lunes, 22 de septiembre de 2014

Mitología griega: la historia de Edipo

Edipo es un personaje de la mitología griega que da nombre a un famoso síndrome mental: el complejo de Edipo, descubierto por Freud. Pero, ¿quién fue Edipo?

Era hijo de Layo y Yocasta, reyes de Tebas. Cuando éstos iban a contraer matrimonio, el oráculo de Delfos les advirtió de que el hijo que tuvieran llegaría a ser el asesino de su padre y más tarde se casaría con su madre. Cuando nació su primogénito, Layo encargó a un conocido suyo que matase al niño para que no se cumpliera el funesto futuro que les había augurado el oráculo. Esta persona se fue hasta el monte Citerón, perforó los pies del niño y le colgó de un árbol para que muriera poco a poco.
Sin embargo, pasaba por allí un pastor, Forbas, que escuchó el lamento del bebé y le salvó. Se lo entregó a Polibio y a su esposa, Peribea. Juntos le criaron y le pusieron por nombre Edipo, que significa el de los pies hinchados.

Al igual que muchos otros héroes de la mitología griega, cuando era un adolescente mostró su gran habilidad para la gimnasia, algo que levantó la admiración de muchos oficiales militares, que le veían como un futuro soldado. Uno de sus compañeros sentía envidia y le espetó que no era más que un hijo adoptado y que por tanto no tenía honra. Por ello acudió a su madre y le preguntó en reiteradas ocasiones si ella era su verdadera madre, pero Peribea veía que la verdad podría hacerle daño, así que insistió en asegurarle que era ella.
Sin embargo, Edipo no se conformaba con las respuestas, por lo que decidió ir hasta el oráculo de Delfos para que le diera respuestas. El oráculo le pronosticó lo mismo que a los reyes de Tebas, por lo que le aconsejó que no se acercase al lugar que le había visto nacer. Edipo entonces decidió que no volvería a Corinto, por lo que puso rumbo a Fócida.
Durante el camino destacan dos sucesos. Primero, se enfrentó en un cruce al pasajero de un carruaje al que dio muerte accidentalmente; se trataba de Layo, su padre, aunque Edipo desconocía tal hecho. El segundo es el encuentro con un horrible monstruo, la esfinge. Se trataba de un ser con cabeza y manos de mujer, voz de hombre, cuerpo de perro, cola de serpiente, alas de pájaro y garras de león. Estaba situada en lo alto de una colina y a todo aquel que se acercara le hacía una pregunta, ante cuya ignorancia moría en sus manos el desdichado.
El nuevo rey de Tebas, Creonte, hermano de Yocasta, ofrecía como recompensa la mano de su hermana y, por consiguiente, el trono de Tebas, a aquel que consiguiera descifrar el enigma de la esfinge y deshacerse de ella.
Edipo decidió entonces enfrentarse a tal ser. Cuando se encontró con la esfinge, ésta le pregunto: “¿Cuál es el animal que por la mañana anda sobre cuatro pies, dos al mediodía y tres por la tarde?”. Edipo, que contaba con una gran inteligencia, no tardó en responder que se trataba del hombre, ya que en su infancia anda sobre sus manos y pies, durante la época adulta anda sólo sobre sus piernas, pero en su vejez debía de ayudarse de un bastón como si fuera un tercer pie. La esfinge se puso furiosa de que alguien hubiese resuelto el acertijo, por lo que se suicidó golpeándose la cabeza contra una roca.
Como recompensa, Creonte cumplió con lo prometido y le entregó a Yocasta. Edipo vivió feliz durante muchos años junto a su mujer y a los hijos que había tenido con ella, Etéocles, Polinice, Antígona e Irmene. Pero la felicidad se vio truncada cuando llegó una epidemia de peste, arrasando toda la región.

