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La Traviata, historia de una pasión - Giuseppe Verdi
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Fiesta en un lujoso salón en casa de la cortesana Violetta Valery. Entre los invitados se encuentran su amiga y confidente Flora Bervoix, el barón Douphol, su amante y protector, y el vizconde Gastone de Létorières, a quien acompaña el joven Alfredo Germont que es presentado a los asistentes. Durante la cena, Alfredo, enamorado de Violetta, ofrece un apasionado brindis a la anfitriona (“Libiamo, libiamo ne lieti calici”) y mientras los invitados se trasladan al salón del baile aprovechando que ella queda atrás presa de un ataque de tos, le declara su amor. Alfredo le propone abandonar la vida en París y huir juntos al campo donde podrá recobrar su salud, pero ella rechaza ese amor, demasiado puro, aunque le da una camelia aceptando que la visite al día siguiente, cuando esta marchite. Cuando todos los invitados han abandonado la fiesta, Violetta reflexiona sobre su vida frívola y despreocupada y la soledad que siente, y sueña con aquello que Alfredo le propone, aunque con su voz trata de cubrir el eco de esas palabras que suenan en su interior (“Sempre libera”). ACTO II Escena primera. Una casa de campo en las cercanías de París. Tres meses han pasado y Violetta y Alfredo viven felices juntos. Alfredo, avergonzado y alarmado, marcha a París al enterarse por Annina, la doncella, de la precaria situación económica que obliga a Violetta a vender sus propiedades para sufragar los gastos de la casa. Por su parte Violetta, al tiempo que lee una invitación a un gran baile en casa de su amiga Flora, recibe la visita de Giorgio Germont, padre de Alfredo, que le responsabiliza de causar la ruina moral y económica de su hijo. Aunque pronto se disculpa al descubrir la pureza de los sentimientos de Violetta, le ruega que sacrifique su amor y abandone a Alfredo, evitando así el descrédito de su familia . Violetta se resiste, pero finalmente, accede a plegarse a los deseos del anciano. A su regreso, Alfredo encuentra una nota de despedida y, sobre la mesa, la invitación de Flora. Lleno de celos y desesperado, y sin alcanzar consuelo en brazos de su padre, se dirige a la fiesta en busca de venganza. Escena segunda. Fiesta de disfraces en la casa de Flora en París. Entre mesas de juego, los invitados comentan la separación de Violetta y Alfredo, cuando este hace acto de presencia y toma asiento en una de las mesas. Violetta entra en el salón del brazo del barón Douphol, quien ante las insolencias que Alfredo dirige a su acompañante, le desafía en el juego. La tensión entre ambos crece y el barón retará en duelo a Alfredo cuando con desprecio le arroja a Violetta una bolsa llena del dinero ganado en el juego. Violetta se desmaya conmocionada, momento en el que entra Giorgio Germont reprobando la actitud de su hijo. ACTO III Dormitorio en casa de Violetta. Violetta que vive sola con su fiel Annina; está gravemente enferma y apenas tiene dinero para sobrevivir. Se encuentra en cama cuando recibe la visita del médico que tranquiliza a la enferma, pero confiesa a Annina que le quedan muy pocas horas de vida. Se marcha Annina y Violetta vuelve a leer la carta que ha recibido del padre de Alfredo en la que le dice que ha revelado a su hijo el sacrificio de su amada y que Alfredo se ha puesto en camino para pedirle perdón. Ella lamenta su enfermedad y recuerda los bellos momentos del pasado ("Addio, del pasato ...”).Por la ventana entra el bullicio del Carnaval que se celebra en la calle y que contrasta con la tristeza que invade la habitación. Aparece Alfredo, a quien acompaña su padre, y los enamorados se funden en un abrazo en el que todas las pasadas amarguras se han olvidado. Alfredo dice a Violeta que la llevará fuera de París ("Parigi, o cara..") y sueñan con una vida juntos. Violetta desfallece, aunque consigue levantarse llena de esperanza. Súbitamente cesa la agitación de la enferma, y reviviendo los momentos felices de su amor, Violeta muere. LOS PERSONAJES VIOLETTA VALERY (Soprano) Bella cortesana parisiense entregada a la riqueza y al placer a pesar de la grave enfermedad que le aqueja. No conoce el verdadero amor hasta que se enamora de Alfredo Germont y, por él, abandona su antigua vida. ALFREDO GERMONT (Tenor) Joven perteneciente a la alta burguesía y económicamente depende de su padre. Enamorado apasionadamente de Violetta, logra que esta abandone su vida licenciosa por su amor. GIORGIO GERMONT (Barítono) Padre de Alfredo. No aprueba la relación entre su hijo y Violetta, y le pide a esta que abandone a su hijo para no poner en riesgo la posición familiar, desencadenando el drama. FLORA BERVOIX (Soprano) Cortesana, amiga de Violetta. Disfruta de amores y vida disipada. Celebra la gran fiesta de disfraces en la que Violetta y Alfredo se reencuentran tras su separación. ANNINA (Mezzosoprano) Fiel doncella de Violetta. Le acompañará hasta su muerte. GASTONE, VIZCONDE DE LETORIÉRES (Tenor) Miembro de la nobleza parisina y amigo de Alfredo. Es Gastone quien le presenta a Violetta. BARONE DOUPHOL (Barítono) Rico aristócrata, amante y protector de Violetta antes de que esta conozca a Alfredo. Tras la separación de los jóvenes enamorados, de nuevo acompaña a Violetta a la fiesta de disfraces en casa de Flora. Allí retará en duelo a Alfredo. DOCTOR GRENVIL (Bajo) El médico de Violeta. Él sabe la gravedad de la enfermedad de Violeta y confiesa a la ayudante de cámara de la protagonista que su patrona morirá de forma inminente. |
domingo, 5 de octubre de 2014
El Capricho italiano, de Tchaikovsky
El Capricho italiano es una obra para orquesta, del compositor ruso Pyotr Ilych Tchaikovsky. Fue compuesta entre enero y mayo de 1880 y estrenada en Moscú en diciembre de ese mismo año. Existe también una adaptación para piano en cuatro manos que hizo posteriormente el mismo Tchaikovsky. La obra está dedicada a Karl Davydov.
