sábado, 27 de septiembre de 2014

Canciones con historia: "With or Without You"- U2

1987 no sería un año más para U2. The Joshua Tree, su quinto disco de estudio, tenía por delante el objetivo de ratificar la coronación masiva que la banda de Dublin ya había comenzado a conocer tres años antes con The Unforgettable Fire y su primera gran gira de estadios. Para eso, el primer single de difusión cargaría con un peso notorio: no sólo no debía fallar, sino que a su vez era necesario que terminase de catapultar a la banda.

El boceto inicial de "With or Without You" se escribió en 1985 en la casa de Larry Mullen Jr., pero tardó bastante tiempo en adoptar su forma definitiva ya que, dada su estructura (una secuencia de cuatro acordes que se repite constantemente), a la banda le costaba encontrarle distintos matices. No fue hasta que la dupla de productores de Brian Eno y Daniel Lanois dio una directriz clave: la de tocar menos notas y crear más ambiente.

Para lograr esto, Lanois le dio a The Edge un prototipo de la Infinite Guitar, un invento desarrollado por un colega suyo en base a una guitarra con un micrófono y su circuitería alterados para que las notas tocadas se repitiesen infinitamente. Este agregado hizo posible que U2 concretase de una vez lo que hacía dos años le costaba concebir: que la canción fuera creciendo gradualmente, desde una expresión mínima hasta su correspondiente estallido épico.

Una vez que las tomas instrumentales estuvieron listas, Bono se inspiró en su melodía acongojante para escribir unos versos que, a simple vista, son el relato de una relación sentimental deteriorada.

La elección no es fortuita, ya que el vocalista se encontraba a sí mismo en el medio del conflicto entre su vida privada y su ascenso al estrellato. Incluso, una de sus líneas más representativas ("And you give yourself away") intenta reflejar a lo expuesto que comenzaba a sentirse en su papel de estrella de rock, a sabiendas de lo que ello significaba y también demandaba.

Lanzado tres semanas después de la aparición de The Joshua Tree, "With or Without You" fue el primer número 1 de U2 en Estados Unidos, y arañó el Top 5 británico. Desde 1987, es un número clavado en la lista de temas de cada gira del grupo irlandés. En algunas ocasiones, como en el primer tramo del Vertigo Tour, el grupo evitó tocarlo, pero la demanda fue tan fuerte que desde 2009 es una parada obligada en cada setlist.

http://www.rollingstone.com.ar/1534367-rescate-emotivo-with-or-without-you-de-u2






Cloris/Flora

Nombre griego: Cloris.
Equivalente romano: Flora.

Título: diosa de las flores, de los jardines y del tiempo primaveral.
Categoría: dioses de la naturaleza, dioses estacionales.
Mitos relacionados: el rapto de Céfiro. El nacimiento de Ares.
Representaciones: hermosa doncella, adornada con una corona de flores.
Fiestas de culto: las Floralias, en Roma, en abril o a principios de mayo. Comprendían espectáculos, bailes, bebidas y cacerías; contenían un espíritu lujurioso y era tradicional la participación de las cortesanas. 

Consorte: Céfiro. 
Posible descendencia: Carpo, con Céfiro.




Los romanos equipararon a Cloris con Flora, diosa de las flores, de los jardines y del tiempo primaveral, siendo representada como una hermosa doncella, adornada con una corona de flores. 

Orígenes según Ovidio.

A pesar de ser una diosa enteramente itálica, Ovidio intenta relacionarla con la mitología griega. Así, partiendo de una falsa etimología, identifica a Flora con la ninfa griega Cloris, esposa de Céfiro. Sin embargo, el relato que Ovidio hace de la leyenda entre Cloris y Céfiro es en realidad una repetición del mito del rapto de Oritía por parte de Bóreas, el viento del norte, existente en la mitología griega. 

Céfiro y Cloris.

Cuenta Ovidio que cierto día de primavera Céfiro, el viento del oeste, descubrió paseando a la ninfa Cloris y al punto se enamoró de ella. Se dice que Céfiro hubo de competir con por el amor de Cloris con su hermano Bóreas, a quien terminó venciendo. Céfiro raptó a Cloris y luego la desposó. Entonces, como prueba de amor, Céfiro la nombró reina de las flores y le concedió el poder de germinar las semillas de las flores ornamentales y de cultivo. Cloris y Céfiro fueron padres de Carpo (‘fruta’).

