martes, 23 de septiembre de 2014

Canciones con historia: Without you - Harry Nilsson

En 1964, Nilsson trabajó con Phil Spector, escribiendo tres canciones para él.

En 1972 obtuvo su mayor éxito con "Without You", canción original del grupo Badfinger, en la cual la voz va haciendo unas escalas musicales simples pero de gran intensidad dramática consiguiendo impresionar a toda una generación. Otros de sus grandes éxitos fue "Everybody's talking", canción prinicipal de la banda sonora de la película Midnight Cowboy.

En 1974 conoció a John Lennon y coincidiendo con una separación temporal con Yōko Ono, se hicieron amigos y compañeros de juergas. Fruto de esto fue una canción que cantaron juntos: "Old Dirt Road" dentro del álbum del ex beatle "Walls and Bridges". Esta canción es depresiva y bella a la vez, rodeada de un ritmo lento y opresivo la melodía golpea el ánimo del oyente. A su vez, Lennon le produjo y colaboró en un álbum llamado: Pussy Cats en la que también participó el baterista Ringo Starr. Destacan canciones como: Many Rivers To Cross de Jimmy Cliff, Subterranean Homesick Blues de Bob Dylan, Save The Last Dance For Me de The Drifters y Mucho Mungo/Mount Elga, una composición de Lennon y Nilsson.

También en ese año, Harry co-protagonizó una película titulada "Son of Dracula" al lado de Ringo Starr cuyo fondo musical fue también co-producido por él y Ringo, editado en disco RAPPLE Records ABL1-0220, como un soundtrack. Este disco tuvo la colaboración musical de: George Harrison, Peter Frampton, Klaus Voormann, Ray Cooper, Jim Price, Bobby Keys, Nicky Hopkins, Gary Wright, Jim Gordon, y otros. El disco incluye los éxitos: Without You, Jump Into The Fire, Remember Y Daybreak.

Harry era dueño del departamento donde murieron Cass Elliot (The Mamas and The Papas), el 29 de julio de 1974 y Keith Moon (The Who) el 7 de septiembre de 1978. Luego de estos accidentes, vendió el departamento a Pete Townshend (También de The Who).
Muerte

La salud de Nilsson se había deteriorado y sufrió un ataque cardíaco masivo en 1993. Después de sobrevivir a eso, comenzó a presionar a su antigua discográfica, RCA, para lanzar una caja que contenía grandes éxitos de su carrera, y se reanuda la grabación, tratando de completar un álbum. Terminó de grabar las voces para aquel álbum el 15 de enero de 1994, en esa misma noche Harry Nilsson murió por insuficiencia cardíaca en Agoura Hills, California. Al año siguiente, fue puesta en venta la antología que grabó con RCA, llamada: Personal Best.


Piotr Ilich Tchaikovsky

(Piotr Ilich Tchaikovsky o Chaikovski; Votkinsk, Rusia, 1840 - San Petersburgo, 1893) Compositor ruso. A pesar de ser contemporáneo estricto del Grupo de los Cinco, constituido por figuras de la talla deBorodin, Mussorgsky o Rimski-Korsakov, el estilo de Tchaikovsky no puede encasillarse dentro de los márgenes del nacionalismo imperante entonces en su Rusia natal. De carácter cosmopolita en lo que respecta a las influencias (entre ellas y en un lugar preponderante la del sinfonismo alemán, aunque no carente de elementos rusos), su música es ante todo profundamente expresiva y personal, reveladora de la personalidad del autor, compleja y atormentada.

A los años de su plácida infancia se remontan los primeros estudios teóricos y las primeras experiencias musicales, entre ellas la ópera Don Juande  Mozart, que dejó una huella imborrable en el ánimo del muchacho. Desde entonces se dedicó siempre al estudio del arte, aunque, por deseo de su padre, se matriculó en la facultad de derecho de San Petersburgo y, conseguido el título de leyes, aceptó un puesto en el Ministerio de Justicia, en el que, sin embargo, no permaneció mucho tiempo: en 1863 renunció al empleo para poder asistir al curso de composición que Anton Rubinstein impartía en el Conservatorio de San Petersburgo. Diplomado en 1865, fue designado al año siguiente para enseñar armonía en el Conservatorio de Moscú, donde desarrolló su actividad hasta 1877.