Como el nombre lo indica, la obra emula las melodías y sonidos propios del folklor italiano, que Tchaikovsky conoció durante un viaje realizado a Roma en enero de 1880. Aunque inicialmente el compositor pretendió que su obra fuese una fantasía, al final optó por componer un capricho. Si bien ambos géneros se caracterizan por su forma libre, la principal diferencia estriba en el carácter improvisatorio de la fantasía. El capricho, por su parte, se caracteriza por ser además una composición predominantemente instrumental, de carácter rápido e intenso.
La obra de Tchaikovsky presenta exquisitas melodías, un crescendo que recuerda los de Rossini. Es, en fin una colección de temas y danzas muy italianas y bellas. Como escribiera el mismo compositor: “He trabajado exitosamente durante los últimos días, y ya he preparado en bruto mi Fantasía Italiana sobre temas folklóricos, la cual, me parece, está destinada a tener un buen futuro. Será efectiva, gracias a sus deliciosos tonos, algunos de los cuales fueron escogidos de colecciones, y algunos de los cuales escuché por mí mismo en las calles”.
Definitivamente tuvo éxito en su obra, la cual muestra aún hoy ese encanto que tuvo siempre en la mente del músico y en el público. Esto muestra también la impresión positiva que por lo general se han llevado los músicos que visitan Italia –Mendelssohn escribió también una obra alusiva a la Península: la Sinfonía Italiana–, cuna del renacimiento y símbolo del progreso, la belleza, el virtuosismo y el gusto exquisito.
Para mí, el Capriccio Italien es la obra más bella de Tchaikovsky, –al menos en lo que respecta a sus obras cortas– y recomiendo al lector, si le gusta la música clásica y no ha tenido aún el placer de escuchar esta obra, que la escuche. Son quince minutos de belleza…
http://michelle07.wordpress.com/2009/06/23/el-capricho-italiano-de-tchaikovsky/
El Capricho italiano es una obra para orquesta, del compositor ruso Pyotr Ilych Tchaikovsky. Fue compuesta entre enero y mayo de 1880 y estrenada en Moscú en diciembre de ese mismo año. Existe también una adaptación para piano en cuatro manos que hizo posteriormente el mismo Tchaikovsky. La obra está dedicada a Karl Davydov.
Como el nombre lo indica, la obra emula las melodías y sonidos propios del folklor italiano, que Tchaikovsky conoció durante un viaje realizado a Roma en enero de 1880. Aunque inicialmente el compositor pretendió que su obra fuese una fantasía, al final optó por componer un capricho. Si bien ambos géneros se caracterizan por su forma libre, la principal diferencia estriba en el carácter improvisatorio de la fantasía. El capricho, por su parte, se caracteriza por ser además una composición predominantemente instrumental, de carácter rápido e intenso.
La obra de Tchaikovsky presenta exquisitas melodías, un crescendo que recuerda los de Rossini. Es, en fin una colección de temas y danzas muy italianas y bellas. Como escribiera el mismo compositor: “He trabajado exitosamente durante los últimos días, y ya he preparado en bruto mi Fantasía Italiana sobre temas folklóricos, la cual, me parece, está destinada a tener un buen futuro. Será efectiva, gracias a sus deliciosos tonos, algunos de los cuales fueron escogidos de colecciones, y algunos de los cuales escuché por mí mismo en las calles”.
Definitivamente tuvo éxito en su obra, la cual muestra aún hoy ese encanto que tuvo siempre en la mente del músico y en el público. Esto muestra también la impresión positiva que por lo general se han llevado los músicos que visitan Italia –Mendelssohn escribió también una obra alusiva a la Península: la Sinfonía Italiana–, cuna del renacimiento y símbolo del progreso, la belleza, el virtuosismo y el gusto exquisito.
Para mí, el Capriccio Italien es la obra más bella de Tchaikovsky, –al menos en lo que respecta a sus obras cortas– y recomiendo al lector, si le gusta la música clásica y no ha tenido aún el placer de escuchar esta obra, que la escuche. Son quince minutos de belleza…
http://michelle07.wordpress.com/2009/06/23/el-capricho-italiano-de-tchaikovsky/
sábado, 4 de octubre de 2014
Límites - Jorge Luis Borges
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano*.
Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino*.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.