El nacimiento de Marte.

Ovidio hace partícipe a Flora de su particular versión del nacimiento de Marte (Ares). Ovidio cuenta queJuno (Hera), disgustada con Júpiter (Zeus) por haber engendrado en solitario a Minerva (Atenea), decide hacer otro tanto de lo mismo. Para ello pide ayuda a Flora para concebir un hijo sin la intervención de su esposo. Flora le entrega una flor gracias a la cual Juno engendró a Marte (Ares), el dios al que le debemos el nombre del primer mes de la primavera.

Flora, la Cloris romana.

Aunque era una figura relativamente poco importante en la mitología romana, estando entre otras varias diosas de la fertilidad, su asociación con la primavera le otorgaba particular importancia a llegar dicha época del año Su festividad, las Floralias, se celebraba en abril o a principios de mayo y simbolizaba la renovación del ciclo de la vida; tales festividades abarcaban espectáculos, bailes, bebidas, y cacerías de animales en el Circo Máximo; además, contenían un espíritu lujurioso; no en vano, era tradicional la participación de las cortesanas en estas festividades. 

Desambiguación.

Además, en la mitología griega existen múltiples personajes que responden al nombre de Cloris y las que conviene no confundir. A saber:
·                     una ninfa hija de Areturo que fue raptada por el violento dios-viento del Norte (Bóreas) y transportada hasta el monte Nifates, en el Caúcaso. De esta relación nació una hija llamada Hirpace. Cloris fue pronto abandonada por Bóreas, que prefirió a Oritía, hija del rey de Atenas.
·                     una de las piéridas, las nueve hijas del rey de Macedonia, que osaron desafiar a las musas en música y poesía. Tras realizarse un concurso en el mismo monte Parnaso, las ninfas que actuaron de jueces dieron su voto a las musas, lo que no fue aceptado por las piéridas, que las atacaron e insultaron. Apolo puso fin a la disputa convirtiendo a Cloris y a sus hermanas en urracas, que si bien conservan la facultad de gritar, e incluso de hablar, su canto no es bello.
·                     ninfa madre con Ámico de Mopso, el famoso adivino. Estaba casada con Ampix, que murió petrificado al ver la mirada de la Medusa estando a punto de matar a Perseo.
·                     sobrenombre que tomó Melibea (de Chloros, pálido) debido a que conservó una palidez fuera de lo normal desde que presenció la muerte de sus hermanos a manos de Apolo y Artemisa, trauma del que nunca se recuperó.

http://lienzos.blogspot.com.ar/2007/10/blog-post_17.html


Céfiro

En la mitología griega, Céfiro (en griego Ζέφυρος Zéphyros) era el dios del viento del oeste, hijo de Astreo y de Eos. Céfiro era el más suave de todos y se le conocía como el viento fructificador, mensajero de la primavera. Se creía que vivía en una cueva de Tracia.
En diferentes historias se narraba que Céfiro tenía varias esposas. Se decía que era el marido de su hermana Iris, la diosa del arco iris. Raptó a otra de sus hermanas, la diosa Cloris, a la que dio el dominio de las flores. Con Cloris fue padre de Carpo (‘fruta’). Se decía que había competido por el amor de Cloris con su hermano Bóreas, a quien terminó ganando. También se cuenta de él que con otra de sus hermanas y amantes, la arpía Podarge, fue padre de Balio y Janto, los caballos de Aquiles.
Uno de los mitos conservados en los que Céfiro aparece más prominentemente es el de Jacinto, un hermoso y atlético príncipe espartano. Céfiro se enamoró de él y lo cortejó, al igual que Apolo. Ambos compitieron por el amor del muchacho, éste eligió a Apolo, y Céfiro enloqueció de celos. Más tarde, al sorprenderlos practicando el lanzamiento de disco, Céfiro les mandó una ráfaga de viento, y el disco, al caer, golpeó en la cabeza a Jacinto que murió. Con la sangre del muchacho muerto, Apolo haría la flor homónima.
En la historia de Cupido y Psique, fue Céfiro quien sirvió a Eros transportando a Psique hasta su cueva.
Se le representa como un hombre joven, con alas de mariposa o hada, sin barba, semidesnudo y descalzo, cubierto en parte por un manto sostenido entre sus manos, del cual lleva y va esparciendo una gran cantidad de flores.
Su equivalente en la mitología romana era Favonio (Favonius, ‘favorable’), quien ostentaba el dominio sobre las plantas y flores. Su nombre era muy común en la Antigua Roma.