Ante este problema acudió al oráculo de Delfos para que le dijera cómo solucionarlo. El oráculo aseguró que sólo se acabaría cuando se descubriese al asesino de Layo y fuera expulsado de Tebas. Edipo comenzó entonces a investigar hasta que descubrió la verdad, que había sido él el asesino y se había casado con su propia madre.
Yocasta no pudo soportar la verdad y se suicidó. La noticia había afectado en gran medida a Edipo, quien consideró que no merecía ver más la luz del día y decidió sacarse los ojos con una espada. Después fue expulsado de Tebas por sus hijos, aunque Antígona se fue con él para ayudarle y guiarle.
Así llegó hasta Ática, donde vivió como un mendigo. Continuó su viaje hacia Atenas hasta que entró en un santuario dedicado a Erinias donde los lugareños le reconocieron y quisieron acabar con su vida. Respecto al final de la historia hay dos versiones. La primera asegura que las palabras de Antígona consiguieron que le pudiera salvar la vida, tras lo cual fue recogido por Teseo y acogido en su casa.
La otra versión asegura que murió en el santuario pero antes de exhalar su último aliento, Apolo le prometió que el lugar sería sagrado y consagrado a él y que aquello sería provechoso para la ciudad de Atenas.




 Canciones con historia: No hago otra cosa que pensar en ti – Joan Manuel Serrat



No hago otra cosa que pensar en ti
por halagarte y para que se sepa,
tome papel y lápiz y esparcí
las prendas de tu amor sobre la mesa.

Serrat

¿Hay alguna canción que no se haya escrito pensando en alguien?. A continuación te ofrecemos el resultado de la ingente tarea de seleccionar canciones de músicos meditabundos. Confiamos que, entre ellas, descubras alguna canción inolvidable.

Buscaba una canción y me perdí
en un montón de palabras gastadas,
no hago otra cosa que pensar en ti
y no se me ocurre nada.

Joan Manuel Serrat compuso “No hago otra cosa que pensar en ti” para su disco “En tránsito”, publicado en 1981. Veintiséis años más tarde, el “Nano” se sube a los escenarios junto a otro “pájaro” de apellido Sabina y de nombre Joaquín. Disculpen el ditirambo, pero para muchos aficionados -entre los que nos encontramos- tener al jiennense y al barcelonés, mano a mano, encima de las tablas, es comparable al haber asistido, anacronismos aparte, a un recital poético de Cervantes y Quevedo al alimón. En esta versión del año 2007, Serrat y Sabina, desgranan su inigualable gracejo. ¡Y es que es aparecer el Siglo de Oro y se nos contagian los palabros!.

Porque toda clase de amor
o, al menos, mi tipo de amor,
para empezar, tiene que ser un amor imaginario,
lo que supongo explica que suela volver a casa solo, bajo la lluvia
De todas formas, me estampo el busto de Schubert en la cabeza.



http://www.canalextremadura.es/radio/blog/episodio-15-no-hago-otra-cosa-que-pensar-en-ti




Literatura de los cuatro elementos – Eduardo Casas

Te escribo sobre el agua del mar.
Mareas saladas
que vienen y van.
Literatura muda y móvil.
Palabras que mueren apenas nacen.

Te escribo en el aire
con líneas invisibles y letras intangibles.
Habito en el viento
donde nada es quieto.

Te escribo en la tierra.
Pasan y pisan
páginas deletreadas
que se dibujan y se diluyen
antes de ser leídas.

Te escribo en el fuego.
Todo se consume
en un dorado que devora.
Rojas lenguas
de sangre y venas.

Te escribo con cada elemento
de este mundo y de este tiempo.

Todo es emisario y mensajero
de palabras y sentimientos.

Siempre te estoy escribiendo.

Lee todo mi silencio.



Sonata para piano Nº 23 en fa menor, Opus 57, "Appasionata"
Ludwig van Beethoven (1770-1827)

1. Allegro Assai.
2. Andante con moto - attacca:
3. Allegro, ma non troppo - Presto.
Daniel Barenboim, piano.

La Sonata para piano Nº 23 en fa menor Opus 57 de Ludwig van Beethoven, conocida como Appassionata (apasionada), es considerada una de las tres grandes sonatas de su período medio (las otras son la Sonata "Waldstein" Op. 53 y la Sonata Les adieux Op. 81). Fue compuesta en Döbling, un pueblo cerca a Viena en 1804, dedicada al conde Franz von Brunswick y publicada por el Bureau des Arts et d'Industrie.