Los primeros pasos de Tchaikovsky en el mundo de la música no revelaron un especial talento ni para la interpretación ni para la creación. Sus primeras obras, como el poema sinfónico Fatum o la Sinfonía núm. 1 «Sueños de invierno», mostraban una personalidad poco definida. De inspiración fácil, gustaba del lirismo efusivo y espontáneo, abierto a inflexiones idílicas o elegíacas de una grata cantabilidad, lo que explica el éxito posterior de sus obras tanto en su patria como en el extranjero.

De finales de esta etapa data la primera de sus composiciones que gozó de aceptación, la oberturaRomeo y Julieta (1869). De una expresividad poco corriente, esta "obertura fantasía" rehúye todo pintoresquismo para centrarse en el trágico destino de la pareja protagonista. La partitura tuvo una larga gestación: a causa de los juicios críticos de Milij Balakirev, Tchaikovsky llegó a escribir tres versiones de la misma, la más interpretada de las cuales es la tercera, fechada en 1880.

Sólo tras la composición, ya en la década de 1870, de partituras como la Sinfonía núm. 2 «Pequeña Rusia» y, sobre todo, del célebre Concierto para piano y orquesta núm. 1 (pieza virtuosista estrenada en 1875 con momentos absolutamente inolvidables, como su conocida y brillante introducción), la música de Tchaikovsky empezó a adquirir un tono propio y característico, en ocasiones efectista y cada vez más dado a la melancolía. En julio de 1877 se casó con una joven de la que se separó pocos meses después de la boda. Las inquietudes y amarguras de este triste episodio trastornaron su vida interior, causando también perjuicios a su salud; atacado de una grave depresión nerviosa, abandonó entonces Rusia para recluirse en una pequeña aldea junto al lago de Ginebra.

La madurez
Gracias al sostén económico de una rica viuda, Nadejda von Meck (protectora también de Debussy y a la que, paradójicamente, nunca llegaría a conocer), Tchaikovsky pudo dedicar, desde finales de la década de 1870, todo su tiempo a la composición. Fruto de esa dedicación exclusiva fueron algunas de sus obras más hermosas y originales, entre las que sobresalen el Concierto para violín y orquesta (1877), el ballet El lago de los cisnes (1877), la ópera Evgeny Oneguin(1878), la Obertura 1812 (1880) y Capricho italiano(1880).

De todas ellas, la más conocida es su primer gran ballet, El lago de los cisnes (1877). Pese al escaso éxito de su estreno, la romántica y mágica historia de amor entre Sigfrido y Odette, princesa transformada en cisne, es actualmente una de las piezas cimeras del repertorio, con números tan célebres como el Valsdel acto primero, la Introducción del segundo o las danzas características del tercero.

No menos importante es el Concierto para violín y orquesta (1877), construido en tres movimientos según el esquema de los grandes modelos clásicos. El segundo movimiento es un andante en menor titulado "Canzonetta", y destaca como uno de los fragmentos más famosos de Tchaikovsky y más a menudo interpretados por su notable facilidad de ejecución. La "Canzonetta" es ciertamente una de las más bellas páginas de Tchaikovsky; la lánguida y femenina melancolía, uno de los rasgos más característicos y constantes de su arte, no aparece aquí bajo su forma habitual (elegancia expresiva y acento graciosamente sentimental), sino ajustada a un motivo impregnado de una delicadeza íntima y de pura poesía, algo que raramente se encuentra en Tchaikovsky.

En 1885, ya restablecido, regresó a Rusia, y dos años después inició una vasta gira de conciertos por Europa y América. A la última fase de su actividad creadora pertenecen la ópera La dama de picas(1890), los dos ballets La bella durmiente (1890) yCascanueces (1892) y la última de sus seis sinfonías, verdadero testamento musical: la Sinfonía núm. 6 «Patética».