Cloris

Cloris era la diosa griega de los jardines.
Bóreas y su hermano Céfiro compitieron por sus amores. Cloris fue secuestrada por la divinidad de los vientos, Céfiro, quien la tomó por esposa. Céfiro le entregó el imperio de las flores. Junto con Céfiro tuvo dos hijas: ella fue la madre de la primavera y de Carpo, la diosa de las frutas.
Cloris se mantenía eternamente joven.
En su honor se celebraban fiestas, en las calles, en las cuales las mujeres jóvenes cantaban y bailaban. Fue muy popular en una época.
Cloris ayudó a Hera a escapar del Olimpo y la albergó en uno de sus templos. Cuando Cloris le pidió a Hera que recogiera la flor más hermosa de su jardín, y Hera la tomó entre sus manos, la florecilla se transformó en Ares, el dios de la guerra.
Su equivalente en la mitología latina era Flora.

Wikipedia










John Keats

John Keats [ʤɒn ki:ʦ] (n. 31 de octubre de 1795, en Londres, Inglaterra -23 de febrero de 1821, en Roma, Italia) fue uno de los principales poetas británicos del Romanticismo.

Durante su corta vida su obra fue objeto de constantes ataques y no fue sino hasta mucho después que fue completamente reivindicada. La lírica de Keats se caracteriza por un lenguaje exuberante e imaginativo, atemperado por la melancolía. Keats tenía con frecuencia la sensación de trabajar a la sombra de los grandes poetas del pasado y sólo hacia el final de su efímera vida, cuando sentía cerca la oscuridad de la muerte, fue capaz de producir sus poemas más auténticos y memorables.

Biografía
Nació en Finsbury Pavement, en las afueras de Londres; su padre era propietario de una caballeriza y murió de la caída de un caballo en 1803, cuando el poeta tenía sólo siete años. Su madre volvió a casarse enseguida, pero este segundo matrimonio fue infeliz y la madre no tardó en abandonar a su marido y trasladarse a vivir en casa de la abuela de Keats en Enfield con Keats, su hermana y otros tres hermanos, de los cuales uno no tardó en morir. Allí el poeta fue a una buena escuela y antes de los quince años ya estaba empapado de clásicos y traducía a Virgilio; sin embargo, la madre murió en 1810 de tuberculosis, dejándoles a él y a sus hermanos al cuidado de su abuela.

Esta nombró dos tutores que pudieran cuidar a los huérfanos; estos sacaron a Keats de su antigua escuela y lo convirtieron en aprendiz de cirujano hasta 1814, cuando, tras una pelea con su maestro, abandonó ese puesto y se fue a estudiar en otro hospital de la zona. Durante aquel año, John dedicó cada vez más y más tiempo al estudio de la literatura y, aunque se graduó en Farmacia, sólo ejerció dos años, tras los cuales se entregó por completo a la poesía.

La lectura de la obra de Edmund Spenser, concretamente La Reina de las Hadas, supuso para Keats un punto de inflexión en su desarrollo literario e inspiró la creación de su primer poema: A imitación de Spenser. Enseguida conoció al poeta y editor Leigh Hunt, embarcado en la defensa del Romanticismo; trabó amistad con él y este lo introdujo en el selecto círculo de los más destacados poetas de su época, como Percy Bysshe Shelley y Lord Byron, con los cuales amistó también. Hunt publicó su "A imitación de Spenser" en 1816 en su periódico Examiner, así como sus primeros sonetos, "Oh, soledad si pudiera morar contigo" y "Al examinar por primera vez la traducción de Homero por Chapman", inspirado en la lectura de laIliada y la Odisea traducidas por George Chapman en el siglo XVII. Un año después, publicó su primer poemariom titulado simplemente Poemas (1817). Esta primera colección no tuvo buena acogida, sobre todo por su relación con el controvertido editor, quien era además un crítico literario muy agrio y se había ganado enemigos poderosos entre los poetas y escritores de su época.