La Appassionata fue nombrada así por el editor. Beethoven se indignó con el nombre, pues creía que todas sus obras estaban escritas para tocarse apasionadamente y no sólo ésta. Beethoven terminó el tercer movimiento de su Sinfonía n.º 5 con una tensión irresuelta. Sin pausa entre los movimientos, sigue el cuarto con una fanfarria triunfal. A semejanza de éste, aquí también hay un breve momento de tensión sin resolver al terminar este movimiento intermedio (una pausa un poco más breve que en la Quinta). Pero, a diferencia del triunfo de la Quinta, este movimiento final anuncia en sí la agonía y tiene una coda desesperada.

Movimientos:
1. Allegro Assai.
Es un allegro de sonata sin repeticiones en compás 12/8 y dura cerca de 10 minutos. Pese a su duración, esta pieza se va moviendo entre rápidos cambios de tonalidad y súbitos cambios de dinámica. El tema principal tiene un ritmo característico, como un ritmo punteado, pero con una proporción de 5:6, en lugar de una de 3:4, que es difícil de tocar. El escoger la tonalidad de fa menor se hace obvio cuando se nota que el movimiento hace uso frecuente del ámbito grave y oscuro del fa más bajo del piano, que era la nota más grave del instrumento en aquella época. El movimiento es tranquilo y algo lento al inicio, interrumpido por grupos de acordes tocados rápidamente.

2. Andante con moto-attacca.

3. Allegro, ma non troppo - Presto.
El tercer movimiento es un allegro de sonata en el cual, muy inusualmente, sólo la segunda parte habrá de repetirse, según las indicaciones. El movimiento es un perpetuum mobile, con rápidas semicorcheas que sólo son interrumpidas en el desarrollo y en la coda. El movimiento es de naturaleza compleja, rápida y agitada, con rápidas semichorcheas interrumpidas sólo en el desarrollo y coda. Ha recibido varios adjetivos de parte de los críticos: "apasionada", "desesperada" y "que quita el aliento".


Wikipedia


Sinfonía Nº 1 de Ludvig van Beethoven

"Una caricatura de Haydn llevada hasta el absurdo." Este fue el comentario de un crítico con respecto a la Sinfonía en Do mayor de Beethoven, cuando el compositor la presentó en su primer concierto de gran escala en Viena. Se desconoce la reacción de Beethoven ante la dureza de semejante crítica, pero la comparación inevitable con Haydn debió de haberle irritado.

La Primera Sinfonía fue compuesta en 1799-1800, pero hay bosquejos que datan de 1795. Beethoven dirijo su estreno en Viena, el 2 de abril de 1800.

Haydn había sido maestro de Beethoven así como su principal influencia y los años próximos al 1800 estuvieron marcados por la lucha por superar esta influencia y establecer su propio estilo y su propia carrera. Las relaciones de Beethoven con su antiguo maestro en esos días eran tensas, como lo habían sido durante sus años de estudiante, 1792-1793.

En esa época, Haydn, reconociendo el genio y el potencial de su discípulo, le había pedido a Beethoven que públicamente se designara como "alumno de Haydn". El joven y testarudo compositor, sintiendo que Haydn le envidiaba, se negó. Beethoven, que como estudiante era mucho menos que ideal, insultó a su mentor una segunda vez: mientras tomaba clases de contrapunto con Haydn, en secreto, buscó otro maestro para que le ayudara con las tareas que le asignaba el primero. Con el tiempo, Haydn descubrió la duplicidad de Beethoven y, comprensiblemente, se sintió molesto. Pero Beethoven, además, fue poco honesto con Haydn de otra manera: le presentaba a su maestro obras "nuevas" que, en realidad, eran piezas que había escrito años atrás, en Bonn. Además, a Haydn le irritaba el rápido ascenso de Beethoven dentro de la sociedad vienesa. Este joven músico no estaba dispuesto a pasar las dos terceras partes de su vida como servidor de la nobleza.

