más ligeras que la cota de malla. Los escudos de las legiones romanas estaban hechos de contrachapado.

http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com.ar/2009/06/tecnologia-en-la-antigua-roma_27.html


'Nunca” - Heart

Oye bebe estoy hablando de ti
Detente y escucha
Hay cosas que tu no puedes elegir
Incluso si intentas yeah
Estás golpeandote la cabeza de nuevo
Porque alguien no te dejará
Una oportunidad ... un amor
tu oportunidad para darme a conocer

No podemos ir
Sólo huíremos
Si nos quedamos más tiempo
Nunca seguramente te alejaras
Cualquier cosa que tu quieras -
podemos hacer que suceda
Ponte de pie y date la vuelta
Nunca dejes que nos disparan hacia abajo
Nunca - Nunca
Nunca - Nunca huir

Oye bebe sabes que es verdad
¿Por qué te molesta la mentira
cuando se sabe
Que tu también la quieres
No te atrevas a negarme
Camina por aquí
Dame lo que me estoy buscando
Una oportunidad ... un amor
dejame ir nunca me mantendras abajo

No podemos ir
Solo huíremos
Si nos quedamos más tiempo
Nunca seguramente te alejaras
Cualquier cosa que tu quieras -
podemos hacer que suceda
Ponte de pie y date la vuelta
Nunca dejes que nos disparan hacia abajo
Nunca - Nunca
Nunca - Nunca huir

Oye bebe estoy hablando de ti
Detente y escucha
Hay cosas que tu no puedes elegir
Incluso si intentas yeah
Estás golpeandote la cabeza de nuevo
Porque alguien no te dejará
Una oportunidad ... un amor
tu oportunidad para darme a conocer

No podemos ir
Solo huíremos
Si nos quedamos más tiempo
Nunca seguramente te alejaras

OO OO Nunca
OO OO Nunca

No podemos seguir Nunca
No podemos seguir Nunca

OO OO Nunca
OO OO Nunca

No podemos seguir Nunca
No podemos seguir Nunca


EL PERRO COJO (Manuel Benitez Carrasco )

Con una pata colgando,
despojo de una pedrada,
pasó el perro por mi lado,
un perro de pobre casta.
Uno de esos callejeros,
pobres de sangre y estampa.
Nacen en cualquier rincón,
de perras tristes y flacas,
destinados a comer
basuras de plaza en plaza.
Cuando pequeños, qué finos
y ágiles son en la infancia,
baloncitos de peluche,
tibios borlones de lana,
los miman, los acurrucan,
los sacan al sol, les cantan.
Cuando mayores, al tiempo
que ven que se fue la gracia,
los dejan a su ventura,
mendigos de casa en casa,
sus hambres por los rincones
y su sed sobre las charcas.
Qué tristes ojos que tienen,
que recóndita mirada
como si en ella pusieran
su dolor a media asta.
Y se mueren de tristeza
a la sombra de una tapia,
si es que un lazo no les da
una muerte anticipada.
Yo le llamo: psss, psss, psss.
Todo orejas asustadas,
todo hociquito curioso,
todo sed, hambre y nostalgia,
el perro escucha mi voz,
olfatea mis palabras
como esperando o temiendo
pan, caricias...   o pedradas,
no en vano lleva marcado
un mal recuerdo en su pata.
Lo vuelvo a llamar: psss, psss.
Dócil a medias avanza
moviendo el rabo con miedo
y las orejitas gachas.
Chasco los dedos; le digo:
"ven aquí, no te hago nada,
vamos, vamos, ven aquí".
Y adiós la desconfianza.
Que ya se tiende a mis pies,
a tiernos aullidos habla,
ladra para hablar más fuerte,
salta, gira; gira, salta;
llora, ríe; ríe, llora;
lengua, orejas, ojos, patas
y el rabo es un incansable
abanico de palabras.
Es su alegría tan grande
que más que hablarme, me canta.
"¿Qué piedra te dejó cojo?
Sí, sí, sí, malhaya".
El perro me entiende; sabe
que maldigo la pedrada,
aquella pedrada dura
que le destrozó la pata
y él, con el rabo, me dice
que me agradece la lástima.
"Pero tú no te preocupes,
ya no ha de faltarte nada.
Yo también soy callejero,
aunque de distintas plazas
y a patita coja y triste
voy de jornada en jornada.
Las piedras que me tiraron
me dejaron coja el alma.
Entre basuras de tierra
tengo mi pan y mi almohada.
Vamos, pues, perrito mío,
vamos, anda que te anda,
con nuestra cojera a cuestas,
con nuestra tristeza en andas,
yo por mis calles oscuras,
tú por tus calles calladas,
tú la pedrada en el cuerpo,
yo la pedrada en el alma
y cuando mueras, amigo,
yo te enterraré en mi casa
bajo un letrero: «aquí yace
un amigo de mi infancia».
Y en el cielo de los perros,
pan tierno y carne mechada,
te regalará San Roque
una muleta de plata.
Compañeros, si los hay,
amigos donde los haya,
mi perro y yo por la vida:
pan pobre, rica compaña.