En 1817 se trasladó a la Isla de Wight, donde empezó a trabajar en un nuevo libro. Poco después tuvo que encargarse de cuidar a su hermano Tom, víctima de la tuberculosis, como su madre. Esta enfermedad supuso para el poeta casi una maldición bíblica, pues habría de diezmar a su familia y terminar con su propia vida. Tras finalizar su poema épico Endymion, Keats inició un viaje por Escocia e Irlanda en compañía de su amigo Charles Brown, y durante este viaje él también empezó a mostrar signos de infección, por lo que tuvo que volver prematuramente. A su regreso, se encontró con que Tom había empeorado considerablemente; al fin, murió en 1818. Al pesar por la muerte de su hermano se unió el hecho de que la crítica había recibido con hostilidad su Endymion, al igual que había hecho antes con sus Poemas. Keats decidió entonces volver a trasladarse, esta vez a vivir en la casa londinense de su amigo Brown. Allí conoció a Fanny Brawne, quien había estado viviendo en la casa de Brown con su madre, y, al poco, se enamoró de ella. La publicación póstuma de la correspondencia entre ambos escandalizó a la sociedad victoriana.

Entre tanto, durante la primavera y el verano de 1819 Keats escribía sus mejores poemas: "Oda a Psique", "Oda a una urna griega" y "Oda a un ruiseñor", piezas clásicas de la literatura inglesa, que aparecieron en el tercero y mejor de sus libros, Lamia, Isabella, la víspera de santa Inés y otros poemas (1820). El primero es un tributo a una diosa que, aparentemente, no tuvo un gran culto en la Grecia Antigua; Keats promete a Psique construirle un santuario. En el segundo, "Oda a una urna griega", intenta hablar con una urna que descubre en un museo, sorprendido por el misterio suspendido en la eternidad de lo que revela; la urna le responde con las palabras siguientes «la belleza es la verdad, la verdad es belleza, esto es todo... lo que necesitas saber». En "Oda a un ruiseñor", el yo lírico se eleva entre los árboles, con las alas de la palabra poética, para reunirse con el ruiseñor que allí canta; eso le sirve para comparar la naturaleza eterna y transcendental de los ideales con la fugacidad del mundo físico: el poeta, que se siente morir, ansía esa eternidad.

Al año siguiente, su relación con Fanny tuvo que concluir cuando la tuberculosis de Keats se agravó sensiblemente. Losmédicos le aconsejaron que se alejase del frío clima londinense y marchase a la soleada Italia; Keats marchó a Roma con su amigo el pintor Joseph Severn, invitado por otro amigo, Percy Bysshe Shelley. Durante un año su enfermedad pareció mejorar, pero al cabo su salud volvió a quebrantarse y murió a principios del año siguiente, el 23 de febrero de 1821, al lado de la romana plaza de España.

En honor a su amigo, Shelley escribió su poema Adonaïs. El cuerpo de Keats está enterrado en el cementerio protestante de Roma; sobre su lápida, según quería que fuera su epitafio, se lee «Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito en el agua».2 Existe un retrato de Keats pintado por William Hilton.