Notas:
* Cuadrifonte Jano: En la antigua mitología romana, Jano es el dios de los comienzos, las transiciones, las puertas y el tiempo. Usualmente se representa con dos caras, una mirando al futuro y la otra al pasado. En este caso, Borges usa el término "cuadrifronte" (cuatro frentes) para describirnos un Jano con cuatro caras.
* Latino: Se refiere a los romanos en la toma y destrucción del imperio cartaginés.
De estas calles que ahondan el poniente,
una habrá (no sé cuál) que he recorrido
ya por última vez, indiferente
y sin adivinarlo, sometido
a quien prefija omnipotentes normas
y una secreta y rígida medida
a las sombras, los sueños y las formas
que destejen y tejen esta vida.
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Tras el cristal ya gris la noche cesa
y del alto de libros que una trunca
sombra dilata por la vaga mesa,
alguno habrá que no leeremos nunca.
Hay en el Sur más de un portón gastado
con sus jarrones de mampostería
y tunas, que a mi paso está vedado
como si fuera una litografía.
Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
y la vigila, cuadrifronte, Jano*.
Hay, entre todas tus memorias, una
que se ha perdido irreparablemente;
no te verán bajar a aquella fuente
ni el blanco sol ni la amarilla luna.
No volverá tu voz a lo que el persa
dijo en su lengua de aves y de rosas,
cuando al ocaso, ante la luz dispersa,
quieras decir inolvidables cosas.
¿Y el incesante Ródano y el lago,
todo ese ayer sobre el cual hoy me inclino?
Tan perdido estará como Cartago
que con fuego y con sal borró el latino*.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son lo que me ha querido y olvidado;
espacio, tiempo y Borges ya me dejan.
Notas:
* Cuadrifonte Jano: En la antigua mitología romana, Jano es el dios de los comienzos, las transiciones, las puertas y el tiempo. Usualmente se representa con dos caras, una mirando al futuro y la otra al pasado. En este caso, Borges usa el término "cuadrifronte" (cuatro frentes) para describirnos un Jano con cuatro caras.
* Latino: Se refiere a los romanos en la toma y destrucción del imperio cartaginés.
Canciones con
historia: Carly Simon - You're So Vain
Carly Simon es recordada como una de las cantantes/compositoras más populares de
principios de los '70. Hija menor de una familia de clase alta de Nueva York (su padre, Richard Simon,
cofundó la casa editorial Simonand Schuster), empezó su carrera en la música formando dúo con
su hermana Lucy autora, más tarde, de la música de The Secret Garden, un show deBroadway.
Las
hermanas lograron instalarse en
las listas de ventas con el singleWinkin' Blinkin'and Nod. Corría
el año de 1964. Simon debutó
como solista en 1971 con un álbum que
tituló con su nombre y que incluyó su primer éxito,That's The Way I've Always Heard It Should Be, una canción militante contra el matrimonio. Su
segundo disco, Anticipation (1971),
incluyó un tema, con el mismo título del álbum, con el que la cantante gana el Grammy al Mejor Artista Nuevo, de ese mismo
año. Su tercer álbum, que llegó al puesto número uno, fue No Secrets (1972), que incluía la canción You're so Vain,
que despertó especulaciones en torno a la persona que describía Carly en la misma y cuya imagen quedaba, la verdad, francamente mal parada. Entre los nombres que se barajaron estaban Mick Jagger, el incombustible
cantante de los Rolling Stones,
(quien cantó
los coros en la grabación del tema); Warren
Beatty, el progresista actor guaperas; Cat Stevens,
quintaesencia del hippismo sentimental y, en fin, su propio marido James
Taylor, cantante también de abultada fama con el cual se casó en noviembre de
1972, lo cual hace que dudemos razonablemente sobre la posibilidad de que fuera
él.
Las especulaciones sobre el pretencioso
personaje que inspiró la canción de la Simon no pasaron entonces de meros
chismorreos, que engordaron la prensa rosa musical de la época. Sin embargo,
después de treinta y un años, cosas de la historia, aquellos chismes se han
convertido en noticia y en un jugoso ingreso para una sociedad benéfica de
Massachussets. Carly puso en subasta, recientemente, su secreto, en un gesto
que traspasa con mucho el mundo de la música y que debería ser motivo de un
sesudo análisis sociológico, cuando menos. En la subasta, un tal Ebersol,
ejecutivo de la cadena de televisión NBC, puso encima de la mesa 50.000 $ por
saber él solito el secreto de la cantante, en un gesto que demuestra hasta qué
punto los mitos del pasado tienen un gran valor en el futuro. El directivo dijo
después: «Es por una buena causa y yo quise asegurarme de que Carly no tuviese
que confesar el secreto a un extraño», lo cual demuestra que una subasta forja
grandes amistades...
A pesar de la confianza, Carly ha obligado al
directivo a firmar un contrato draconiano por el cual Ebersol se compromete a
no revelar jamás el nombre que la cantautora le susurrará al oído, suponemos,
una noche cualquiera. ¿Es Carly una tránsfuga de la globalización? ¿Es Ebersol
un cotilla enfermo por conocer secretos importantes? ¿Qué pinta en esta
historia un secreto que, al parecer, ya importaba poco...?
