lunes, 29 de septiembre de 2014

Vespro della beata Virgine - Claudio Monteverdi

Las Vísperas de la beata Vírgen (Vespro della beata Virgine) es una composición sacra de Claudio Monteverdi, publicada en Venecia en el año 1610. Se trata de una de las más célebres obras del compositor, y uno de las trabajos religiosos más ambiciosos y monumentales antes de los de Bach.

Estructura de la obra

·                    Responsorio (Salmo 69:1):
·                                V: Deus in adjutorium meum intende
·                                R: Domine ad adjuvandum me festina. Este movimiento hace uso de elementos musicales provenientes de la obertura de la ópera Orfeo
·                    Salmo: Dixit Dominus (Salmo 110): Seis voces, coro e instrumentos
·                    Motete: Nigra sum (del Cantar de los cantares): Solo tenor con coro
·                    Salmo: Laudate pueri (Salmo 113): Coro a ocho voces y órgano
·                    Motete: Pulchra es (del Cantar de los cantares): Dúo vocal
·                    Salmo: Laetatus sum (Salmo 122): Coro a seis voces
·                    Motete: Duo Seraphim (Isaias 6:2-3): Dúo vocal, luego trío
·                    Salmo: Nisi Dominus (Salmo 127): Coro a diez voces
·                    Motete: Audi coelum (Poema litúrgico anónimo): Dos tenores solistas
·                    Salmo: Lauda Jerusalem (Salmo 147): Dos coros de tres voces y tenor
·                    Sonata sopra: Sancta Maria, ora pro nobis: Soprano e instrumentos
·                    Himno: Ave maris stella Coro y solistas
·                    Magnificat

Texto completo en latín y español


Wikipedia




domingo, 28 de septiembre de 2014



Canciones con historia: Acuarela - Toquinho


En una hoja cualquiera, diseño un sol amarillo
y con cinco o seis rectas es fácil hacer un castillo..

Es prácticamente imposible (totalmente me atrevo a decir), que al traducir las letras (de cualquier idioma) al español (y viceversa), se mantengan intactas cada una de sus palabras. No solo porque directamente no tengan una traducción literal si no también (y muy fundamentalmente) para respetar la melodía, lo más importante de cualquier canción. De esto va mi historia..
Por regla general, conseguida esta premisa, se procura (he de suponer) mantener la esencia del mensaje, lo que su autor ha querido expresar, aunque muchas veces se consiga apenas un ligero esbozo..
Pero hay una canción que considero (además de una de las más bellas que he escuchado) una transformación insólita porqué, su traducción cambia (casi) totalmente, al punto de parecer dos canciones en una; dos versiones diferentes de una letra con la misma música y melodía.
Me refiero al tema Aquarela (Acuarela) que en 1983 compuso el gran músico brasileño Toquinho conjuntamente con Vinicius de Moraes, M. Fabrizio y G. Morra. Su (encantadora) versión española es todo un canto a la esperanza, las ilusiones, los sueños, las añoranzas de una niñez que nunca quisiéramos perder.. Así, desde las estrofas iniciales donde solo mantiene la referencia al Sol y su color, nos cuenta otras cosas

En los mapas del cielo, el sol siempre es amarillo
y la lluvia o las nubes no pueden velar tanto brillo
Su (maravillosa) versión original en cambio, si bien tiene connotaciones que dan pie a una interpretación como “la española”, extrayendo la parte filosófica podría (puede?) decirse, para mí es “más realista”: 
se puede soñar, se puede tener ilusiones, se puede tener una Acuarela propia (que puede ser tan hermosa como seamos capaces de crearla) sin duda, pero todos los colores (todas nuestras vivencias), al final se perderán
El futuro es una nave que intentamos pilotar
No tiene tiempo ni piedad, ni tiene hora para llegar
Sin pedir permiso cambia nuestra vida y después nos invita a reír o llorar
En este camino no podemos conocer ni ver lo que vendrá
Su final nadie sabe con certeza adónde va
Vamos todos por la bella pasarela de una acuarela
que un día en fin..
descolorirá!


Bueno, siendo más realista que iluso (aunque me gustaría que mis ilusiones fuesen realidad), puedo igualmente variar los calificativos. La versión original es 
encantadora y esta traducción maravillosa:

Aprovecha, los mejores, que después no volverán.
La esperanza, jamás se pierde, los malos tiempos pasarán,
piensa que el futuro es una acuarela y tu vida un lienzo,
que colorear, que colorear…
..

