jueves, 25 de septiembre de 2014

La hamaca. José Fernández Madrid (1789-1830)

No canto los primores
Que otros poetas cantan. 
Ni cosas que eran viejas 
En tiempo del rey Wamba: 
Si el alba llora perlas, 
Si la aurora es rosada, 
Si murmura el arroyo. 
Si el lago duerme y calla. 
“¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!”
¿Qué me importan los cetros 
De los grandes monarcas. 
De los conquistadores 
Las sangrientas espadas? 
Me asusto cuando escucho 
La trompa de la fama, 
Y prefiero la oliva 
Al laurel y las palmas. 
“¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!”
Al modo que sus nidos 
Que cuelgan de las ramas, 
Las tiernas avecillas 
Se mecen y balanzan: 
Con movimiento blando 
En apacible calma. 
Así yo voy y vengo 
Sobre mi dulce hamaca. 
“ ¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!”
Suspendida entre puertas, 
En medio de la sala, 
¡Qué cama tan suave, 
Tan fresca y regalada! 
Cuando el sol con sus rayos 
Ardientes nos abrasa, 
¿De qué sirven las plumas 
Ni las mullidas camas?
 “¡Salud, salud dos veces
Al que inventó la hamaca!”
Meciéndose en el aire 
Sobre mi cuerpo pasa 
La brisa del Oriente 
Que me refresca el alma; 
De aquí descubro el campo, 
La bóveda azulada,
Y la ciudad inquieta,
Y el mar que fiero brama: 
“¡Salud, salud dos voces
Al que inventó la hamaca!"
A nadie tengo envidia; 
Como un sultán del Asia, 
Reposo blandamente 
Tendido aquí a mis anchas; 
Es verdad que soy pobre, 
Mas con poco me basta: 
Mi mesa no es muy rica, 
Pero es buena mi gana. 
“¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!"
Los primeros sin duda 
Que inventaron la hamaca 
Fueron los indios, gente 
Dulce, benigna y mansa; 
La hamaca agradecida 
Consuela sus desgracias, 
Los recibe en su seno, 
Los duerme y los halaga. 
“¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!
Pobres los descendientes 
Del grande Huayna-Cápac,
Y de los opulentos 
Monarcas del Anáhuac, 
Hoy miserables gimen, 
Todo, todo les falta,
Y ya sólo les queda
Su pereza y su hamaca. 
"¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!”
Hace muy bien el indio 
Que en su choza de paja 
De sus ávidos amos 
Engaña la esperanza: 
Para que éstos no cojan 
El fruto de sus ansias, 
En su hamaca tendido 
Se ocupa en no hacer nada.
“¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!”
Mi hamaca es un tesoro, 
Es mi mejor alhaja; 
A la ciudad, al campo, 
Siempre ella me acompaña.
¡Oh prodigio de industria! 
Cuando no encuentro casa. 
La cuelgo de dos troncos,
Y allí está mi posada.
“¡Salud, salud dos veces
Al que inventó la hamaca!”
Sí, venga el ciudadano 
Que dos mil pesos gasta, 
En ricas colgaduras 
Para vestir su cama: 
Venga, venga y envidie 
Mi magnífica hamaca, 
Más cómoda y vistosa 
Sin que me cueste nada. 
“¡Salud, salud dos veces 
Al que inventó la hamaca!”

Las copas elegantes 
De las ceibas y palmas 
Son las verdes cortinas 
Que mi hamaca engalanan; 
Pintados pajarillos 
De rama en rama saltan,
Y en trinos acordados
Amor, amor me cantan.
“¡Salud, salud dos veces
A que inventó la hamaca!”



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