Es posible que estas preguntas (y otras que no
se nos han ocurrido...) tengan respuesta en el cambio social y cultural de los
últimos años, en la llamada globalización, que —visto lo visto— no es otra cosa
que un negocio a lo bestia. Un secreto celosamente guardado durante tres
décadas se destapa ahora a cambio de una gran cantidad de dinero... pero sólo
lo conocerá una persona que, presuponemos, podrá dejarlo en testamento a
alguien que a su vez lo transmitirá a otro, y éste a su vez a otro..., en una
cadena que subyuga tan sólo con pensar en ella. Y que dará pingües beneficios,
sin duda. Carly, el origen de todo, ha quedado como dios en todo este asunto:
se gana la fama nuevamente, un bien intemporal, y el dinero lo regala a una
entidad benéfica. Lo que pase después es cosa de las lagunas jurídicas del
contrato que ha firmado Ebersol...
Resumiendo: «hace
mucho el dinero, mucho se le ha de amar (...) hace correr al cojo, al mudo le
hace hablar...» (como decía
el Arcipreste de Hita) y es seguro que la fama, que como apuntábamos tiene
valor de cambio también, no le vendrá nada mal a este mito de la canción
norteamericana y la subasta de su secreto, de paso, pone de relieve los avances culturales de este siglo de luces y
sombras en donde la música parece condenada, cada vez más, a ser un objeto de
usar y tirar. ¿Cuántos secretos podrán vender en un futuro los cantantes de Operación Triunfo, por poner un
ejemplo? Y la pregunta queda dicha en un tono positivo para Carly Simon: sin su
obra (inscrita en una apasionante época) y el mito que engendró entre miles de
personas habría sido imposible que apareciera Dick Ebersol para poner la pasta
encima de la mesa.
Carly Simon, la cantante que subastó su secreto,
frisa los sesenta en la actualidad. Cuando escuchamos su voz transparente es
inevitable pensar que con ella, una noche cualquiera, le susurró un nombre a un
ejecutivo de la NBC que tendrá todos sus discos cuidadosamente ordenados junto
al estéreo...
El
gato en el Antiguo Egipto
Los gatos ya se escondían debajo de las
sillas en el Antiguo Egipto, pero ¿era un animal doméstico como hoy en día? Si es así ¿cuándo
se domesticó?
HISTORIOGRAFÍA
Siempre se ha
dicho que los antiguos egipcios adoraban los gatos, llegando incluso a
divinizarlos y a enterrarlos en extensas necrópolis. Y algo de cierto hay en
ello.
Esta creencia la hemos heredado de los
autores clásicos que visitaron el valle del Nilo, como lo fue Diodoro Sículo (historiador
griego del siglo I a. C.), quien en su primer libro de Bibliotheca Historica (un compendio de historia de 40
volúmenes) nos relata una historia popular del siglo I a. C.: la
muchedumbre de Alejandría se lanzó contra un soldado romano que había matado un
gato, consiguiendo juzgarle y ejecutarle. Aquí tenéis el texto (I, 83).
Otro autor clásico que contribuyó a esta
creencia fue Heródoto (otro historiador griego del s. V a. C.) quien relata
durante la XXVI Dinastía lo siguiente (I, 66):
¡Ay de los gatos igualmente si sucede algún incendio,
desgracia para ellos fatal y suprema cuita! Porque los egipcios, que les son
supersticiosamente afectos, sin ocuparse en extinguir el fuego, se colocan de
trecho en trecho como centinelas, con el fin de preservar a los gatos del
incendio; pero estos, por el contrario, asustados de ver tanta gente por allí,
cruzan por entre los hombres, y a veces para huir de ellos van a precipitarse
en el fuego; desgracia que a los espectadores llena de pesar y desconsuelo.
Cuando fallece algún gato de muerte natural, la gente de la casa se rapa las
cejas a navaja; pero al morir un perro, se rapan la cabeza entera, y además lo
restante del cuerpo.
Seguidamente nos
cuenta dónde son enterrados:
Los gatos después de muertos son llevados a sus casillas sagradas;
y adobados en ellas con sal, van a recibir sepultura en la ciudad de
Bubastis.
Otra historia que nos habla del amor de
los egipcios hacia los gatos nos la cuentaCtesias (historiador griego del s. V a. C). Este autor nos
narra la batalla de Pelusium, en el 525 a. C. en el Bajo Egipto, entre
el rey persa Cambises II y el faraón de
Egipto, Psamético III. Se cuenta que los persas idearon una
estratagema para vencer utilizando en sus escudos imágenes de animales sagrados
para los egipcios, entre ellos el gato (las malas lenguas dicen que usaron
gatos propiamente dichos). Ante este sacrilegio, los egipcios se rindieron.
Gracias
al legado clásico, la sociedad de hoy en día ve a los egipcios como adoradores
de gatos. Y no es para menos, en la actualidad es imposible pasear por
las calles de El Cairo sin que te tropieces con toda una manada:
Pero, antes de que
fuese el animal de compañía tranquilo y dormilón que conocemos hoy en día, fue
un gato salvaje de las marismas del valle, que fue entrando poco a poco en los
corazones de los egipcios. Veamos cómo fue su domesticación:
DOMESTICACIÓN
El gato salvaje
(de cola más corta) que vivía entre las matas de papiro del Nilo y ancestro del
gato doméstico, tuvo una gran distribución en el continente africano, entrando
en relación con los antiguos egipcios desde tiempos muy tempranos. El nombre
que le pusieron los egipcios fue:
miw
El primer acercamiento con los egipcios
fue en las áreas agrícolas de Egipto, como depredadores de todo tipo de plagas.