Aunque Beethoven no era demasiado concienzudo en sus ejercicios de contrapunto y, aun cuando, aparentemente, Haydn era igualmente indiferente al corregirlos, el joven compositor aprendió lecciones importantes de las obras de su maestro. El tratamiento de la forma sonata, de la armonía de gran escala, del poder emocional del contraste, de las formas de lograr unidad dentro de la variedad; estas características de la mejor música de Haydn fueron modelos para las composiciones de Beethoven cuando estaba llegando a su madurez. Si bien la Primera Sinfonía no suena exactamente como si hubiera podido ser escrita por Haydn, Beethoven jamás habría logrado un ingreso tan favorable en las filas de los sinfonistas sin una comprensión profunda de lo que Haydn había logrado en sus propias sinfonías.

Haydn había planeado llevar con él a su joven protegido cuando hizo su segundo viaje triunfal a Londres, en 1794, pero las relaciones cada vez más difíciles y la desconfianza que existían entre maestro y alumno hicieron que Haydn reconsiderara esta idea. Las lecciones de contrapunto cesaron con la partida de Haydn y los dos hombres jamás reiniciaron una relación formal de maestro-estudiante. Cuando Haydn regresó a Viena, en 1795, Beethoven alguna vez le llevaba piezas musicales para que las criticara, pero el joven, a su vez, apreciaba o se molestaba con estas críticas. Beethoven respetaba a su colega mayor, pero se sentía potencialmente en competencia con él. Esta sensación de rivalidad emergió alrededor de 1800, cuando Beethoven ya no se contentaba con ser un compositor de tríos y sonatas al estilo de Haydn. Desafió abiertamente la reputación de este como el más grande compositor viviente, cuando presentó al público su Primera Sinfonía.

Hoy en día es difícil apreciar la audacia de la Primera Sinfonía. Comparada con la poderosa Heroica, la Sinfonía en Do mayor parece mansa. Pero para el auditorio de fines de siglo sugería una aterradora y novedosa visión de la música como un arte de emociones desbordantes más que un adorno social. Seguramente, algunas obras de Mozart y Haydn ya habían superado la emocionalidad de la Primera, pero su música más popular no eran las piezas del tipo Sturm und Drang ("tormenta y tensión"), sino más bien sus primas más elegantemente refinadas y clásicas. Ahora que conocemos las otras sinfonías de Beethoven, la Primera, efectivamente, nos da la impresión de pertenecer más a la era de Haydn que al siglo del romanticismo y, por lo tanto, no debe sorprendernos que durante largo tiempo la Sinfonía en Do mayor de Beethoven haya sido la más popular entre los auditorios conservadores de Viena.

Sin embargo, la novedad radical de algunas características de la Primera Sinfonía no pasó inadvertida a los primeros que la escucharon. En el primerísimo acorde los oídos contemporáneos bien pueden haber percibido el amanecer de una nueva era. En el 1800 virtualmente no existían antecedentes de una sinfonía que se iniciara con una disonancia; aun más audaz era el hecho de no empezar en el tono indicado de Do mayor, sino más bien con una sugerencia de Fa mayor. La orquestación -cuerdas en pizzicato que añaden el giro mordaz al comienzo de cada acorde de los vientos- se suma a la novedad del pasaje. Desde este comienzo dramático la música inicia un camino inexorable e intenso hacia el allegro, que llega con un enorme sentido de resolución: ¡por fin Do mayor!

Hay otros golpes de audacia aparte de esta apertura "fuera de tono". La pulsación de los timbales en el movimiento lento (que aparentemente no logra decidirse entre si quiere ser una forma fuga o una forma sonata) es absolutamente original, como lo es el carácter del tercer movimiento. Aunque aparece anotado como "minué", en la forma habitual, el movimiento es más bien un scherzo, como los que aparecen en las sinfonías posteriores de Beethoven. El compositor era consciente de que, a medida que la sinfonía se hacía más dramática en sus manos que en las de Haydn y de Mozart, el majestuoso minué (vestigio de las estilizadas suites de la danza barroca y de las serenatas rococó) ya no tenía cabida. Con Beethoven, el tercer movimiento funciona como una distensión alegre o hasta cómica después de las profundidades emotivas de un primer movimiento ocasionalmente turbulento y un segundo movimiento a veces triste. En este scherzo-minué el compás de 3/4 se mueve con tanta rapidez que no sentimos tres tiempos sino uno por compás. Como resultado, la frase inicial de ocho compases, que en realidad solamente tiene ocho tiempos, parece enloquecedoramente truncada cuando, en la forma tradicional, no se repite en su aparición final.