Temas
La mansión de las innumerables estancias
(Carta a John Hamilton Reynolds, 3 de mayo de 1818): "Comparo la vida humana a una gran casa de muchas moradas, de las cuales sólo puedo describir dos, ya que las puertas de las restantes todavía están cerradas ante mí. La primera adonde entramos la llamaremos cámara infantil o sin pensamiento, en la cual permaneceremos mientras no pensamos. Estamos allí largo tiempo, y aunque las puertas de la cámara segunda están abiertas, mostrando su apariencia brillante, no nos interesa apresurarnos a entrar en ella. Mas a la larga nos sentimos imperceptiblemente impelidos, al despertar en nosotros el principio del pensamiento, y apenas entramos en esa cámara segunda, que llamaré cámara del pensamiento virginal, nos embriagamos con las luces y la atmósfera, sin ver otra cosa que agradables maravillas, y pensamos en quedarnos allí para siempre en medio de los deleites."
La Capacidad Negativa
(Carta a los hermanos de diciembre de 1817) "(...) capacidad negativa, es decir, aquella por cual un hombre es capaz de existir en medio de incertidumbres, misterios, dudas, sin una búsqueda irritable del hecho y la razón". El concepto alude a la habilidad de contemplar el mundo sin desear reconciliar los contrarios o intentar encerrarlos en un sistema racional y cerrado. Keats añade que es "un estado emocional caracterizado por la indecisión, la inquietud, la incerticumbre y la tensión que resulta de necesidades internas incompatibles o unidades de igual intensidad". Para poder crear auténtica poesía, hay que poder permanecer en lo que podrían ser estados conflictivos, sin intentar reducirlos a unidades racionales. La apertura de la Imaginación debe imponerse a la voluntad del yo poético de resolver las oposiciones y tensiones.

Miscelánea
La película Bright Star del año 2009, de la realizadora Jane Campion, escenifica sus últimos tres años de vida.
La saga de Ciencia Ficción "Hyperion", del novelista Dan Simmons, constituye un sentido homenaje al poeta, con diversas referencias a su obra y persona.

Bright Star

Bright Star es una película de 2009 escrita y dirigida por Jane Campion, con basada en los últimos tres años del poeta británico John Keats. La protagonizan Ben Whishaw como Keats, y Abbie Cornish como su musa Fanny Brawne. La película se estrenó el 15 de mayo de 2009 en el marco de Festival de Cannes de 2009.
El título de la película se tomó de un soneto de Keats titulada Bright Star, que comienza "Si fuese como tú constante, brillante estrella", que el poeta escribió durante su relación con Fanny.

Wikipedia

Adonais, an Elegy, a Poem by Shelley
http://www.youtube.com/watch?v=fbZseJo-Qtw

Bright Star
http://www.veoh.com/watch/v19975395AQPjccaN?h1=Bright+star


Alguna vez has visto la lluvia? Rod Stewart

Alguien me dijo hace tiempo, 
Que hay una calma antes de la tormenta, 
Ya sé, 
Ha venido aquí desde hace tiempo, 
Cuando se acaba, entonces dicen, lloverá en un día soleado, 
Ya sé, 
Brillando como agua... 

Quiero saber, alguna vez has visto la lluvia?, 
Quiero saber, alguna vez has visto la lluvia?, 
Cayendo en un día soleado. 

Ayer y en días anteriores, 
El sol es frío y la lluvia es fuerte, 
Ya sé, 
Ha sido así todo mi tiempo, 
Por siempre, Dá la vuelta a través del círculo, 
rápido y lento, 
Ya sé, no me puedo detener y pregunto... 

Quiero saber, alguna vez has visto la lluvia?, 
Quiero saber, alguna vez has visto la lluvia?, 
Cayendo en un día soleado. 

Si!

Quiero saber, alguna vez has visto la lluvia?, 
Quiero saber, alguna vez has visto la lluvia?, 
Cayendo en un día soleado.



MUSEO EGIPCIO DE EL CAIRO.

El Museo Egipcio de El Cairo o Museo de Antigüedades Egipcias, conocido comúnmente como Museo Egipcio (en árabe المتحف المصري), se encuentra en El Cairo (Egipto), y custodia la mayor colección de objetos de la época del Antiguo Egipto; posee más de 136.000 objetos clasificados de diferentes épocas de la historia egipcia: Tinita, Imperio Antiguo, Imperio Medio, Imperio Nuevo, Tercer Período Intermedio, Tardío, Helenístico y Romano, sobresaliendo de otros museos no solo por la cantidad, sino también por la importancia de muchos de ellos. Más de dos millones y medio de personas visitan el museo anualmente.1 Se encuentra en el centro de El Cairo, en la plaza Tahrir.