Sin embargo, las primeras representaciones de estos felinos no aparecerán hasta
la XI Dinastía. Posiblemente sea a partir de entonces
cuando el gato ya es doméstico, pero no será hasta la XVIII Dinastíacuando es animal
de compañía.
Este gato
doméstico convertido en mascota de los antiguos egipcios, seguía cumpliendo una
importante función práctica en los hogares como disuasor de ratas, ratones y
serpientes, e incluso se le puede ver cazando en los pantanos de papiro junto a
egipcios en pinturas de tumbas del Reino Nuevo (los que conocen a los gatos
estarán conmigo en que la presa atrapada por el felino no fuera para el dueño).
En numerosas tumbas de la XVIII Dinastía vemos al gato
debajo de la silla del propietario como animal favorito:
El gato se convertirá en el animal
preferido de reyes y nobles. Uno de los casos más llamativos y
curiosos es el de la gatita Myt, mascota del príncipe Tutmosis, hijo de Amenofis III (pero que
no llegó a reinar, y en su lugar reinó Amenofis IV), quien hizo preparar para
su mascota un sarcófago de piedra que fue enterrado en la necrópolis de Menfis
(en la actualidad se conserva en el Museo de El Cairo). En dicho sarcófago
podemos ver como la gatita se convierte en un
Osiris. Este sarcófago contenía incluso los ushebtis (figurillas
mágicas destinadas a sustituir al difunto en las tareas del otro mundo) aunque
con cabeza de gato.
RELIGIÓN
Como no podía ser de otra forma, los
gatos en el Antiguo Egipto fueron divinizados. Los egipcios
veían en estos animales algunas cualidades divinas: podían ver en la oscuridad,
eran un poco huraños, y en sus ojos se reflejaba el sol (las pupilas dilatadas
de los gatos en la oscuridad). El culto adquirió un auge espectacular en la Baja
Época, momento en el cual también resurge con fuerza una de las
divinidades gatunas: Bastet.
Aunque en su origen fue una leona, en el
Reino Medio ya la podemos ver asimilada al gato; y tras la caída del Reino
Nuevo la veremos como una mujer con cabeza de gato. Es
una diosa muy antigua, que aparece ya en los Textos de las Pirámides (Reino
Antiguo) como madre del rey; y en los Textos de los Ataúdes ofreciendo
protección al difunto. Dada su condición como mascota no será de extrañar que
rápidamente se convierta en la protectora de los hogares y de la vida familiar. De esta manera
también acabará siendo un símbolo de maternidad, protegiendo a las mujeres durante el
embarazo, y de ahí la multitud de ofrendas con forma de estatuas de Bastet
rodeada de gatitos.
Su principal centro de culto se encuentra
en la ciudad de Bubastis (Tel Basta) en el
Delta Oriental, lugar donde se encuentran los escasos restos del templo de la
diosa. Esta ciudad, asociada al culto del gato desde la IV Dinastía, poseía una enorme
necrópolis con varios cientos de miles de momias de gatos dedicados a la diosa. Estas momias
eran enterradas con lino o incluso con pequeños sarcófagos de madera o bronce
con forma de gato.
Muchos de los gatos que han aparecido
momificados eran vendidos por los propios sacerdotes del templo a los
peregrinos y creyentes con objeto de realizar una ofrenda a la diosa Bastet.
También se han encontrado momias de gatos
en las catacumbas de Saqqara y en Beni Hassan, aunque en su
mayoría fueron saqueadas en el siglo XIX para exportarlas a Europa Occidental y
usarlas como fertilizantes.
Por otro lado, los felinos siempre se asociaron al sol, y para Bastet lo tenemos en uno de sus epítetos: Ojo
de Ra, es decir, era considerada hija del dios sol e identificada con
su ojo. Pasó a ser pues la “Gata de Ra”, que destruía Apofis, la serpiente
enemiga del dios sol. Así se la puede ver en las representaciones de algunas
tumbas: decapitando a la serpiente Apofis con un afilado cuchillo.
Un ejemplo muy claro de esta escena nos lo encontramos en la tumba
de Inherkhau (TT359) en Deir el-Medina y perteneciente a la XX
Dinastía. Aquí podemos ver al gato, llamado el Gran
Gato de Heliópolis, con el pelaje dorado en clara alusión al sol,
sus largas orejas dirigidas hacia atrás, su boca abierta, enseñando los
dientes y la lengua, y su pelo erizado: tenemos a un gato muy cabreado. Si
encima el gato está cortando con un cuchillo a la serpiente que encarna a
Apofis, tendremos una entidad divina que encarna la lucha del astro solar con el caos
personificado por la serpiente.
En definitiva, los
antiguos egipcios eran unos adoradores de felinos y tenían a los gatos en muy
alta estima, pero ¿y quién no adora a estos entrañables animales?
4 de Octubre - Día del Servicio de Veterinaria y el día de su santo patrono, San Francisco de Asís.
Oda al gato - Pablo Neruda
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.