No me queda duda alguna que conociendo muy bien las dos versiones, de cual se valió Guido Orefice, para proteger a su hijo Giosuè en La vita è bella..como tampoco hay sobre cual escogió su propio destino..

http://pilgrin.es/el-futuro-es-un-lienzo-que-colorear/




 Tus manos - Pablo Neruda

Cuando tus manos salen,
y amor, hacia las mías,
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron en mi boca,
de pronto,
por qué las reconozco
como si entonces antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.


Los versos del Capitán


Sinfonía n.º 39 (Mozart)

La Sinfonía n.º 39 en mi bemol mayor, K. 543, es una de las últimas sinfonías de Wolfgang Amadeus Mozart. Mozart finalizó su composición el 26 de junio de 1788 en un verano en el que compondría también sus dos últimas sinfonías: la n.º 40 (25 de julio), y la n.º 41 (10 de agosto).

Composición

Como ya se ha comentado, la Sinfonía n.º 39 es la primera de un conjunto formado por las tres últimas sinfonías de Mozart, que compuso muy rápidamente a lo largo del verano de 1788. En la misma época, Mozart estaba escribiendo sus tríos parapiano en las tonalidades de mi y do, su sonata fácil y una sonatina para violines. El biógrafo de Mozart, Alfred Einstein, ha sugerido que Mozart tuvo como modelo la Sinfonía n.º 26 (Michael Haydn), escrita en la misma tonalidad:

Instrumentación[editar]

La sinfonía está instrumentada para flauta, clarinetes, fagotes, trompas y trompetas, timbales y cuerda.

Estructura


Esta obra consta de cuatro movimientos:
I. Adagio - Allegro.
El primer movimiento empieza con una introducción majestuosa (Adagio) con unas fanfarrias a cargo de la sección delmetal. A continuación viene un Allegro en forma sonata, con algunos contrastes muy marcados de intensidad, muy en elestilo galante que forma parte de sus primeras sinfonías. La independencia de la sección de viento, la gran interacción de las partes en general, y el hecho de que el segundo tema en aquellas sinfonías tempranas era, parafraseando a Alfred Einstein, "siempre completamente trivial" -que no es el caso de la n.º 39-, se combina con el segundo grupo que contiene unos cuantos temas, incluyendo un "tema que camina", especialmente adecuado. Estos son sólo algunos de los puntos que distinguen este movimiento de aquellas obras de juventud, con las que tiene más diferencias que similitudes.
II. Andante con moto.
El movimiento lento, en la forma sonata abreviada, es decir, sin la sección del desarrollo, empieza silenciosamente en la sección de cuerda y se expande al resto de la orquesta. Caracteriza a este movimiento el material principal y las transiciones bastante agitadas y enérgicas. La comparación con la quinta sinfonía de Franz Schubert sugiere que podría haber tenido esta sinfonía de Mozart como referente.
III. Menuetto: Trío.
El minueto y el trío son muy interesantes. El trío es una danza folclórica austríaca denominada "landler" y presenta un solo de clarinete. El Menuetto es enérgico es incitado por el carácter del trío con el segundo clarinete que toca arpegios en suregistro grave, el de chalumeau.
IV. Allegro.
El movimiento final también sigue la forma sonata; el tema principal del cual, como en el último Quinteto de cuerda en re, es básicamente una escala, ascendiendo y descendiendo. La sección del desarrollo es dramática; no hay ninguna coda, pero tanto la exposición, como el desarrollo en la parte final de la recapitulación, son repetitivos.

Sinfonía n.º 40 (Mozart)

La Sinfonía n.º 40 en sol menor, K. 550, es una sinfonía de Wolfgang Amadeus Mozart, que finalizó su composición el 25 de julio de 1788. Es la penúltima sinfonía del célebre compositor. Se la llama «gran» sinfonía en sol menor para distinguirla de la «pequeña», la n.º 25, también compuesta en sol menor. Estas dos son las únicas sinfonías que compuso Mozart en modo menor, quizás con la única excepción de una temprana sinfonía en la menor, de autenticidad discutida, descubierta recientemente y conocida como la Sinfonía Odense.