Fue diseñado en 1900 por el arquitecto francés Marcel Dourgnon en estilo neoclásico, inaugurándose en 1902. Lo administra el Consejo Superior de Antigüedades (Supreme Council of Antiquities, SCA), cuyo secretario es Zahi Hawass. Desde 2004 la directora del museo es Wafaa El Saddik, doctorada en arqueología en Viena. En 1835 fue creado el Servicio de Antigüedades de Egipto para proteger los tesoros y monumentos del país de la codicia y expoliación local y extranjera. Esto condujo a que, por primera vez, el gobierno egipcio reuniera una colección de Arte Egipcio, que se guardó al principio en un pequeño edificio del parque Esbekiah de El Cairo, y más tarde fue trasladado a la Ciudadela de Saladino. Pero el gobernador de Egipto, Abbas Pachá, regaló esta colección al emperador austríaco Maximiliano, en su visita de 1855 a Egipto.

En 1858 Auguste Mariette (entonces director del Servicio de Antigüedades) abrió un nuevo museo en el barrio de Bulaq, a orillas del Nilo, pero quedó inutilizado durante una gran inundación; el gobierno decidió construir un gran museo, y hasta entonces la colección se guardó en el palacio de Ismail Pachá, en Guiza.

En la planta baja se encuentra una amplia colección de papiros y monedas utilizadas en el mundo antiguo. Los numerosos papiros son generalmente pequeños fragmentos, debido a su deterioro en los últimos dos milenios. Están escritos en varios idiomas, griego, latín, árabe, egipcio antiguo y en escritura de jeroglíficos.

Las monedas son de oro, plata y bronce, y las hay no solo de Egipto, también griegas, romanas, e islámicas, lo que ha ayudado a los historiadores en la investigación del comercio antiguo egipcio. También en la planta baja hay objetos de los Imperios Antiguo, Medio y Nuevo, e incluyen estatuas, pinturas, y sarcófagos. Entre ellos hay objetos encontrados en las tumbas de varios faraones, así como otros muchos encontrados en el Valle de los Reyes.

En el piso superior se encuentra el tesoro de Tutankamón y la exposición continúa siguiendo un orden cronológico con objetos de las últimas dinastías, entre ellos los de las dinastías XXI y XXII de Tanis, incluida la máscara de oro del faraón Psusennes I. La colección acaba con la muestra de varias piezas del periodo romano, como un mosaico con la cabeza de Medusa.

Todavía hay un gran número de objetos en el almacén, situado en los sótanos del museo que no se han documentado, incluidos los procedentes de alrededor de 600 tumbas, cuyo inventario tendrá una duración de años.


                                                                  Museo Egipcio de El Cairo




Oda a un ruiseñor - John Keats

Me duele el corazón y aqueja un soñoliento
torpor a mis sentidos, cual si hubiera bebido
cicuta o apurado algún fuerte narcótico
ahora mismo, y me hundiese en el Leteo:
no porque sienta envidia de tu sino feliz,
sino por excesiva ventura en tu ventura,
tú que, Dríada alada de los árboles,
en alguna maraña melodiosa
de los verdes hayales y las sombras sin cuento,
a plena voz le cantas al estío.

¡Oh! ¡Quién me diera un sorbo de vino, largo tiempo
refrescado en la tierra profunda,
sabiendo a Flora y a los campos verdes,
a danza y canción provenzal y a soleada alegría!
¡Quién un vaso me diera del Sur cálido,
colmado de hipocrás rosado y verdadero,
con bullir en su borde de enlazadas burbujas
y mi boca de púrpura teñida;
beber y, sin ser visto, abandonar el mundo
y perderme contigo en las sombras del bosque!

A lo lejos perderme, disiparme, olvidar
lo que entre ramas no supiste nunca:
la fatiga, la fiebre y el enojo de donde,
uno a otro, los hombres, en su gemir, se escuchan,
y sacude el temblor postreras canas tristes;
donde la juventud, flaca y pálida, muere;
donde, sólo al pensar, nos llenan la tristeza
y esas desesperanzas con párpados de plomo;
donde sus ojos claros no guarda la hermosura
sin que, ya al otro día, los nuble un amor nuevo.