No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.
Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.
Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.
Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.
Oda al gato - Pablo Neruda
Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.
El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.
No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.
Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.
Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.
Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.
La Atenas de Pericles
Cuando en el año 460 antes de Cristo Pericles se hace con el
poder, su primer objetivo será hacer deAtenas la ciudad más
importante de toda la Hélade.Para ello pondrá en marcha un ambicioso plan de
renovación arquitectónica de la ciudad, que tiene en la Acrópolis su punto culminante.
La Acrópolis se levanta en una colina situada en el centro del valle de Atenas,
como una fortaleza natural semicircular. En este santuario se concentran los
principales edificios de culto.
El acceso a la Acrópolis se realiza a través de los Propileos, levantados por Mnesikles por orden de Pericles entre los años 437 y 431 a.C. Dos terrazas superpuestas, divididas por un corredor transversal con columnas jónicas, daban lugar a cuatro estancias rectangulares.
El templo de Atenea Nike fue construido a partir del año 421 a.C. Calícrates fue el encargado de los diseños, resultando un pequeño edificio de orden jónico de gran belleza.
Iktinos y Calícrates son los responsables del Partenón, el templo dedicado a la diosa Atenea Partenos, la protectora de la ciudad. Se trata de un templo dórico, con ocho columnas en sus frentes principales y todo su perímetro rodeado también con dos filas de columnas. Realizado en mármol blanco del Pentélico, se construyó entre los años 448 y 438 antes de Cristo. En su decoración trabajó el mejor escultor del momento, Fidias, diseñando las metopas, el friso de las Panateneas y los frontones, creando buena parte de las mejores muestras del arte clásico.
El Erecteion fue construido por Mnesikles entre 421 y 406 a.C. Se encuentra en el lado septentrional de la Acrópolis y estaba consagrado a Atenea y Poseidón. El edificio, de estilo jónico, se adapta perfectamente a la orografía natural de la colina. En su lado meridional se alza el Pórtico de las Cariatides. Seis jóvenes vistiendo el peplo dórico sostienen el entablamento con un capitel en forma de cesto, constituyendo una rítmica composición atribuida a un discípulo de Fidias.
En el Museo de la Acrópolis se encuentran las piezas halladas desde mediados del siglo XIX, durante las excavaciones y las obras de restauración llevadas a cabo en la colina sagrada. Destacan especialmente las piezas de escultura, que nos ofrecen un amplio panorama desde la época arcaica hasta el helenismo.
A los pies de la Acrópolis, en su lado meridional, se encuentra el teatro de Dionisos, el primer edificio teatral del mundo, levantado en diferentes fases. En su cavea hay una capacidad para 17.000 espectadores y allí fueron representadas las obras de los principales dramaturgos clásicos. Con sus 163 metros de largo, el Pórtico de Eumenes enlaza este edificio con el Odeón de Herodes Atico. El pórtico contaba con dos pisos de columnas dóricas en la fachada y jónicas en el interior. El Odeón fue construido en el siglo II de nuestra era gracias a Herodes Atico, importante exponente de la cultura ateniense que destinó gran parte de su patrimonio a embellecer su ciudad.
En el lado noreste de la colina de la Pnyx se reunía la asamblea popular, la suprema institución de la democracia ateniense. Desde el altar esculpido en la roca, los políticos y oradores daban los discursos a los 6.000 ciudadanos.
En la zona sureste de la Acrópolis nos encontramos la tranquila colina de las Musas, plagada de pinares. En su cima se encuentra el Monumento sepulcral en honor a Cayo Julio Antíoco Filopapo. Construido en el año 119 a.C., con él los atenienses quisieron demostrar su gratitud a este generoso ciudadano de origen sirio que enriqueció la ciudad construyendo importantes edificios.
Otra de las colinas que constituyen la ciudad de Atenas es el monte Licabeto, de 277 metros de altura, en cuya cima se alza la capilla de san Jorge, construida en 1834 con motivo de la elección de la ciudad como capital del nuevo Estado griego. Las vistas panorámicas desde esta colina son espectaculares.
El Agora era el centro de la vida pública, el lugar de asamblea de los atenienses con ocasión de los eventos políticos, económicos, religiosos o culturales. El edificio que destaca en la colina es el templo de Hefestos y Atenea, construido en mármol del Pentélico en el año 449 a.C.
A sus pies se alzaban la Stoa de Zeus, el Bouleuterion y el Metron, importantes edificios públicos. El lado oriental del ágora está delimitado por la Stoa de Atalo, una impresionante construcción de 116 metros de largo por 20 de ancho. La iglesia de los Santos Apóstoles fue edificada en el siglo XI y presenta planta de cruz griega con cuatro columnas centrales.
No lejos del Agora, en dirección noroeste, se encuentra el antiguo Cementerio del Cerámico. El lugar debe su nombre a Céramo, héroe de los alfareros que habían montado en este lugar sus talleres. La utilización de este espacio para sepulturas individuales comenzó en el tercer milenio antes de Cristo, continuando su uso como lugar de enterramiento hasta el año 86 a.C., momento en que Sila saqueó la ciudad.