Estrenado en San Petersburgo el 15 de enero de 1890, La bella durmiente es el segundo de sus grandes ballets y fue uno de los primeros ejemplos del género compuestos según la norma de unir la creación musical y la coreográfica: Tchaikovsky compuso la partitura según las indicaciones del coreógrafo francés Marius Petipa. La obra nació así como una unidad, en la que la música se adapta admirablemente a la acción dramática. Destacan el vals del primer acto y las danzas del tercero, éstas protagonizadas por diferentes personajes de los cuentos de hadas.

Dos años después estrenaría también en San Petersburgo el ballet en dos actos Cascanueces, cuya historia, basada en un relato de E. T. A. Hoffmann, prescindió de la vertiente oscura y psicológica del original para convertirse en un mágico cuento de Navidad. A pesar de que fue el ballet menos apreciado por el propio compositor, se cuenta entre los que más fama ha alcanzado, gracias sobre todo al divertissement que marca su punto culminante: seis danzas características (Trepak, Danza árabe, Danza española, Danza china...) y el Vals de las flores.

Pocos días antes de morir, Tchaikovsky dirigió en Moscú su Sinfonía núm. 6 (1893), más conocida con el nombre de Patética, obra especialmente reveladora de la compleja personalidad del músico y del drama íntimo que rodeó su existencia, atormentada por una homosexualidad reprimida y un constante y mórbido estado depresivo. De amplias proporciones pero desigual, esta partitura refleja, quizá mejor que las otras, las peculiares características del estilo de Tchaikovsky y la volubilidad de su fantasía, que tendía a desperdigar los propios temas en lugar de unirlos en una visión constructiva unitaria. El mismo año de su estreno, 1893, se declaró una epidemia de cólera; contagiado el compositor, la enfermedad puso fin a su existencia.

Desde entonces se ha querido interpretar la Sinfonía núm. 6 «Patética» (y especialmente el último tiempo, que, contrariamente a la costumbre sinfónica, es un movimiento lento: "Adagio lamentoso") como la expresión de un triste presentimiento que Tchaikovsky debió de tener de su próximo fin.
Ciertamente, en el "Adagio lamentoso" vuelve a caer sobre la orquesta la atmósfera sombría y dolorida que había abierto la sinfonía y que había quedado como olvidada en el paréntesis de los dos "Allegros" serenos y desenvueltos, apenas rozados aquí y allá por acentos de una amable melancolía; el movimiento final, en cambio, expresa todo el dolor y la amargura de un músico sobremanera sensible y trágicamente escindido.

http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/chaikovski.htm


‘La fiesta de la primavera’ - Fr. G. Klopstock (1724-1803)

¡No quiero lanzarme
al océano
que abraza los cuerpos celestes todos!
¡No elevarme hasta donde los primeros que fueron creados,
los coros jubilosos de los hijos de la luz,
adoran, adoran con profundo fervor,
y pasan su existencia embargados en el éxtasis!
Sólo quiero flotar
y adorar,
en derredor de la gota del cubo,
en derredor de la tierra.
¡Aleluya! ¡Aleluya!!
¡También la gota del cubo
fluyó de la mano del Todopoderoso!
Cuando de la mano del Todopoderoso
Surgieron las Tierras más grandes,
Cuando los torrentes de luz
surcaron, veloces, el espacio, y se convirtieron en Oriones:
¡Entonces fue cuando la diminuta gota
Salió de la mano del Todopoderoso!
¿Quiénes son los miles y miles,
los centenares de miles de miríadas
Que pueblan la gota?
¿Y los que la poblaron?
¿Quién soy yo?
¡Aleluya al Creador!
¡Más veces que cuantos planetas hay que por él surgieron!
¡Más veces que Oriones hay,
Surgidos al confluir y fundirse los rayos de la luz!
Pero tú, luciérnaga primaveral
que juegas a mi lado,
dorada y verdosa:
¡Tú vives
Y quizás… no eres
Ay, inmortal!
He salido a fuera
A adorar,
¿y lloro?
Perdónale, perdónale a este ser finito
También estos sus sueños,
¡Oh tú, que siempre serás!.
Tú desvanecerás
Todas mis dudas
¡Oh tú, que me guiarás
Por el obscuro valle de la muerte!
Será entonces cuando lo sepa:
¿Tenía alma
la dorada luciérnaga?
Si tú, luciérnaga,
Sólo eras polvo moldeado
¡entonces vuelve a convertirte de nuevo
En polvo volátil
O en lo que quiera el Eterno!