Composición

Mozart escribió la Sinfonía n.º 40 durante un período de su vida extraordinariamente creativo, el verano de 1788. En el espacio de unas pocas semanas compuso también sus sinfonías n.º 39 (terminada el 26 de junio) y n.º 41 (finalizada el 10 de agosto).2 Se ha especulado que preparaba estas obras para un futuro viaje a Inglaterra, que nunca ocurrió.
Como ocurre con la Sinfonía n.º 41, no existe ninguna prueba documental de que la obra llegara a estrenarse en vida del compositor. Con todo, como señala Zaslaw (1983), la información de que se dispone parece indicar que sí se estrenó. En diversas ocasiones antes de la muerte de Mozart se realizaron conciertos sinfónicos con su música, y de algunos de ellos han sobrevivido los programas. En algunos se incluye una sinfonía «desconocida», de la que no se indican ni datos ni tonalidades. Entre estos conciertos están:
·                    Dresde, 14 de abril de 1789, durante el viaje a Berlín de Mozart.
·                    Leipzig, 12 de mayo de 1789, en el mismo viaje a Berlín.
·                    Fráncfort del Meno, 15 de octubre de 1790.
Existen además copias del cartel de un concierto dado por la Tonkünstlersocietät (Sociedad de Músicos) el 17 de abril de1791 en el Burgtheater de Viena, dirigido por el colega de Mozart, Antonio Salieri. La primera obra del programa se anunciaba como «una gran sinfonía compuesta por Herr Mozart».
Más importante es el hecho de que Mozart revisara su sinfonía; se conservan todavía los manuscritos de ambas versiones.5 Como comenta Zaslaw, eso «demuestra que [la sinfonía] fue interpretada, porque Mozart no se habría tomado el trabajo de añadir las partes de los clarinetes y de reescribir las de las flautas y los oboes para acogerlos, si no las hubiese escuchado en una actuación en directo».6 La orquesta del concierto de Viena de 1791 incluía a los hermanos clarinetistas Johann y Anton Stadler y, como Zaslaw señala, esto limita las posibilidades a la Sinfonía n.º 39 y a la n.º 41.6Según Zaslaw, la versión sin clarinetes también debió de haberse estrenado, porque la versión reorquestada de dos pasajes en el movimiento lento, que se conserva de puño y letra del compositor, evidencia que debió de haber escuchado la obra, descubriendo que algún aspecto necesitaba corregirse.7

La música

La sinfonía está orquestada (en la segunda versión) para una orquesta compuesta por flauta, dos oboes, dos clarinetes, 2fagotes, 2 trompas y una sección de cuerdas (primeros y segundos violines, violas, chelos y contrabajos). Es destacable la ausencia de trompetas y timbales.
La obra está estructurada de forma convencional para el período clásico con cuatro movimientos: rápido, lento, minuet y rápido.
Críticas
Los compositores, directores y críticos han hecho variadas interpretaciones sobre esta obra. Robert Schumann le atribuía «ligereza y gracia griega»; Donal Tovey veía en ella el carácter de la ópera bufa. Charles Rosen, en su obra El estilo clásico, dice de la sinfonía n.º 40 que es una «obra de pasión, violencia y dolor». En general, casi todos han coincidido en afirmar que la sinfonía posee un tono trágico y es intensamente emocional.
Aunque las interpretaciones difieren, la Sinfonía n.º 40 es incuestionablemente una de las obras más admiradas de Mozart, y es interpretada y grabada frecuentemente.
Esta sinfonía fue muy apreciada por los músicos románticos a causa del sereno equilibrio que se combina con su sombría expresión. Mozart, sirviéndose de todos los recursos de la técnica musical y sin abandonar los medios propios del estilo clásico, consiguió que su drama personal quedara patéticamente reflejado en ésta obra. Aunque la escritura de la Sinfonía n.º 40 no es particularmente innovadora y su orquestación es incluso más reducida de lo habitual, la compleja estructura de los movimientos corresponde a un deseo de profundidad en los más íntimos sentimientos del alma humana.

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Concierto para violín (Sibelius)

El concierto para violín en re menor, op. 47, es una obra compuesta por Jean Sibelius en 1903. Fue el único concierto para instrumento solo que escribió el compositor (aunque sí compuso otras piezas de menor entidad, como sus seis humorescas para violín y orquesta).