¡Perderme lejos, lejos! Pues volaré contigo,
no en el carro de Baco y con sus leopardos,
sino en las invisibles alas de la Poesía,
aunque la mente obtusa vacile y se detenga.
¡Contigo ya! Tierna es la noche
y tal vez en su trono esté la Luna Reina
y, en torno, aquel enjambre de estrellas, de sus Hadas;
pero aquí no hay más luces
que las que exhala el cielo con sus brisas, por ramas
sombrías y senderos serpenteantes, musgosos.

Entre sombras escucho; y si yo tantas veces
casi me enamoré de la apacible Muerte
y le di dulces nombres en versos pensativos,
para que se llevara por los aires mi aliento
tranquilo; más que nunca morir parece amable,
extinguirse sin pena, a medianoche,
en tanto tú derramas toda el alma
en ese arrobamiento.
Cantarías aún, mas ya no te oiría:
para tu canto fúnebre sería tierra y hierba.

Pero tú no naciste para la muerte, ¡oh, pájaro inmortal!
No habrá gentes hambrientas que te humillen;
la voz que oigo esta noche pasajera, fue oída
por el emperador, antaño, y por el rústico;
tal vez el mismo canto llegó al corazón triste
de Ruth, cuando, sintiendo nostalgia de su tierra,
por las extrañas mieses se detuvo, llorando;
el mismo que hechizara a menudo los mágicos
ventanales, abiertos sobre espumas de mares
azarosos, en tierras de hadas y de olvido.

¡De olvido! Esa palabra, como campana, dobla
y me aleja de ti, hacia mis soledades.
¡Adiós! La fantasía no alucina tan bien
como la fama reza, elfo de engaño.
¡Adiós, adiós! Doliente, ya tu himno se apaga
más allá de esos prados, sobre el callado arroyo,
por encima del monte, y luego se sepulta
entre avenidas del vecino valle.
¿Era visión o sueño?
Se fue ya aquella música. ¿Despierto? ¿Estoy dormido?



La primavera - Sandro Botticelli

(1477-78). 203 x 314 cm. Temple sobre tabla. Galleria degli Uffizi, Florencia .

    "Sandro Filipepi, nacido en Florencia en 1445 y llamado Botticelli por el apodo de su hermano mayor, Giovanni el Botticello, pasó, al parecer, por los talleres de fra Filippo Lippi y Andrea del Verrocchio antes de establecerse como pintor independiente en 1470 o quizá algo antes. Las obras de sus primeros años, en su mayor parte de temática religiosa, nos le muestran construyendo su propio léxico personal a partir de las aportaciones de sus maestros. Pero la tradición florentina fue para él sólo un punto de partida para la configuración de un código propio en el que son elementos esenciales el esteticismo, la importancia del factor lineal, la utilización de formas flexibles, sinuosas, cuyos ritmos se entrelazan melodiosamente, y el predominio del primer plano, al que el fondo permanece indisolublemente unido, pero también claramente subordinado, de tal forma que el patrón lineal en superficie, aun sin negar la profundidad, adquiere significación por sí mismo. Incluso en su primera época de tanteos Botticelli persigue su propio camino y éste pasa, por una parte, por el refinamiento formal y el antinaturalismo y, por otra, por el rechazo de la acción para acogerse a una actitud que pudiéramos definir como contemplativa y de la que emana en buena medida otro rasgo que casi siempre se suele sacar a colación a propósito suyo: el lirismo, la delicadeza, la capacidad para la recreación de ambientes poéticos. En definitiva: a Botticelli no le interesa tanto la acción como el sentimiento.