Sinfonía número 6. Tchaikovsky

Quizás los dos compositores de música sinfónica que más me llenan y emocionan son Tchaikovsky y Mahler. Ambos compusieron una “sexta sinfonía“. Ambas sextas sinfonías son estremecedoras, a juzgar, entre otras cosas, por sus sobrenombres. La de Mahler es la Trágica. La de Tchaikovsky, la Patética. Su sexta y última sinfonía, escrita poco antes de morir, estrenada y dirigida por él mismo el 28 de octubre de 1893, tan sólo pocos días antes de su muerte, el 6 de noviembre de 1893.

Sobre ella, sobre la Patética, Tchaikovsky (1840-1893) escribiría: “La quiero como no he querido nunca a ninguna de mis partituras… No exagero, toda mi alma está en esta sinfonía”. Acerca de la Trágica, Mahler diría: “es lo que sale de lo más profundo de mi alma, la más personal de todas aquellas que brotaron directamente de mi corazón”.

Su alma en la sinfonía. Lo que sale de lo más profundo de su alma.

La Patética fue la antesala de la muerte de Tchaikovsky, escrita en aquellos días en los que decidió voluntariamente dejar este mundo a los 53 años. Para Mahler, la Trágica fue seguida de la muerte de su hija María con cuatro años de edad.
Patéticamente trágicas. Trágicamente patéticas.

28 de octubre de 1893, día del estreno. El público reacciona con indiferencia a la obra. 6 de noviembre, nueve días después, Piotr se marchó por imposición de este mundo. Patéticamente. Su cadáver, a pesar de morir de cólera, fue expuesto públicamente y acudieron a darle el ultimo adiós miles de personas que besaban sus manos, su frente, y ninguno se contagió…. Quizás porque nunca existió ese cólera.

Aunque Tchaikovsky quiso que su obra, la Patética, la oyese todo el mundo, deseó reservar para él solo su significado: «Es un enigma; traten los demás de descifrarlo». Su hermano Modesto, que dio el nombre a la sinfonía, aun después de haberla llamado Trágica, creyó haber adivinado, en parte, su melancólico secreto.
Más de un siglo después de la muerte del compositor, muchas de sus creaciones siguen programándose en auditorios de todo el mundo. ¿La razón? Leonard Bernstein lo expresó sin dudas: «No creo que haya habido un creador de melodías tan inspirado y genial como Tchaikovsky».

Ah, se me olvidaba un detalle importante. Originalmente, la obra estaba estructurada en tres movimientos. Pero finalmente, Tchaikovsky decidió añadir un cuarto movimiento,adagio lamentoso. Fueron sus últimos compases, sus ultimas notas escritas en la tonalidad de si menor. Su testamento. Su despedida. Un adiós sin aquellos platillos y bombos que fueron broches alegres, festivos y dorados en otras sinfonías. Su ausencia, desconcertó al público. No era lo que esperaban. Su muerte, nueve días después, tampoco era lo que ellos esperaban, lo que nosotros esperábamos. Así se fue. Genial hasta en su despedida.

Me imagino el cuerpo encorvado de Piotr dejando la batuta sobre el atril.
Me lo imagino y me entran unas ganas terribles de llorar.
Pero no voy a llorar, no, Piotr.
 En vez de llorar, volveré a escucharte de nuevo.
Me volveré a encontrar contigo sobre esas cinco líneas,
lienzo y cuna de emociones y sufrimientos sentidos.
Me acurrucaré cerca de la clave de sol
para así mejor sentir los sonidos.
Caminaré despacio cogido de tu mano, sobre los compases,
sorteando al paso bemoles y sostenidos.
Pasaré cerca, sin molestar,
al ladito de fusas, semifusas, corcheas y tresillos.
Y descansaré cerca de los silencios,
sintiendo mi corazón latir en contrapunto al compás de tus latidos.