Historia

Originalmente Sibelius dedicó el concierto al notable violinista Willy Burmester, quien prometió interpretarlo en Berlín. Sin embargo, por razones financieras, Sibelius decidió estrenarlo en Helsinki, y dado que Burmester no tenía disponibilidad para viajar a Finlandia, Sibelius asignó la responsabilidad a Victor Novacek, profesor de violín del conservatorio de la ciudad. El estreno tuvo lugar en 1903 bajo la dirección de Sibelius. Novacek tocó pobremente y el estreno fue un desastre.
Sibelius no permitió la publicación de esta versión y realizó varias revisiones. Borró bastante material que sentía que no funcionaba. El estreno de la nueva versión corrió a cargo de Richard Strauss y la Berliner Philharmoniker. Sibelius no estuvo presente. La parte solista fue ofrecida nuevamente a Willy Burmester, quien de nuevo no estaba disponible. Esta vez Karel Halir, líder de la orquesta, interpretó su parte. Burmester se ofendió tanto que decidió nunca interpretar el concierto, y el compositor lo re-dedicó al niño prodigio húngaro Ferenc von Vecsey de apenas doce años para la época. Vecsey aprendió el concierto y lo interpretó a los 13 años, aunque no pudo hacer frente a los extraordinariamente complejos requerimientos técnicos de la pieza.
La primera versión fue desempolvada por primera vez en 1990 cuando los herederos de Sibelius permitieron un concierto y una grabación de la pieza por la compañía BIS; en ambas ocasiones el solista fue Leonidas Kavakos.

Orquestación y estructura

El concierto fue orquestado para 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 2 trompetas, 3 trombones, tímbal y cuerdas.
Como otros conciertos, la pieza se divide en tres movimientos:
1.     Allegro moderato en re menor
2.     Adagio di molto en sí bemol menor
3.     Allegro, ma non tanto en re menor
El primer movimiento está organizado en forma sonata. El primer tema es expuesto por el solista y luego repetido por los clarinetes.

La primera aparición notable de las cuerdas es para anunciar el segundo tema. Algo notable en este movimiento es que la cadenza se usa como parte del desarrollo.
El tercer movimiento es conocido entre los violinistas por su difícil técnica. Fue descrito por Donald Francis Tovey como una "polonesa para osos polares". Precedido por una introducción rítmica asignada a la percusión y las cuerdas bajas, el solista introduce el primer tema. El segundo tema es presentado por la orquesta y tiene una marcada apariencia de vals.

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sábado, 27 de septiembre de 2014

No es que muera de amor - Jaime Sabines


No es que muera de amor, muero de ti. 
Muero de ti, amor, de amor de ti, 
de urgencia mía de mi piel de ti, 
de mi alma, de ti y de mi boca 
y del insoportable que yo soy sin ti. 

Muero de ti y de mi, muero de ambos, 
de nosotros, de ese, 
desgarrado, partido, 
me muero, te muero, lo morimos. 

Morimos en mi cuarto en que estoy solo, 
en mi cama en que faltas, 
en la calle donde mi brazo va vacío, 
en el cine y los parques, los tranvías, 
los lugares donde mi hombro 
acostumbra tu cabeza 
y mi mano tu mano 
y todo yo te sé como yo mismo. 

Morimos en el sitio que le he prestado al aire 
para que estés fuera de mí, 
y en el lugar en que el aire se acaba 
cuando te echo mi piel encima 
y nos conocemos en nosotros, 
separados del mundo, dichosa, penetrada, 
y cierto , interminable. 

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos 
entre los dos, ahora, separados, 
del uno al otro, diariamente, 
cayéndonos en múltiples estatuas, 
en gestos que no vemos, 
en nuestras manos que nos necesitan. 

Nos morimos, amor, muero en tu vientre 
que no muerdo ni beso, 
en tus muslos dulcísimos y vivos, 
en tu carne sin fin, muero de máscaras, 
de triángulos oscuros e incesantes. 
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, 
de nuestra muerte, amor, muero, morimos. 
En el pozo de amor a todas horas, 
inconsolable, a gritos, 
dentro de mi, quiero decir, te llamo, 
te llaman los que nacen, los que vienen 
de atrás, de ti, los que a ti llegan. 
Nos morimos, amor, y nada hacemos 
sino morirnos más, hora tras hora, 
y escribirnos y hablarnos y morirnos.