Otra innovación de la Primera Sinfonía se produce en la introducción al final. Los violines siguen ascendiendo por la misma escala, sin acompañamiento, alcanzando una nota más alta con cada ascenso sucesivo. Este gesto aparentemente simple raya en lo absurdo, lo que lo convierte en un contraste extremo con respecto al allegro sofisticado que viene a continuación, en el que la escala ascendente se convierte en un motivo omnipresente que llega a ser todo menos obvio. Se sabe que algunos directores de las primeras épocas hasta llegaron a omitir la introducción por temor a que el auditorio se riera.

El contraste de este humor tan obvio con el ingenio refinado de Haydn simboliza las diferencias que median entre la estética de estos dos compositores. Beethoven era capaz de gestos a la vez más obvios y más sutiles que su mentor. Si comparamos la Primera Sinfonía de Beethoven con las últimas obras de Haydn de este género (compuestas cinco años antes), podemos observar en embrión algunas de las diferencias básicas entre la música clásica y la música romántica.

No ha quedado constancia de la reacción de Haydn ante la Primera Sinfonía, pero nos inclinamos a pensar que comprendió el potencial de grandeza futura que contenían sus modestas innovaciones. La confluencia de un homenaje y una rebelión con respecto a la música de Haydn, que percibimos en la sinfonía, seguramente refleja los sentimientos ambivalentes que abrigaba el compositor en ese momento con respecto a su viejo maestro, a quien Beethoven consultaba cada vez con menor frecuencia. En sus últimos años, Haydn expresó desilusión por el olvido de su antiguo discípulo y también confusión ante las composiciones abiertamente revolucionarias de Beethoven, como la Sinfonía Heroica. Sin embargo, después del fallecimiento de Haydn en 1809, Beethoven dejó de hacer comentarios despectivos y no expresó sino admiración por el compositor cuya música había contribuido a dar forma a la propia.




domingo, 21 de septiembre de 2014

La Poesía 3 - Octavio Paz.

¿Por qué tocas mi pecho nuevamente?
Llegas, silenciosa, secreta, armada,
tal los guerreros a una ciudad dormida
quemas mi lengua con tus labios, pulpo,
y despiertas los furores, los goces,
y esta angustia sin fin
que enciende lo que toca
y engendra en cada cosa
una aridez sombría.

El mundo cede y se desploma
como metal al fuego.
Entre mis ruinas me levanto
y quedo frente a ti,
solo, desnudo, despojado,
sobre la roca inmensa del silencio,
como un solitario combatiente
contra invisibles huestes.

Verdad abrasadora,
¿a qué me empujas?
No quiero tu verdad,
tu insensata pregunta.
¿A qué esta lucha estéril?
No es el hombre criatura capaz de contenerte,
avidez que sólo en la sed se sacia,
llama que todos los labios consume,
espíritu que no vive en ninguna forma,
mas hace arder
todas las formas
con un secreto fuego indestructible.

Pero insistes, lágrima escarnecida,
y alzas en mí tu imperio desolado.

Subes desde lo más hondo de mí,
desde el centro innombrable de mi ser,
ejército, marea.
Creces, tu sed me ahoga,
expulsando, tiránica,
aquello que no cede
a tu espada frenética.
Ya sólo tú me habitas,
tú, sin nombre, furiosa substancia,
avidez subterránea, delirante.

Golpean mi pecho tus fantasmas,
despiertas a mi tacto,
hielas mi frente
y haces proféticos mis ojos.
Percibo el mundo y te toco,
substancia intocable,
unidad de mi alma y de mi cuerpo,
y contemplo el combate que combato
y mis bodas de tierra.

Nublan mis ojos imágenes opuestas,
y a las mismas imágenes
otras, más profundas, las niegan,
tal un ardiente balbuceo,
aguas que anega un agua más oculta y densa.