   A partir de 1475 y durante todo el período central de su carrera. Botticelli se nos aparece como el pintor de los Médicis. No sólo realizó para ellos innumerables encargos sino que supo asumir y traducir a términos plásticos el mundo de ideas del neoplatonismo alentado por Lorenzo de Médicis y el grupo de humanistas (Marsilio Ficino, Poliziano...) que le rodeaba. Su pintura se convirtió así en intérprete y portavoz de las aspiraciones vitales e ideológicas del grupo intelectual más sofisticado de su tiempo, un círculo que aspiraba a la armonía universal y de todas las potencias del hombre, que identificaba bondad con belleza viendo en ésta una emanación de la luz divina y que creía, por otra parte, en la posibilidad de conciliar la filosofía platónica con la Revelación cristiana, lo que conllevaba una recuperación de la cultura clásica y de sus mitos." (Alvarez Lopera, José, ob., cit., págs. 111-112)

    La Primavera es una obra que se ha interpretado en términos musicales: el episodio de la derecha con Céfiro persiguiendo a Flora, a la que sigue una Hora de la Primavera, se ha parangonado con un allegro; después con un andante melancólico, la figura central de la Venus vestida; en el siguiente episodio, la melodía parece variar, moviéndose como en un ritmo perpetuo, en las Tres Gracias, para llegar a un trillo muy acusado en las dos manos levantadas de este mismo grupo, y extinguirse, finalmente, como en un morendo, en el Mercurio que, en actitud relajada, señala el cielo.

También se puede considerar esta pintura como una alegoría del reino de Venus, interpretada según la filosofía neoplatónica: Venus = Humanitas, es decir, unidad, armonía, entre naturaleza y civilización. Hay quien ha vista una alegoría del amor entre Juliano de Médicis y Simonetta Cattaneo Vespucci, o de la muerte de ésta el 1476 (Simonetta cogida por la muerte -el Céfiro- y su renacer en el Elíseo). Incluso se puede ver la representación de los meses, desde el febrero (Céfiro) a septiembre (Mercurio).

   Se trata de una pintura muy sugestiva en la que elementos incluso eróticos (Céfiro persiguiendo a Flora) se elevan hacia una espiritualidad refinada, melancólica, como en las Gracias desnudas bajo sus velos y donde, en la penumbra del bosque florido, las gráciles figures en su linealismo melódico, leve, adquieren verdaderamente una cualidad mítica, como de ensueño. Estas cualidades de ritmo, de sublimación del realismo, de misterioso y fascinante mensaje, justifican para una obra similar la frase de Leonardo: "la pintura es una poesía muda".

      Botticelli posee los conocimientos de todos sus predecesores: perspectiva, anatomía, construcción de la imagen humana, movimiento. No obstante, se sirve de mala gana de todo lo que ha aprendido y marca el principio de la crisis de la cultura florentina de finales del siglo XV. Es la crisis de la fe en el hombre y en su poder absoluto. En Botticelli todo esto se expresa por un temperamento sensual e ingenuo: todos los personajes parecen ángeles que tienen en el alma un sentimiento de abandono y de vacío, una tristeza de exiliados, una inefable melancolía. Parece retornar a la fe medieval y al estilo gótico.

La visión de Botticelli está centrada sobre las líneas de los contornos. En esta preferencia por las líneas más que por las masas y los colores reside su límite; pero constituye al mismo tiempo el motivo de su fuerza y de su gloria. La línea es el valor contemplativo de sus imágenes y de sus composiciones. Ella produce la síntesis de Botticelli; el resto es detalle. Porque, así como Leonardo quiere analizar y descubrir la realidad (quiere, por tanto, la experiencia), Botticelli quiere sobrepasarla, trascenderla (persigue, por tanto, la idea). Y la idea se encuentra más allá del tiempo. Si los signos ya no tienen que explicar la realidad, sino superarla, entran en crisis todos los factores de conocimiento positivo que se habían acumulado en la pintura florentina: desaparece la perspectiva como estructura del espacio, la luz como realidad física, la búsqueda de la masa y del volumen como concreción de las cosas y del espacio. Por ello la falta de perspectiva del alineamiento de los troncos paralelos o el bordado de hojas sobre el fondo de Primavera. Pero es precisamente en referencia a este fondo sin profundidad y a la cadencia de estas paralelas cómo adquiere valor el fluir de los ritmos lineales de las figuras, de la misma manera que las tenues transiciones de color adquieren valor con referencia al preciso recorte de las masas oscuras de los árboles sobre la claridad del cielo.

http://tom-historiadelarte.blogspot.com.ar/2007/03/la-primavera-de-sandro-botticelli.html