En el siglo I de nuestra era Atenas pasó a ocupar un importante lugar en el Imperio Romano. El Agora romana se convertía en el centro de las actividades comerciales de la ciudad hasta el siglo XIX. Se trata de un espacio cuadrado al que se accedía por la puerta de Atenea Aquergetis y que se cierra con la Torre de los Vientos, una pequeña construcción octogonal que contenía un reloj hidráulico y que se coronaba con una veleta de hierro.
El emperador Adriano financió importantes obras en Atenas. En su honor se levantó el Arco que lleva su nombre, que separaba la antigua ciudad de Atenas y el nuevo barrio creado por el emperador romano. Pero la gran obra de esta época es el Templo de Zeus Olímpico. Su construcción fue promovida ya en el siglo VI a.C. pero no se construyó definitivamente hasta el año 131 de nuestra era.
Se trata de uno de los templos más grandes de su tiempo, con 108 metros de largo por 41 de anchura y nada menos que 104 espectaculares columnas corintias alrededor de las que hoy sólo quedan 15 en pie.
Buena parte de las piezas más importantes de la cultura clásica griega se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, fundado en el siglo XIX. Sus colecciones abarcan más de 3000 años de civilización helénica, desde la época prehistórica hasta el momento de máximo esplendor cultural griego.
En el año 51 llegó a Atenas san Pablo para predicar el cristianismo, configurándose en la ciudad una importante comunidad cristiana que no paró de crecer. En el siglo VI todos los antiguos templos de Atenas se convirtieron en iglesias. De las iglesias bizantinas de Atenas actualmente apenas se conservan unas cuantas de las 200 mencionadas por los viajeros del siglo XVIII. Se trata de pequeños pero proporcionados edificios que presentan similares características, con planta de cruz griega y cúpula.
En 1834 Atenas es declarada capital del reino de Grecia. Arquitectos griegos y extranjeros fueron los encargados de transformar la ciudad, eligiendo para los nuevos edificios el estilo que reproduce fielmente los elementos de la arquitectura clásica.
La Universidad fue construida por Christian Hansen entre 1839 y 1864, optando por el jónico para su fachada principal.
Theophile van Hansen es el responsable del diseño de la Academia, construida entre 1859 y 1885. Van Hansen también será el autor del proyecto de la Biblioteca Nacional, financiada por Panaghiotis Vallianos, cuya estatua decora la entrada, a la que se accede por una doble escalinata.
El Zappeion domina la parte central del parque que lleva su nombre. Centro de importantes eventos, fue finalizado en 1888 según los diseños de Boulanger, modificados por Van Hansen.
También en el siglo XIX se realizaron las obras de restauración del Estadio de las Panateneas, construido durante el gobierno de Licurgo, en el año 330 a.C. Fue recubierto con mármol del Pentélico con ocasión de las Olimpiadas de 1896, las primeras de la era moderna.
Serán también las Olimpiadas de 2004, las primeras del nuevo milenio, el reto al que se enfrenta la nueva Atenas para convertirse, como en tiempos de Pericles, en el centro del mundo, aunque sólo sea por unas semanas.
El acceso a la Acrópolis se realiza a través de los Propileos, levantados por Mnesikles por orden de Pericles entre los años 437 y 431 a.C. Dos terrazas superpuestas, divididas por un corredor transversal con columnas jónicas, daban lugar a cuatro estancias rectangulares.
El templo de Atenea Nike fue construido a partir del año 421 a.C. Calícrates fue el encargado de los diseños, resultando un pequeño edificio de orden jónico de gran belleza.
Iktinos y Calícrates son los responsables del Partenón, el templo dedicado a la diosa Atenea Partenos, la protectora de la ciudad. Se trata de un templo dórico, con ocho columnas en sus frentes principales y todo su perímetro rodeado también con dos filas de columnas. Realizado en mármol blanco del Pentélico, se construyó entre los años 448 y 438 antes de Cristo. En su decoración trabajó el mejor escultor del momento, Fidias, diseñando las metopas, el friso de las Panateneas y los frontones, creando buena parte de las mejores muestras del arte clásico.
El Erecteion fue construido por Mnesikles entre 421 y 406 a.C. Se encuentra en el lado septentrional de la Acrópolis y estaba consagrado a Atenea y Poseidón. El edificio, de estilo jónico, se adapta perfectamente a la orografía natural de la colina. En su lado meridional se alza el Pórtico de las Cariatides. Seis jóvenes vistiendo el peplo dórico sostienen el entablamento con un capitel en forma de cesto, constituyendo una rítmica composición atribuida a un discípulo de Fidias.
En el Museo de la Acrópolis se encuentran las piezas halladas desde mediados del siglo XIX, durante las excavaciones y las obras de restauración llevadas a cabo en la colina sagrada. Destacan especialmente las piezas de escultura, que nos ofrecen un amplio panorama desde la época arcaica hasta el helenismo.
A los pies de la Acrópolis, en su lado meridional, se encuentra el teatro de Dionisos, el primer edificio teatral del mundo, levantado en diferentes fases. En su cavea hay una capacidad para 17.000 espectadores y allí fueron representadas las obras de los principales dramaturgos clásicos. Con sus 163 metros de largo, el Pórtico de Eumenes enlaza este edificio con el Odeón de Herodes Atico. El pórtico contaba con dos pisos de columnas dóricas en la fachada y jónicas en el interior. El Odeón fue construido en el siglo II de nuestra era gracias a Herodes Atico, importante exponente de la cultura ateniense que destinó gran parte de su patrimonio a embellecer su ciudad.
