domingo, 16 de noviembre de 2014

SALOMÓN Y LA REINA DE SABA (Solomon and Sheba)


Película estrenada entre 1959
Director: King Vidor. EE.UU. 1959. Color

La frontera entre Egipto e Israel era la raya que enfrentaba a dos discordias: David y el Faraón. A ochocientas leguas de esta discordia estaba el reino de Saba, la indómita mujer aliada a los egipcios y a quien Adonijah, hijo de David y jefe del ejército israelita, quiso atraerse a su causa. Tras cuarenta años de reinado, David deja el trono a Salomón, hermano de Adonijah, y aunque éste se siente postergado, aceptará por poco tiempo la sumisión. La reina de Saba será la que juegue ahora su definitiva carta: de acuerdo con Egipto se propone poner a sus pies a Salomón

El rodaje de este filme se llevó a cabo íntegramente en territorio español, más concretamente en El Escorial, se utilizaron miles de extras, se pidieron al Ministerio de Defensa cientos de soldados, y puedo asegurar, que las escenas de masas fueron cuidadas al máximo.

La pasión que nace entre ambos monarcas está reflejada con aroma a incienso en todo el filme, es como si después de volver de un día cotidiano, nos dijesen que abramos los ojos, aspiremos el humo fatuo que produce el deseo de amar y sentirse amado…Vemos complacientes como esa hermosa mujer se acerca lentamente al hombre, no al rey, no al sabio que todos admiran, al profeta, ella se dirige al hombre y creo que Gina nunca estuvo mejor
. Se cuenta que el director Vidor estuvo a punto de abandonar el rodaje del filme debido a los innumerables problemas que tuvo con la policía española… Estaban constantemente vigilando el rodaje, siempre tenían una pareja de guardias, desde la mañana, hasta que todos abandonaban el rodaje y se marchaban a sus hoteles. La fama de Gina, su hermosura, su vestuario en el filme, y la censura apocalíptica de la época franquista en España enviaban a diario la vigilancia de las fuerzas de seguridad, afortunadamente Vidor sabia como torear e hizo lo que quiso al final, dejando con poca ropa a Gina en la danza ante su dios pagano sin ningún impedimento y sus pechos fueron en aquellos años cincuenta los mas fotografiados. Ahora al cabo de los años, y viendo las fotos que existen, todos los cinéfilos del mundo tenemos una deuda pendiente con el director.
Se dijo que era muy normal ver a Gina acompañada del bailarín Antonio, figura grande de la danza española… Se cuenta que ambos vivieron un romance en aquellos días, la prensa lo aireaba una y otra vez, pero según propias palabras de mi confidente, aquello no era un romance, era una simple forma de dar publicidad a la estrella y al filme. Antonio era un grande de la danza, pero el campo floral de Gina requería abono procedente de los dioses del Olimpo
La película tiene un enorme fallo, un tremendo fallo y es la desdibujada figura del Rey Salomón, los guionistas, salvo en contadas ocasiones, como el famoso juicio, el sabio queda relegado a un segundo término y nos deja ver simplemente el hombre… ¿O eso era realmente lo que pretendían ellos y el director?, yo, personalmente creo que ahí es precisamente donde cojea el filme, Salomón fue una figura grande según la Biblia, de la historia de la humanidad; tal vez la película hubiera sido más redonda de haberse volcado con más profundidad sobre el personaje que Yul interpreta de forma impecable. Tal vez King Vidor sea demasiado terrenal, tal vez la productora quería un vehículo de lucimiento para una Gina realmente espléndida, tal vez hubiera porel medio factores que pesaban mucho y sobre los cuales nadie tuvo la fuerza suficiente para levantar, con todo y con eso cabe destacar dos escenas, el juicio y el milagroLástima. Tanto la historia, como las generaciones actuales, bastante interesadas por el cine clásico, hubieran quedado agradecidas de ver más completo este fantástico puzzle que, por otro lado, es claro ejemplo de lo que es el Séptimo Arte.
La secuencia final, donde Gina sale del templo de Salomon es de una belleza enorme, serena, brillante… el pueblo la espera, el pueblo quiere demostrar lo que piensa de ella con piedras en la mano. No nos hace falta nada más, no hay dialogo… sólo el lento caminar de una mujer, una simple mujer, reflejada por una Gina inolvidable. El cine aquí se rencuentra con el espectador, nos da una longitud plena de su capacidad, y nos envuelve con la belleza de ese azul roto pastel, la importancia que tiene en la vida de los humanos el más bello de los sentimiento. Secuencia digna de mencionar.

Gina es el filme, como fue Elizabeth Taylor a Cleopatra, o como Kim Novak en Vértigo…y como muchos de los rostros más brillantes del cine lo fueron a sus trabajos, dando tonalidad y magia, al tiempo que ensalzan una labor de equipo.


http://www.claqueta.es/1959/salomon-y-la-reina-de-saba-solomon-and-sheba.html

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