http://dosostenidomenor.wordpress.com/2009/10/19/sinfonia-numero-6-tchaikovsky/



Sinfonía Alpina Op.64 - Richard Strauss

La Sinfonía Alpina (Eine Alpensinfonie, según su nombre original en alemán) es el op. 64 del catálogo de obras del compositor alemán Richard Strauss. Se trata de un poema sinfónico para gran orquesta (el último que escribiría el compositor de Munich). Es un ejemplo de lo que se suele denominar música programática, porque cumple un programa (expresa un argumento) narrado por el compositor; en este caso la ascensión a un pico de los Alpes Bávaros y el retorno al valle.
A través de sus más de 45 minutos de duración (en los que la música se interpreta sin interrupción alguna) el compositor emplea toda la variedad cromática de la orquesta para transmitir las impresiones que le producen cada uno de los momentos vividos y los parajes atravesados en la ascensión. Richard Strauss hace en esta obra un uso extensivo del leitmotiv, asociando cada uno de los elementos presentes (la noche, el Sol, la lluvia...) a un tema musical.
El compositor consideraba esta pieza su más perfecto trabajo de orquestación. Los primeros esbozos proceden de 1911. En 1914, Strauss se dedica con más intensidad a esta obra y, tras cien días de trabajo, la partitura está terminada el 8 de febrero de 1915. Se estrenó, con la Dresdner Hofkapelle el 28 de octubre de 1915 en Berlín, dirigiéndola el propio compositor.

Está dividida en 22 escenas:
1. Noche
2. Salida del sol
3. El ascenso
4. Al entrar en el bosque
5. Camino junto al arroyo
6. Por la cascada
7. Aparición
8. En los prados floridos
9. En los pastos
10. Perdido en la espesura y la maleza
11. En el glaciar
12. Instantes de peligro
13. En la cima
14. Visión
15. Aparece la niebla
16. El sol se oscurece paulatinamente
17. Elegía
18. Calma antes de la tormenta
19. Temporal y tormenta, descenso
20. Puesta del sol
21. EpílogoS
22. Noche

Orquestación

2 Flautas
2 Flautines (y flautas 3 y 4)
2 Oboes
1 Corno inglés ( y tercer Oboe)
1 Heckelfón (oboe bajo)
1 Clarinete piccolo en Mi bemol
2 Clarinetes en Si bemol
1 Clarinete en Do (y Clarinete bajo en Si bemol)
3 Fagotes
1 Contrafagot (y cuarto Fagot)
4 trompas
4 Tubas Wagner en Si bemol y Fa (y trompas 5 a 8)
4 Trompetas en Si bemol
4 Trombones
2 Tubas
2 Arpas (Dobles, si es posible)
Órgano
Máquina de viento, Máquina de truenos, Glockenspiel, Platillos, Bombo, Tambor, Triángulo, cencerros, Tam-tam (3 intérpretes)
Celesta
Timbales (2 intérpretes)
18 primeros Violines
16 segundos Violines
12 Violas
10 Violonchelos
8 Contrabajos
Tras el escenario
12 Trompas
2 Trompetas
2 Trombones

En ocasiones, si la plantilla de la orquesta lo permite, en el número 94 de la partitura (al final de Vision), se suelen duplicar las 2 flautas, los Oboes, y los clarinetes en Do y el Mi bemol.
En general, y de acuerdo a las especificaciones de Strauss, se necesitarían al menos 107 músicos. Si se tienen en cuenta las recomendaciones acerca del refuerzo de algunas secciones en pasajes determinados, y si se cuenta con la orquesta fuera de escena, la plantilla recomendada sería de, por lo menos, 129 músicos.


lunes, 22 de septiembre de 2014

Si supiera - Gabriel García Marquez

Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más.
Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.



"Quiero" -  Jorge Bucay

Quiero que me oigas, sin juzgarme.

Quiero que opines, sin aconsejarme.

Quiero que confí­es en mi, sin exigirme.

Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mi.

Quiero que me cuides, sin anularme.

Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mi.

Quiero que me abraces, sin asfixiarme.

Quiero que me animes, sin empujarme.

Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mi.

Quiero que me protejas, sin mentiras.

Quiero que te acerques, sin invadirme.

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,

que las aceptes y no pretendas cambiarlas.

Quiero que sepas, que hoy,

hoy podés contar conmigo.

Sin condiciones.