Era joven y era viejo;
por más que yo lo cuidaba,
el tiempo malo pasado
lo dejó medio sin alma.
Y fueron muchas las hambres,
mucho peso en sus tres patas
y una mañana, en el huerto,
debajo de mi ventana,
lo encontré tendido, frío,
como una piedra mojada,
un duro musgo de pelo,
con el rocío brillaba.
Ya estaba mi pobre perro
muerto de las cuatro patas.
Hacia el cielo de los perros
se fue, anda que te anda,
las orejas de relente
y el hociquillo de escarcha.
Portero y dueño del cielo
San Roque en la puerta estaba:
ortopédico de mimos,
cirujano de palabras,
bien surtido de intercambios
con que curar viejas taras.
"Para ti...   un rabo de oro;
para ti...   un ojo de ámbar;
tú...   tus orejas de nieve;
tú...   tus colmillos de escarcha.
Y tú, -mi perro reía-,
tú...  tu muleta de plata".
Ahora ya sé por qué está
la noche agujereada:
¿Estrellas...   luceros...?  No,
es mi perro cuando anda...
con la muleta va haciendo
agujeritos de plata.


Unos apuntes sobre el Requiem: La última obra de Mozart

El Réquiem en re menor (K.626) fue la última obra de Mozart (1756-1791). La obra ha tenido una existencia rodeada de misterio y controversia que no ha cesado hasta hoy. Este misterio lo vimos plasmado en la película Amadeus. En ella descubrimos que Salieri debido a sus celos, planea asesinar a Mozart, solo después de haber encargado el Réquiem de forma anónima. La intención oculta de Salieri es hacer pasar por propia aquella obra maestra. ¿Qué parte de la composición original se debe a Mozart? ¿Quiénes fueron las personas implicadas, y cuales sus motivos?

El Réquiem parece ser que fue un encargo anónimo realizado con intención de engañar. Y aquí termina la realidad de la película. Parece ser que Salieri fruto de su locura en el sanatorio mental planteaba esta posibilidad, pero en realidad, quien envió un mensajero al domicilio de Mozart el verano de 1791 para encargar esta misa de Requiem no fue Salieri, sino un aristócrata excéntrico que acostumbraba a hacer este tipo de encargos para luego bajo la excusa del anonimato, apropiársela. El Requiem  iba a ser interpretado en memoria de la joven esposa del conde, fallecida ese mismo año. Según una de las biografías de Mozart, el compositor comenzó a trabajar la obra un 6 de septiembre y murió el 5 de diciembre de ese mismo año (1791). En ese período terminó La flauta mágica y otras dos obras de encargo. El Réquiem, sin embargo, quedó inconcluso. Fueron los últimos meses de su vida muy productivos, pero la salud tan delicada por la que atravesaba el compositor, hizo que agotaran definitivamente sus pocas fuerzas.

Se piensa que la artífice de sembrar el misterio a la obra fue Constanze, esposa de Mozart, que planeó que otra persona rematara el Réquiem en secreto para luego presentarlo como la última obra maestra de su marido, terminada en el lecho de su muerte. Actualmente es aceptado en general, que, aunque contienen breves secciones de orquestación realizadas por una mano distinta, solo el Introito y el kyrie fueron concluidos por Mozart. La Secuencia a excepción del “Lacrimosa”, y el Ofertorio son obra de Mozart en lo que respecta a la totalidad de las partes vocales y algunas de las líneas instrumentales básicas; el “Lacrimosa” quedó interrumpido tras los ocho primeros compases. No se ha conservado ningún manuscrito escrito con las partes del Sanctus, el Benedictus, el Agnus Dei o la Comunión de mano de Mozart. Por tanto estos movimientos fueron escritos por otras personas.

En la actualidad, la hipótesis más generalizada es que el Réquiem fue completado por Franc Xaver Süssmayr, copista y alumno de Mozart. Parece ser que este ayudó a Mozart a hacer algunos de los recitativos de sus óperas. Se piensa que Constanze encargó a otros discípulos de su marido la conclusión de la obra. Un análisis grafológico confirma que en la escritura del Réquiem intervienen cuatro personas distintas incluida Mozart. También se sabe que el primer intento lo llevó a cabo otro alumno de Mozart, gracias a un contrato encontrado y firmado 16 días después de la muerte del compositor. Sin embargo, este se sintió incapaz de cumplir el encargo, probablemente demasiado intimidado por la magnitud de la obra. Por lo que parece Süssmayr es el que terminó gran parte de la obra. Süssmayr visitaba a menudo la casa de Mozart, recibió algunas instrucciones y esbozos del propio compositor. Constanze, no dio nunca información de ningún tipo sobre el remate de la obra. Es posible que Süssmayr recibiera algún dinero por su silencio. Breitkopf und Härtel, la firma que publicó la primera edición del Réquiem en 1800, tendría que haber previsto un descenso en las ventas del volumen si se hubiese descubierto que la obra no había sido escrita realmente por Mozart en su totalidad.
________________________________________

El estreno público del Réquiem completo tuvo lugar en Viena en 1793. Se piensa que la interpretación fue un gran éxito; lo garantizaba la extraordinaria popularidad de la música de Mozart en la última década del siglo XVIII (en algunas revistas contemporáneas la denominaban “fiebre Mozartiana”). A raíz del gran éxito lucrativo de la obra Constanze siguió promocionando enérgicamente la obra como creación completa de su difunto esposo.