En el lado noreste de la colina de la Pnyx se reunía la asamblea popular, la suprema institución de la democracia ateniense. Desde el altar esculpido en la roca, los políticos y oradores daban los discursos a los 6.000 ciudadanos.
En la zona sureste de la Acrópolis nos encontramos la tranquila colina de las Musas, plagada de pinares. En su cima se encuentra el Monumento sepulcral en honor a Cayo Julio Antíoco Filopapo. Construido en el año 119 a.C., con él los atenienses quisieron demostrar su gratitud a este generoso ciudadano de origen sirio que enriqueció la ciudad construyendo importantes edificios.
Otra de las colinas que constituyen la ciudad de Atenas es el monte Licabeto, de 277 metros de altura, en cuya cima se alza la capilla de san Jorge, construida en 1834 con motivo de la elección de la ciudad como capital del nuevo Estado griego. Las vistas panorámicas desde esta colina son espectaculares.
El Agora era el centro de la vida pública, el lugar de asamblea de los atenienses con ocasión de los eventos políticos, económicos, religiosos o culturales. El edificio que destaca en la colina es el templo de Hefestos y Atenea, construido en mármol del Pentélico en el año 449 a.C.
A sus pies se alzaban la Stoa de Zeus, el Bouleuterion y el Metron, importantes edificios públicos. El lado oriental del ágora está delimitado por la Stoa de Atalo, una impresionante construcción de 116 metros de largo por 20 de ancho. La iglesia de los Santos Apóstoles fue edificada en el siglo XI y presenta planta de cruz griega con cuatro columnas centrales.
No lejos del Agora, en dirección noroeste, se encuentra el antiguo Cementerio del Cerámico. El lugar debe su nombre a Céramo, héroe de los alfareros que habían montado en este lugar sus talleres. La utilización de este espacio para sepulturas individuales comenzó en el tercer milenio antes de Cristo, continuando su uso como lugar de enterramiento hasta el año 86 a.C., momento en que Sila saqueó la ciudad.
En el siglo I de nuestra era Atenas pasó a ocupar un importante lugar en el Imperio Romano. El Agora romana se convertía en el centro de las actividades comerciales de la ciudad hasta el siglo XIX. Se trata de un espacio cuadrado al que se accedía por la puerta de Atenea Aquergetis y que se cierra con la Torre de los Vientos, una pequeña construcción octogonal que contenía un reloj hidráulico y que se coronaba con una veleta de hierro.
El emperador Adriano financió importantes obras en Atenas. En su honor se levantó el Arco que lleva su nombre, que separaba la antigua ciudad de Atenas y el nuevo barrio creado por el emperador romano. Pero la gran obra de esta época es el Templo de Zeus Olímpico. Su construcción fue promovida ya en el siglo VI a.C. pero no se construyó definitivamente hasta el año 131 de nuestra era.
Se trata de uno de los templos más grandes de su tiempo, con 108 metros de largo por 41 de anchura y nada menos que 104 espectaculares columnas corintias alrededor de las que hoy sólo quedan 15 en pie.
Buena parte de las piezas más importantes de la cultura clásica griega se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, fundado en el siglo XIX. Sus colecciones abarcan más de 3000 años de civilización helénica, desde la época prehistórica hasta el momento de máximo esplendor cultural griego.
En el año 51 llegó a Atenas san Pablo para predicar el cristianismo, configurándose en la ciudad una importante comunidad cristiana que no paró de crecer. En el siglo VI todos los antiguos templos de Atenas se convirtieron en iglesias. De las iglesias bizantinas de Atenas actualmente apenas se conservan unas cuantas de las 200 mencionadas por los viajeros del siglo XVIII. Se trata de pequeños pero proporcionados edificios que presentan similares características, con planta de cruz griega y cúpula.
En 1834 Atenas es declarada capital del reino de Grecia. Arquitectos griegos y extranjeros fueron los encargados de transformar la ciudad, eligiendo para los nuevos edificios el estilo que reproduce fielmente los elementos de la arquitectura clásica.
La Universidad fue construida por Christian Hansen entre 1839 y 1864, optando por el jónico para su fachada principal.
Theophile van Hansen es el responsable del diseño de la Academia, construida entre 1859 y 1885. Van Hansen también será el autor del proyecto de la Biblioteca Nacional, financiada por Panaghiotis Vallianos, cuya estatua decora la entrada, a la que se accede por una doble escalinata.
El Zappeion domina la parte central del parque que lleva su nombre. Centro de importantes eventos, fue finalizado en 1888 según los diseños de Boulanger, modificados por Van Hansen.
También en el siglo XIX se realizaron las obras de restauración del Estadio de las Panateneas, construido durante el gobierno de Licurgo, en el año 330 a.C. Fue recubierto con mármol del Pentélico con ocasión de las Olimpiadas de 1896, las primeras de la era moderna.
Serán también las Olimpiadas de 2004, las primeras del nuevo milenio, el reto al que se enfrenta la nueva Atenas para convertirse, como en tiempos de Pericles, en el centro del mundo, aunque sólo sea por unas semanas.
http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/videos/496.htm
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