La oscura ola
que nos arranca de la primer ceguera,
nace del mismo mar oscuro
en que nace, sombría,
la ola que nos lleva a la tierra:
sus aguas se confunden
y en su tiniebla
quietud y movimiento son lo mismo.

Insiste, vencedora,
porque tan sólo existo porque existes,
y mi boca y mi lengua se formaron
para decir tan sólo tu existencia
y tus secretas sílabas, palabra
impalpable y despótica,
substancia de mi alma.

Eres tan sólo un sueño,
pero en ti sueña el mundo
y su mudez habla con tus palabras.
Rozo al tocar tu pecho,
la eléctrica frontera de la vida,
la tiniebla de sangre
donde pacta la boca cruel y enamorada,
ávida aún de destruir lo que ama
y revivir lo que destruye,
con el mundo, impasible
y siempre idéntico a sí mismo,
porque no se detiene en ninguna forma,
ni se demora sobre lo que engendra.

Llévame, solitaria,
llévame entre los sueños,
llévame, madre mía,
despiértame del todo,
hazme soñar tu sueño,
unta mis ojos con tu aceite,
para que al conocerte, me conozca.


Canciones con historia: Whitesnake - Is This Love

 

"Is This Love" es una de las baladas mas conocidas del panorama musical y para mi una de las canciones de amor mas bonitas. "Is This Love"forma parte del álbum homónimo del grupo ingles de hard-rock Whitesnake lanzado en 1987. La canción es obra del las maravillosas mentes del vocalista David Coverdale y del guitarrista John Sykes. Se rumorea, que la canción ha sido originalmente y especialmente escrita para Tina Turner, pero nadie a confirmado ni desmentido el rumor así que se ha quedado en eso, un rumor. Recientemente VH1, mi programa de música favorito, ha incluido la canción en el n.º 87 en su lista de las mejores 100 canciones de amor y en el n.º 10 de su lista de las mejores Power Ballads.

La canción se convirtió en uno de los mayores éxitos en 1988 y convirtió a Whitesnake en uno de los mejores grupos de la década de lo 80. Alcanzó el n.º 9 en el UK Singles Chart y el n.º 2 en las tabla de singles EE.UU. siendo su segundo mayor éxito EE.UU. después de "Here I Go Again" que alcanzó el n.º 1. 
En el vídeo musical aparece la futura esposa de David Coverdale, Tawny Kitaen, que también había aparecido en el video anterior de la banda de "Here I Go Again". 
The Audio Thieves featuring Uniting Nations versionaron la canción para su álbum de 2006 Dance Cover. También en 2006,Thomas Anders versionó 
"Is This Love" para su álbum Songs Forever. 



¿Esto es amor?

Debí haberlo sabido mejor
Antes que dejarte ir sola
Son momentos como estos
Cuando no puedo hacerlo por mi mismo
Días desperdiciados, y noches de insomnio
Y no puedo esperar a verte nuevamente

Encuentro que consumo mi tiempo
Esperando tu llamada
¿Cómo puedo decirte?, cariño
Mi vuelta está contra la pared
Te necesito a mi lado
Para que me digas que está bien
Porque no creo poder llevarlo mas

¿Esto es amor lo que estoy sintiendo?
¿Esto es el amor que he estado buscando?
¿Esto es amor o estoy soñando?
Esto debe ser amor
Porque realmente tiene un dominio en mi
Un dominio en mi

No puedo parar el sentimiento
He estado antes de esta manera
Pero, contigo encontré la llave
Para abrir cualquier puerta
Puedo sentir mi amor por ti
Creciendo más fuerte día a día
Y no puedo esperar a verte nuevamente
Pues puedo tenerte en mis brazos

¿Esto es amor lo que estoy sintiendo?
¿Esto es el amor que he estado buscando?
¿Esto es amor o estoy soñando?
Esto debe ser amor
Porque realmente tiene un dominio en mi
Un dominio en mi

¿Esto es amor lo que estoy sintiendo?
¿Esto es el amor que he estado buscando?

¿Esto es amor o estoy soñando?
http://cancioneshistoria.blogspot.com.ar/2011/02/is-this-love-whitesnake.html