Con la popularidad del Réquiem y los considerables beneficios económicos que de este se conseguían, el riesgo corrido por los distintos implicados en la jugada fue en aumento, amenazando el gran secreto. En 1798 la editorial Breitkopf und Härtel anunció la publicación de las Obras Completas de Mozart y se puso en contacto con Constanze para comenzar la labor. Ante la publicación de un volumen dedicado al Requiem se planteó la cuestión de acreditar debidamente a las personas que habían intervenido en la creación de la obra. Y fue este el momento donde se empezó a destapar toda la trama. Por un lado el conde que encargó la obra a Mozart recibió una copia de este, para interpretarlo, como así sucedió y apropiárselo. Tras enterarse de la inminente publicación de las Obras Completas, el conde se puso en contacto con su abogado para reclamar sus derechos de propiedad. Se llegó a un acuerdo y el conde recibió varios ejemplares de la edición.

En cuanto a Süssmayr, a pesar de haber sido sobornado anteriormente para mantener a salvo el secreto, la tentación de revelar la verdad era aún mayor en ese momento en que existía la posibilidad de un reconocimiento oficial otorgado por una editorial de renombre. Cuando se pone la editorial en contacto con él debido a unos problemas que surgen en el manuscrito, Süssmayr pensó que esa era su oportunidad y escribío una carta a la editorial donde contaba el secreto mejor guardado. Sin embargo, los editores se dieron cuenta de que el reconocimiento público de cualquier parte de aquella información sería contrario a los intereses de sus negociaciones y las Obras Completas de Mozart aparecieron el verano de 1800 sin mencionar para nada a Süssmayr.

La publicación del Réquiem marca el comienzo de un encarnizado debate que ha perdurado hasta nuestros días. ¿Qué parte de la obra fue escrita realmente por Mozart?

INTROITUS
“Réquiem” ( coro y soprano). Escrita íntegramente por Mozart.

KYRIE
(coro) realizada por Mozart.

SEQUENTIA
“Dies Irae” (orquesta y coro).  Parte de coro y orquesta (cuerdas, bajo y órgano) Mozart. Orquesta (viento y percusión) Süssmayr.

“Tuba mirum” (solistas). Parte de solistas, orquesta (violoncello, bajo y trombón tenor) Mozart. Orquesta (cuerdas y viento) Süssmayr.

“Rex tremendae” (coro). Parte de coro y orquesta (violoncello, bajo, órgano, violín I) Mozart. Orquesta (cuerdas, vientos y percusión) Süssmayr.

“Recordare” (Solistas). Todas las partes de solista y orquesta escritas por Mozart menos las de Fagot.

“Confutatis” (coro). Parte de  coro y orquesta (violoncello, bajo, violín I y órgano) Mozart. Orquesta (cuerdas, viento y percusión) Süssmayr.

“Lacrimosa” (coro). Los ocho primeros compases de coro y orquesta (cuerdas y órgano) Mozart. Todo lo demás Süssmayr.

OFFERTORIUM

“Domine Jesu” (coro, solistas) Parte de coro, solista y orquesta (violoncello, bajo y órgano) Mozart. Orquesta (cuerdas y viento) Süssmayr.

“Hostias” (Coro). Parte de coro, solista y orquesta (violoncello, bajo y órgano) Mozart. Orquesta (cuerdas y viento) Süssmayr.

SANTUS
(coro). Todo Süssmayer.

BENEDICTUS
(coro, solistas) Todo Süssmayr.

AGNUS DEI
(coro) Todo Süsmayr

COMMUNIO
“lux aeterna” (coro, soprano). Esta tomada del  INTROITUS Y KYRIE del comienzo de la obra con el texto cambiado.

http://www.bonacantica.com/index.php?option=com_content&task=view&id=38&Itemid=34


"Requiem in do minore" – Luigi Cherubini

 Es el primero de los dos réquiem que compuso Luigi Cherubini. Data de 1815 y fue escrito y estrenado en memoria del monarca Luis XVI.

A los siete movimientos originales, el músico italiano le añadió cuatro años más tarde una marcha fúnebre y un motete, aunque tradicionalmente no se interpretan nunca.

El director resaltó que esta obra supuso un hito en el devenir del género en el periodo romántico, y su estructura y estilo marcaron la pauta para dos generaciones de compositores y anticipó las obras de Berlioz, Brahms y Verdi.


http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/musica-clasica/la-orquesta-sinfonica-de-tenerife-interpreta-el-requiem-de-cherubini-en-la-catedral-de-la-laguna_24FxNrVVMLB1Pxh628Dkw/


lunes, 20 de octubre de 2014

Tu cuerpo está a mi lado  - Jaime Sabines

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.

Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo enamorado.

Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.

Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.

Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.

Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.

Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.